Entre los dos mayores países de Sudamérica se ha abierto una grieta diplomática sin precedentes: Brasil expulsó al embajador argentino Daniel Raimondi y degradó las relaciones bilaterales al nivel mínimo de encargados de negocios, en respuesta a los insultos reiterados del presidente Javier Milei contra Luiz Inácio Lula da Silva. Lo que comenzó como un discurso de campaña en suelo brasileño —donde Milei llamó a Lula 'presidiario' y 'ladrón'— se ha convertido en una crisis de Estado que revela cuánto pesan las palabras de los líderes cuando cruzan fronteras. La historia recuerda que las alianza