Desde los laboratorios de neurociencia hasta las aulas de idiomas, una verdad antigua encuentra confirmación científica: el esfuerzo de habitar más de una lengua fortalece la mente de maneras que el tiempo no borra fácilmente. Investigadores en Canadá y España han documentado que las personas multilingües presentan cerebros funcionalmente más jóvenes —hasta trece años, según el número de idiomas dominados— y reciben diagnósticos de demencia con años de retraso respecto a quienes hablan una sola lengua. El lenguaje, a diferencia de otros estímulos mentales, no descansa: incluso en silencio, el