En el verano argentino, el Banco Central compró divisas a un ritmo que despertó optimismo, pero los números finales revelaron una paradoja que los economistas conocen bien: acumular dólares y retenerlos son dos ejercicios distintos. Los pagos a bonistas internacionales y organismos multilaterales superaron con creces el ingreso de divisas, dejando las reservas netas en terreno negativo. El Gobierno, consciente de que el mercado internacional permanece cerrado al menos hasta 2027, busca ahora un mosaico de financiamiento alternativo para sostener los vencimientos que se avecinan.
El BCRA compró US$3700M pero las reservas siguen cayendo por vencimientos de deuda
Comprar divisas no es lo mismo que acumularlas
¿Por qué el Banco Central compra dólares si las reservas siguen cayendo?
Porque los dólares que entra el Central se van casi inmediatamente para pagar deuda. Es como llenar una bañera mientras se abre el desagüe.
¿Cuánta deuda tiene que pagar?
En enero fueron cuatro mil doscientos millones de dólares solo a bonistas. Eso es más que todo lo que el Central logra comprar en un mes.
Entonces, ¿por qué sigue comprando si no sirve?
Sirve, pero no para acumular. Sin esas compras, el deterioro sería mucho peor. Es una contención, no una solución.
¿Cuándo termina este ciclo?
El Gobierno dice que tiene financiamiento hasta julio de 2027. Después de eso, dependerá de si logra acceder a los mercados internacionales.
¿Y eso es probable?
Muy difícil. El riesgo país está en seiscientos puntos básicos. Eso significa que prestar dinero a la Argentina cuesta más del diez por ciento anual. Nadie quiere esas tasas.
¿Entonces qué hace el Gobierno?
Vende activos, se financia localmente, y espera que los organismos internacionales sigan ayudando. Es un equilibrio frágil.
El Pulso
- El BCRA compró casi US$3.800 millones en divisas durante el verano, pero las reservas netas cayeron cerca de US$1.400 millones en el mismo período, exponiendo la brecha entre comprar y acumular.
- Solo en enero, los pagos a bonistas internacionales superaron los US$4.200 millones, borrando de un golpe el esfuerzo acumulado de semanas de intervención cambiaria.
- Las reservas netas se mantienen en terreno negativo —entre US$1.194 y US$12.886 millones según cómo se contabilice el último desembolso del FMI—, y el riesgo país por encima de 600 puntos básicos cierra la puerta al crédito externo.
- El ministro Caputo descartó volver a los mercados internacionales en 2026 ni en 2027, y el Gobierno apuesta a un mix de venta de activos, financiamiento local y operaciones bilaterales aún sin revelar para cubrir los vencimientos hasta mediados de 2027.
En el verano argentino, el Banco Central compró divisas a un ritmo que despertó optimismo, pero los números finales revelaron una paradoja que los economistas conocen bien: acumular dólares y retenerlos son dos ejercicios distintos. Los pagos a bonistas internacionales y organismos multilaterales superaron con creces el ingreso de divisas, dejando las reservas netas en terreno negativo. El Gobierno, consciente de que el mercado internacional permanece cerrado al menos hasta 2027, busca ahora un mosaico de financiamiento alternativo para sostener los vencimientos que se avecinan.
El Banco Central acumuló más de US$3.700 millones en compras de divisas durante el verano, con un promedio diario de setenta millones de dólares que sorprendió a los analistas. Sin embargo, cuando se publicaron los datos oficiales de liquidez externa al cierre de febrero, la realidad resultó más compleja: las reservas netas habían caído casi US$1.400 millones en el mismo período. La paradoja ilustra una distinción que los especialistas llevan tiempo señalando: comprar divisas no equivale a acumularlas.
La explicación reside en los compromisos del Tesoro. En enero, Argentina pagó alrededor de US$4.200 millones a bonistas internacionales, más vencimientos adicionales con organismos multilaterales, compensando con creces el ingreso de dólares. La consultora Outlier advirtió que, mientras no se refinancien los vencimientos de capital en moneda extranjera fuera del Banco Central, la acumulación de reservas seguirá siendo esquiva. En marzo el patrón se repitió: los pagos del Bopreal y de organismos multilaterales volvieron a superar las compras diarias, que promediaron US$71 millones, por encima de enero pero por debajo de febrero.
Los analistas reconocen que, sin las intervenciones del BCRA, el deterioro habría sido mucho más pronunciado. Aun así, las reservas netas permanecen en terreno negativo —en torno a US$1.194 millones negativos según GMA— y el riesgo país se mantuvo varios días por encima de los 600 puntos básicos, nivel incompatible con el acceso al crédito internacional, aunque muy por debajo de los más de 2.000 puntos que registraba al inicio de la gestión de Milei.
