En el corazón de la economía estadounidense, la industria hotelera traza una curva ascendente que culminará en 2028 con la apertura de 832 nuevos establecimientos. Este crecimiento, liderado por el segmento de lujo y apuntalado por un récord histórico en conversiones de inmuebles existentes, revela cómo el capital busca refugio en la hospitalidad de alto valor. La pregunta que subyace no es si se construirá, sino si la demanda humana —con sus viajes, sus celebraciones y sus negocios— estará a la altura de tanta promesa edificada.