Día Mundial del Cáncer de Piel: Expertos advierten sobre radiación UV permanente

Los rayos UVA continúan penetrando en profundidad, generando daño que puede manifestarse años después
La oncóloga Dra. Isidora King explica por qué la protección solar debe ser constante durante todo el año.

Cada 13 de junio, el Día Mundial del Cáncer de Piel recuerda una verdad que el calendario tiende a oscurecer: la radiación ultravioleta no respeta estaciones. En Chile, donde el cáncer de piel no melanoma figura entre los más frecuentes, especialistas como la Dra. Isidora King advierten que entre el 50 y el 90 por ciento de esos casos son prevenibles, no con tecnología sofisticada, sino con gestos cotidianos repetidos con constancia. La protección solar no es un ritual de verano; es una práctica de vida.

  • La falsa sensación de seguridad en los meses fríos lleva a millones de personas a abandonar la protección justo cuando los rayos UVA siguen acumulando daño celular de forma invisible.
  • Chile carga con una alta incidencia de cáncer de piel no melanoma, y la mayoría de esos casos están directamente vinculados a una exposición solar que pudo haberse evitado.
  • Los especialistas proponen una arquitectura de protección concreta: FPS 30+ a diario, reaplicación cada dos horas, evitar el sol entre las 11:00 y las 16:30, y barreras físicas como sombreros y lentes UV.
  • La vigilancia personal también es urgente: un autoexamen mensual de toda la piel —incluidas espalda, cuero cabelludo y plantas de los pies— puede detectar señales tempranas antes de que sea tarde.
  • Para los trabajadores al aire libre, el protector solar debería dejar de ser un gasto personal y convertirse en equipo de protección obligatorio, lo que exige un cambio institucional pendiente.

La mayoría de las personas reserva sus preocupaciones sobre el cáncer de piel para el verano, pero los especialistas llevan años advirtiendo que esa lógica es peligrosa. La radiación ultravioleta no toma vacaciones: los rayos UVA siguen penetrando la piel en invierno y en días nublados, acumulando daño celular que puede manifestarse años después de forma silenciosa e invisible.

En el marco del Día Mundial del Cáncer de Piel, conmemorado cada 13 de junio, la oncóloga radioterapeuta Dra. Isidora King de Clínica IRAM subrayó por qué esta falsa sensación de seguridad en los meses fríos resulta tan problemática. Chile enfrenta una carga significativa de cáncer de piel no melanoma —uno de los tipos más frecuentes en el país según el Plan Nacional de Cáncer 2018-2028— y entre el 50 y el 90 por ciento de esos casos están directamente vinculados a la exposición solar. No es una enfermedad inevitable: en su mayoría, puede prevenirse.

Los especialistas han trazado una arquitectura de protección clara. El protector solar FPS 30 o superior debe aplicarse todos los días sin excepción, reaplicarse cada dos horas durante exposición prolongada, y usarse junto a ropa protectora, sombreros de ala ancha y lentes con filtro UV. La exposición directa entre las 11:00 y las 16:30 debe evitarse cuando sea posible.

La prevención también implica vigilancia activa: un autoexamen mensual de toda la piel —incluyendo zonas que muchos nunca revisan, como la espalda o la planta de los pies— y un control dermatológico anual para quienes tienen piel clara o antecedentes familiares. Para los trabajadores que pasan sus jornadas al aire libre, el protector solar debería integrarse como equipo de protección personal obligatorio, al igual que un casco o un chaleco reflectante.

Lo que emerge de todo esto es un patrón esperanzador: el cáncer de piel no es una fatalidad, sino el resultado de decisiones cotidianas acumuladas. Un tubo de protector solar, un sombrero, la disciplina de revisar la propia piel una vez al mes. Gestos pequeños, repetidos con constancia, con el poder real de alterar el curso de la salud.

La mayoría de las personas guarda sus preocupaciones sobre el cáncer de piel para el verano, cuando el sol pega fuerte y la piel se enrojece visiblemente. Pero los especialistas llevan años insistiendo en lo mismo: esa lógica es peligrosa. La radiación ultravioleta no toma vacaciones. Sigue ahí en invierno, en días nublados, penetrando la piel con la misma capacidad de causar daño que en enero.

