Ante una crisis que ha hecho insostenibles los grandes encuentros presenciales, Cuba está transformando sus ferias, congresos y festivales en experiencias digitales. La Feria Internacional de La Habana 2026 encabeza este giro, convirtiéndose en el símbolo más visible de una adaptación que ya atraviesa el comercio, el turismo, la política y la cultura. No es una respuesta temporal como la pandemia, sino una reconfiguración estructural de cómo una nación se reúne consigo misma y con el mundo. La pregunta que persiste es si la infraestructura digital del país puede sostener lo que la economía ya