Cada cinco años y medio, el cometa 10P/Tempel 2 regresa como un mensajero puntual del sistema solar exterior, y en julio de 2026 su paso más cercano a la Tierra coincide con la oscuridad plena de la Luna Nueva. Desde Chile, esta convergencia de ritmos cósmicos y condiciones terrestres abre una ventana breve pero propicia para que cualquier persona con binoculares pueda atestiguar, en el cielo invernal, la evidencia de que el universo obedece sus propios calendarios.