El oro cae 1% mientras el dólar se fortalece por expectativas de alzas de tasas

El lingote está sufriendo por la fortaleza del dólar
Un analista de Kinesis explica la presión inmediata sobre el oro en medio de expectativas de tasas más altas.
Mark

¿Por qué exactamente el fortalecimiento del dólar golpea al oro? Parece contraintuitivo si ambos son refugios seguros.

Mimi

Porque el oro no genera rendimiento. Cuando las tasas de interés suben, los bonos y otros activos denominados en dólares comienzan a pagar más. El oro simplemente se sienta ahí. Para un inversor, eso lo hace menos atractivo en términos relativos.

Luke

Pero espera. El artículo dice que la inflación suele apoyar al oro. ¿Entonces por qué no vemos eso aquí?

Mimi

Porque lo que importa no es la inflación en sí, sino lo que el mercado cree que hará el banco central al respecto. Si la Fed sube tasas, eso fortalece el dólar y debilita el oro, incluso si la inflación sigue siendo alta.

Mark

¿Y ese nivel de soporte técnico en 1,850 dólares que menciona el analista? ¿Qué significa eso?

Mimi

Es un nivel psicológico donde los compradores históricamente han entrado para comprar. El hecho de que el oro se mantenga por encima sugiere que hay inversores que todavía creen que el metal tiene valor a esos precios.

Luke

Pero el artículo no dice cuántos inversores están comprando a ese nivel, ni cuál es el volumen. Solo dice que hay "buen interés". Eso es bastante vago.

Mimi

Justo. Es una observación de un analista, no una medición de mercado. Lo que sí sabemos es que el viernes hubo un rebote fuerte después de una caída, lo que sugiere que alguien estaba comprando.

Mark

¿Qué pasa si la Fed sigue subiendo tasas hasta septiembre como el mercado espera?

Mimi

Entonces probablemente veremos más presión sobre el oro. El dólar seguiría fortaleciéndose y el metal se volvería más caro para los compradores extranjeros.

Luke

Pero eso depende de que la inflación no baje. Si los datos de junio o julio muestran que la inflación está cediendo, el mercado podría cambiar completamente sus expectativas sobre cuánto subirá la Fed.

Mimi

Exacto. El oro está atrapado esperando el próximo dato de inflación. Eso es lo que realmente importa ahora.

  • El oro cayó cerca de 1% el lunes, alejándose de máximos de más de un mes, mientras el dólar tocó su nivel más alto en cuatro semanas.
  • Los datos de inflación de mayo en EE.UU. —el mayor incremento anual en casi 40 años— sacudieron los mercados y reavivaron el temor a una Fed más agresiva.
  • Los inversores apuestan ahora a que el banco central mantendrá alzas de 50 puntos básicos hasta septiembre, encareciendo el oro para compradores extranjeros y reduciendo su atractivo frente a activos con rendimiento.
  • La plata, el platino y el paladio también cedieron terreno, confirmando que la presión no es sobre un metal sino sobre toda la clase de activos.
  • El oro se mantiene por encima del soporte técnico de US$ 1,850, señal de que el interés inversor no ha desaparecido, solo está recalibrando su rumbo.

En los mercados financieros, el oro rara vez cae en silencio: su retroceso del lunes revela la tensión entre dos formas de buscar seguridad. Datos de inflación en Estados Unidos —la más alta en casi cuatro décadas— han reforzado la expectativa de que la Reserva Federal seguirá subiendo tasas, lo que fortalece al dólar y opaca el brillo del metal precioso. El oro, que históricamente ha sido refugio contra la inflación, se encuentra ahora atrapado por la misma fuerza que debería favorecerlo, recordándonos que en economía, las paradojas no son excepciones sino reglas.

El lunes, el oro retrocedió cerca de 1% hasta los 1,855.19 dólares la onza, alejándose del máximo de más de un mes que había alcanzado días antes. Los futuros estadounidenses también cedieron terreno. El detonante fue una cadena de eventos iniciada el viernes: la publicación de datos de inflación en Estados Unidos que marcaron el mayor incremento anual en casi cuatro décadas.

Esa cifra reavivó las apuestas sobre la Reserva Federal. El mercado comenzó a descontar con mayor convicción que el banco central mantendría alzas de tasas de 50 puntos básicos hasta septiembre. La consecuencia directa fue el fortalecimiento del dólar —que alcanzó su máximo de un mes— y el alza de los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años hasta niveles no vistos desde 2018. Para el oro, que no genera intereses, ese entorno es adverso: los activos en dólares se vuelven más atractivos y el metal pierde atractivo relativo.