En ocasión del Día Mundial del Cáncer de Piel, conmemorado cada 13 de junio, la oncóloga radioterapeuta Dra. Isidora King de Clínica IRAM explicó por qué esta falsa sensación de seguridad en los meses fríos es tan problemática. Cuando baja la temperatura y desaparece ese ardor familiar en la piel, la gente simplemente deja de pensar en protección. Pero los rayos UVA siguen su trabajo silencioso, acumulando daño celular que puede no manifestarse hasta años después. Es un proceso invisible, lo que lo hace más insidioso.

Chile enfrenta una carga significativa de cáncer de piel no melanoma, que figura entre los tipos de cáncer más frecuentes en el país según el Plan Nacional de Cáncer 2018-2028 del Ministerio de Salud. Lo que hace este dato particularmente relevante es que entre el 50 y el 90 por ciento de estos casos están directamente vinculados a la exposición solar. No se trata de una enfermedad inevitable. Se trata de una enfermedad que, en su mayoría, puede prevenirse.

Los especialistas han desarrollado un conjunto de recomendaciones que funcionan como una arquitectura de protección. El protector solar debe ser FPS 30 o superior, y debe aplicarse todos los días sin excepción, incluso cuando el cielo está cubierto. Si la exposición al sol será prolongada, hay que reaplicarlo cada dos horas, y nuevamente después de sudar o nadar. Entre las 11 de la mañana y las 4 y media de la tarde, cuando la radiación es más intensa, la exposición directa debe evitarse. La ropa de protección, los sombreros de ala ancha y los lentes con filtro UV funcionan como barreras físicas que el cuerpo puede usar.

Pero la prevención no es solo evitar el daño futuro. También implica vigilancia constante. Los especialistas recomiendan un autoexamen mensual de toda la piel, incluyendo zonas que muchas personas nunca revisan: la espalda, el cuero cabelludo, la planta de los pies. Cualquier mancha, lunar o herida que cambie de aspecto o que no cicatrice en el plazo de un mes debe ser evaluada por un especialista. Además, un control dermatológico anual es especialmente importante para quienes tienen antecedentes familiares de cáncer de piel o piel clara.

Hay un grupo de trabajadores para quienes esta recomendación tiene una dimensión laboral directa: quienes pasan sus jornadas al aire libre. Para ellos, el protector solar debe dejar de ser un producto de consumo personal y convertirse en parte del equipamiento de protección personal obligatorio, como lo sería un casco o un chaleco reflectante. Es una medida que requiere cambio institucional, pero que podría prevenir decenas de casos cada año.

Lo que emerge de estas recomendaciones es un patrón claro: el cáncer de piel no es una fatalidad. Es el resultado de decisiones cotidianas, acumuladas a lo largo de años. Y esas decisiones pueden cambiar. Un tubo de protector solar, un sombrero, la disciplina de revisar la propia piel una vez al mes, la elección de quedarse a la sombra en las horas más peligrosas. Estos gestos pequeños, repetidos consistentemente, tienen el poder de alterar el curso de la salud de una persona. En un país donde el cáncer de piel es frecuente, esa capacidad de prevención es tanto una oportunidad como una responsabilidad.

La población suele bajar la guardia en invierno porque no percibe el calor ni observa el enrojecimiento de la piel. Sin embargo, los rayos UVA continúan penetrando en profundidad y generando daño acumulativo que puede manifestarse años más tarde
— Dra. Isidora King, oncóloga radioterapeuta de Clínica IRAM
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué la gente baja la guardia en invierno si el daño sigue ocurriendo?

Model

Porque no lo sienten. El calor y el enrojecimiento son señales que el cuerpo entiende. Sin ellas, la mente asume que no hay peligro. Pero los rayos UVA no necesitan que te quemes para dañarte.

Inventor

¿Cuánto de este cáncer es realmente evitable?

Model

Entre el 50 y el 90 por ciento. Eso significa que la mayoría de los casos que vemos podrían no haber ocurrido si la exposición hubiera sido diferente.

Inventor

¿Por qué es tan importante el autoexamen mensual?

Model

Porque el cambio es la señal. Si un lunar que siempre estuvo ahí de repente se ve distinto, o si una herida no cicatriza en un mes, eso es lo que importa. Detectarlo temprano cambia todo.

Inventor

¿Qué pasa con los trabajadores al aire libre? ¿Realmente se puede obligar a usar protector solar?

Model

Debería ser tan obligatorio como cualquier otro equipo de protección. Es una medida de salud ocupacional. Si funciona para cascos y guantes, funciona para esto.

Inventor

¿El daño es acumulativo o puede revertirse?

Model

Es acumulativo. Por eso la constancia importa más que la intensidad. Protegerse todos los días durante años es lo que marca la diferencia.

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