Bolsas asiáticas suben tras inflación moderada de EE.UU.; Brent retrocede

La Reserva Federal tiene más tiempo para esperar, pero nadie confía completamente
Los datos de inflación moderada ofrecen alivio temporal, pero las presiones subyacentes mantienen a los inversores cautelosos.
Mark

¿Por qué importa tanto que la inflación subyacente haya bajado a su ritmo más lento desde 2021?

Mimi

Porque es la señal que los mercados estaban esperando para creer que la Reserva Federal podría dejar de subir tasas. Cuando la inflación baja, la presión sobre los bancos centrales para endurecer la política monetaria disminuye. Eso significa que el dinero seguirá siendo relativamente barato de pedir prestado.

Mark

Pero si la inflación está bajando, ¿no debería eso ser completamente bueno para los inversores?

Mimi

Debería serlo en teoría, pero hay capas. Sí, los mercados de acciones subieron. Pero los rendimientos de los bonos a largo plazo se mantuvieron elevados porque la inflación sigue siendo más alta que el objetivo de la Reserva Federal. Es como si los inversores estuvieran diciendo: creemos que pueden esperar, pero no confiamos completamente en que el problema esté resuelto.

Mark

¿Qué pasó con el petróleo? ¿Por qué cayó después de seis días al alza?

Mimi

El petróleo es más complicado. Subió durante seis días porque los mercados estaban preocupados por la oferta, probablemente por los conflictos en Medio Oriente. Pero cuando los datos de inflación estadounidense llegaron, los inversores comenzaron a pensar que tal vez la economía se estaba desacelerando lo suficiente como para que la demanda de energía cayera. Así que vendieron.

Mark

¿Y el yen? ¿Por qué los inversores estaban tan atentos a ese?

Mimi

Porque el yen se ha estado debilitando, y Japón y Estados Unidos ya intentaron fortalecerlo juntos a principios de agosto. Si el yen sigue cayendo, las autoridades japonesas podrían intervenir nuevamente en el mercado de divisas. Eso es impredecible y puede causar movimientos bruscos. Los operadores estaban esperando ver si sucedería.

Mark

Entonces, ¿cuál es la conclusión? ¿Los mercados están en territorio seguro ahora?

Mimi

No exactamente. Hay alivio temporal, pero las presiones subyacentes persisten. La economía estadounidense sigue siendo fuerte, el auge de la IA mantiene presiones sobre los precios, y los conflictos en Medio Oriente siguen alimentando la volatilidad del petróleo. Los operadores están en una especie de pausa, esperando el próximo dato económico para saber si la Reserva Federal realmente puede mantener las tasas sin cambios o si tendrá que actuar.

  • La inflación subyacente de EE.UU. creció apenas 0,2% mensual en julio, su ritmo más lento desde marzo de 2021, desactivando temporalmente el miedo a un endurecimiento monetario en septiembre.
  • El índice MSCI Asia Pacífico avanzó 0,6% con Japón y Corea del Sur al frente, mientras el S&P 500 y el Nasdaq 100 se acercaban a máximos históricos impulsados por el sector tecnológico.
  • La euforia tuvo fisuras: Cisco Systems decepcionó con sus resultados y Cerebras Systems se desplomó, recordando que incluso en jornadas alcistas los mercados reparten castigos selectivos.
  • El crudo Brent rompió su racha de seis sesiones consecutivas al alza y retrocedió hasta 88,30 dólares, reflejando que las tensiones en Medio Oriente siguen complicando el panorama energético.
  • El yen japonés se depreció más del 1% en agosto, revirtiendo esfuerzos coordinados entre Tokio y Washington, manteniendo a los inversores atentos a posibles intervenciones cambiarias.
  • Los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo permanecen elevados y se espera que la subasta de bonos a 30 años del jueves alcance el precio más alto en un cuarto de siglo, señal de que la incertidumbre fiscal no ha cedido.

Cuando los números hablan con moderación, los mercados escuchan con alivio. El jueves, la inflación subyacente estadounidense registró su avance más lento en más de cinco años, y esa señal viajó rápidamente hacia el este: las bolsas asiáticas subieron, los temores a nuevas alzas de tasas se atenuaron, y el S&P 500 se acercó a territorios históricos. Sin embargo, bajo esa calma renovada persisten tensiones reales —el petróleo volátil, los conflictos en Medio Oriente, y una Reserva Federal que aún no ha dicho su última palabra.

