Hace tres millones de años, el fondo marino frente a Sudáfrica guardaba una verdad que contradice décadas de certeza científica: la corriente atlántica que templa el clima europeo no se alimenta del mecanismo que los oceanógrafos creían. Un equipo de la Universidad de Utrecht descubrió, a través de sedimentos y fósiles microscópicos del Plioceno tardío, que cuando la Fuga de Agulhas se debilitó, la AMOC se fortaleció en lugar de colapsar. Este hallazgo no solo revisa un pilar de la oceanografía moderna, sino que obliga a repensar los modelos con los que la humanidad intenta anticipar su propio