En el umbral de un nuevo gobierno colombiano, Didier Blanco —psicólogo, abogado penalista e investigador oriundo de Ibagué— ha sido convocado para dirigir la Unidad Nacional de Protección, institución cuya misión es custodiar vidas amenazadas por el ejercicio de la política y la defensa social. El presidente electo Abelardo de la Espriella enmarca el nombramiento no como un simple relevo burocrático, sino como un acto de restauración: devolverle a los colombianos la confianza en una entidad que, para muchos, representa la frontera entre la seguridad y el abandono. Blanco responde al llamado co