Carlo Alberto De Casa, analista de Kinesis, lo resumió con claridad: el lingote está sufriendo por la fortaleza del dólar. Sin embargo, también apuntó que el oro resistió por encima del soporte técnico de 1,850 dólares, y que el rebote del viernes —tras una caída intradía pronunciada— demuestra que persiste un interés genuino de los inversores.

La paradoja es evidente: la inflación, que históricamente impulsa al oro como refugio de valor, ahora alimenta expectativas de alzas de tasas que lo debilitan. Los demás metales preciosos también acusaron el golpe: la plata bajó 1.7%, el platino cayó 2.9% y el paladio perdió 2.2%. El horizonte del oro dependerá de si la inflación cede —lo que moderaría la presión— o persiste, obligando a la Fed a ser aún más agresiva y manteniendo al metal en ese territorio incómodo entre dos fuerzas opuestas.

El oro retrocedió el lunes en medio de un movimiento que refleja las tensiones más amplias en los mercados financieros globales. El metal precioso al contado cayó 0.8% hasta los 1,855.19 dólares la onza a las 10:21 GMT, alejándose del máximo de más de un mes que había alcanzado días antes en 1,877.05 dólares. Los futuros estadounidenses del oro cedieron 0.9% hasta 1,857.80 dólares la onza. Detrás de esta caída se encuentra una cadena de eventos que comenzó el viernes con la publicación de datos de inflación estadounidense más acelerada de lo esperado.

Los precios al consumidor en Estados Unidos se aceleraron en mayo, marcando su mayor incremento anual en casi cuatro décadas. Esa cifra encendió las apuestas de los inversores sobre lo que haría la Reserva Federal para contener la inflación. El mercado comenzó a preciar con mayor confianza que el banco central continuaría con aumentos de tasas de interés de 50 puntos básicos hasta septiembre. Ese escenario, aunque suena como una respuesta lógica a la inflación, genera un efecto secundario que golpea al oro: fortalece el dólar estadounidense.

El dólar alcanzó el lunes su máximo de un mes, mientras que los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años tocaron su nivel más alto desde 2018. Para los compradores extranjeros, esto significa que el oro se vuelve más caro. Pero hay una lógica más profunda en juego. Cuando los inversores esperan que las tasas de interés suban, el dólar se fortalece porque los activos denominados en dólares comienzan a ofrecer rendimientos más atractivos. El oro, en cambio, no genera intereses. Es un activo que se mantiene principalmente por su valor de almacenamiento y su rol como refugio en tiempos de incertidumbre. Cuando las tasas suben, ese atractivo relativo disminuye.

Carlo Alberto De Casa, analista de mercados externos de Kinesis, resumió la presión de manera directa: el lingote está sufriendo debido a la fortaleza del dólar. Sin embargo, De Casa también señaló un detalle que sugiere que la historia no es de pánico total. A pesar de la caída, el oro se mantuvo por encima del nivel de soporte técnico de 1,850 dólares. El viernes había sido especialmente volátil: el metal cayó hasta un mínimo de casi un mes, pero luego repuntó con fuerza cuando las preocupaciones económicas más amplias capturaron la atención del mercado. Ese rebote, según De Casa, demuestra que sigue habiendo un buen interés por parte de los inversores.

La paradoja es clara: la inflación, que históricamente ha apoyado al oro como protección contra la pérdida de poder adquisitivo, ahora está alimentando expectativas de alzas de tasas que debilitan el metal. Los inversores están en una encrucijada. Quieren protegerse de la inflación, pero también saben que las tasas más altas harán que otros activos sean más atractivos. Mientras tanto, otros metales preciosos también sintieron la presión. La plata al contado bajó 1.7% a 21.51 dólares la onza, el platino cayó 2.9% a 945.41 dólares y el paladio perdió 2.2% a 1,892.34 dólares.

Lo que sucede en los próximos meses dependerá de cómo evolucione la inflación estadounidense y de cuánto más esté dispuesta la Reserva Federal a subir las tasas. Si la inflación comienza a ceder, las expectativas de alzas de tasas podrían moderarse, lo que podría aliviar la presión sobre el oro. Si la inflación persiste, la Fed podría verse obligada a ser aún más agresiva, lo que probablemente seguiría fortaleciendo el dólar y presionando al metal precioso. Por ahora, el oro se encuentra en un territorio incómodo, atrapado entre dos fuerzas opuestas.

El lingote está sufriendo debido a la fortaleza del dólar, pero el hecho de que se mantenga por encima de US$ 1,850 demuestra que sigue habiendo buen interés por parte de los inversores
— Carlo Alberto De Casa, analista de mercados externos de Kinesis
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