En ese contexto, el ministro Luis Caputo confirmó que el Gobierno no regresará a los mercados internacionales ni en 2026 ni en 2027. El secretario de Finanzas Federico Furiase detalló que el financiamiento provendrá de ventas de activos, crédito local y otras operaciones aún por anunciar. Desde Outlier sugieren que podrían incluirse un préstamo garantizado, aportes de organismos internacionales, el swap con Estados Unidos y créditos bilaterales. La dinámica de reservas no solo condiciona la macroeconomía, sino que también limita la mejora en la percepción internacional sobre Argentina.
El Banco Central acumuló más de tres mil setecientos millones de dólares en compras de divisas durante el verano, un ritmo que sorprendió a los analistas. Cada día, en promedio, la entidad monetaria compraba setenta millones de dólares en el mercado cambiario. Pero cuando llegó el cierre de febrero y se publicaron los números oficiales de liquidez externa, la realidad resultó más complicada: las reservas netas habían caído casi mil cuatrocientos millones de dólares en el mismo período. La paradoja expone una verdad incómoda que los especialistas llevan tiempo señalando: comprar divisas no es lo mismo que acumularlas.
La explicación está en los compromisos que el Tesoro debió enfrentar. En enero, el país pagó alrededor de cuatro mil doscientos millones de dólares a bonistas internacionales, además de vencimientos adicionales con organismos multilaterales. Esos pagos más que compensaron el ingreso de dólares que el Banco Central estaba logrando captar. La consultora Outlier lo expresó con claridad: mientras no se refinancien los vencimientos de capital en moneda extranjera fuera del Banco Central, será más difícil que se acumulen reservas. El problema persiste en marzo. Los pagos del Bopreal y de organismos multilaterales volvieron a superar las compras de dólares realizadas por la entidad. Según los cálculos de Outlier al dieciocho de marzo, las reservas netas son negativas en mil doscientos ochenta y uno millones de dólares si se contabiliza el último desembolso del Fondo Monetario Internacional de catorce mil millones, y negativas en doce mil ochocientos ochenta y seis millones si se lo descuenta.
A pesar de este panorama, los analistas reconocen el rol que han jugado las intervenciones del Banco Central. Sin esas compras, el deterioro de las reservas netas hubiera sido mucho más pronunciado. En cuanto al ritmo de compras, marzo mostró cierta aceleración: el BCRA promedió compras diarias de setenta y uno millones de dólares, por encima de los cuarenta y tres millones de enero, aunque todavía por debajo de los ochenta y siete millones de febrero.
En este contexto, el ministro de Economía Luis Caputo confirmó hace poco que el Gobierno no volverá a los mercados internacionales en dos mil veintiséis ni en dos mil veintisiete. En su lugar, el Ejecutivo cuenta con un mix de financiamiento que le permitiría cubrir los vencimientos de capital hasta julio del año próximo. El secretario de Finanzas, Federico Furiase, precisó que ese mix incluiría ingresos por venta de activos, financiamiento en el mercado local y otras operaciones aún por anunciar. Desde Outlier sugieren que podría tratarse de un nuevo préstamo garantizado, aportes de organismos internacionales, el swap con Estados Unidos y créditos bilaterales.
El anuncio llega en un contexto de riesgo país elevado. Durante varios días, el indicador se mantuvo por encima de los seiscientos puntos básicos, lo que equivale a una tasa en dólares superior al diez por ciento. Si bien representa una mejora sustancial frente a los más de dos mil puntos básicos que registraba cuando Javier Milei asumió la presidencia, ese nivel sigue siendo incompatible con el acceso de la Argentina al crédito internacional. La empresa financiera GMA señaló el mismo problema: pese a que el BCRA acumuló compras por más de tres mil seiscientos millones de dólares, los egresos limitan la recomposición de sus reservas. Las reservas netas continúan deteriorándose y se ubican en torno a los mil ciento noventa y cuatro millones de dólares negativos. En ausencia de acceso al financiamiento externo, el Tesoro sigue dependiendo del Banco Central para afrontar vencimientos, lo que profundiza el sesgo contractivo de la política económica. La dinámica de reservas no solo condiciona a la macroeconomía en su conjunto, sino que también limita la mejora en la percepción internacional sobre la Argentina.
Citas Notables
Mientras no se refinancien los vencimientos de capital en moneda extranjera por fuera del Banco Central, será más difícil que se acumulen reservas— Consultora Outlier
En ausencia de acceso al financiamiento externo, el Tesoro sigue dependiendo del Banco Central para afrontar vencimientos, lo que profundiza el sesgo contractivo de la política económica— Empresa financiera GMA