Los mercados asiáticos abrieron el jueves con renovado optimismo después de que los datos de inflación estadounidense ofrecieran un respiro inesperado. La inflación subyacente de julio creció apenas 0,2% mensual y 2,5% anual, igualando su ritmo más lento desde marzo de 2021. En Tokio y Seúl, los operadores compraron con confianza: el índice MSCI Asia Pacífico avanzó 0,6%, y en Wall Street el S&P 500 se acercó a máximos históricos mientras el Nasdaq 100 alcanzaba su nivel más alto en un mes, impulsado por los grandes fabricantes de chips.

La lectura del mercado fue clara: la Reserva Federal podría permitirse esperar. Los mercados monetarios asignaron menos del 50% de probabilidad a una subida de tasas en septiembre. Gary Schlossberg, del Wells Fargo Investment Institute, señaló que los datos moderados, combinados con un informe de empleo más débil de lo esperado, podrían mantener a raya a los funcionarios más restrictivos del banco central. Pero advirtió que la cautela seguía siendo necesaria.

No todo fue celebración. Los futuros del Nasdaq 100 retrocedieron en las primeras operaciones asiáticas tras los decepcionantes resultados de Cisco Systems, y Cerebras Systems se desplomó ante la contracción de sus ventas de hardware. El crudo Brent, tras seis sesiones alcistas consecutivas, finalmente cedió terreno, cotizando alrededor de 88,30 dólares el barril, con el West Texas Intermediate cayendo 0,8%.

El yen japonés, que se había depreciado más del 1% en agosto revirtiendo esfuerzos coordinados entre Tokio y Washington, mantenía en alerta a los inversores ante posibles intervenciones. Mientras tanto, los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo permanecían elevados, y se esperaba que la subasta de bonos a 30 años del jueves registrara el precio más alto en 25 años. Como resumió Chris Zaccarelli de Northlight Asset Management: que la inflación no se acelerara le daba a la Fed más tiempo para esperar, pero ese tiempo no equivalía a certeza.

Los mercados asiáticos despertaron con optimismo el jueves por la mañana, impulsados por noticias que llegaban desde Estados Unidos: la inflación subyacente había bajado a su ritmo más lento en más de cinco años. En Tokio y Seúl, los operadores compraban con confianza renovada. El índice MSCI Asia Pacífico avanzó 0,6%, con Japón y Corea del Sur liderando las ganancias. Era la clase de movimiento que ocurre cuando los inversores respiran aliviados, cuando el miedo a lo que podría venir se disipa, aunque sea temporalmente.

En Estados Unidos, los números habían hablado. Los precios al consumidor subieron en julio tal como se esperaba, pero el indicador clave de inflación subyacente—que excluye los volátiles precios de alimentos y energía—creció apenas 0,2% mes a mes. En términos anuales, avanzó 2,5%, igualando el ritmo más lento desde marzo de 2021. Para los mercados, esto significaba una cosa: la Reserva Federal podría esperar. Los mercados monetarios asignaron menos del 50% de probabilidad a una subida de tasas en septiembre. El S&P 500 se acercó a máximos históricos. El Nasdaq 100, impulsado por fabricantes de chips de gran capitalización, alcanzó su nivel más alto en un mes.

Pero la euforia tuvo límites. Los futuros del Nasdaq 100 cayeron en las primeras operaciones asiáticas después de que Cisco Systems decepcionara con sus resultados. Cerebras Systems se desplomó cuando sus ventas de hardware se contrajeron. Era un recordatorio de que incluso en días buenos, hay ganadores y perdedores. La cautela prevalecía bajo la superficie del optimismo.

El petróleo crudo Brent, que había subido durante seis sesiones consecutivas, finalmente retrocedió. Cotizaba alrededor de 88,30 dólares el barril el jueves por la mañana, poniendo fin a su racha alcista. El crudo West Texas Intermediate cayó 0,8% hasta 82,58 dólares. Estos movimientos reflejaban una realidad más amplia: aunque los datos de inflación estadounidense ofrecían alivio, las presiones subyacentes persistían. Los conflictos en Medio Oriente seguían alimentando la volatilidad de los precios energéticos. Una economía estadounidense aún sólida y el auge de la inteligencia artificial mantenían presiones sobre los precios.

Gary Schlossberg, estratega global del Wells Fargo Investment Institute, capturó la tensión del momento. Los datos de inflación moderada y un informe de empleo más débil de lo esperado podrían mantener a raya a los funcionarios más intransigentes de la Reserva Federal en septiembre, dijo. Pero advirtió: la cautela era necesaria. La volatilidad de los precios del petróleo vinculada al conflicto en Medio Oriente, junto con las persistentes presiones sobre los precios subyacentes, complicaban el panorama.

El oro subió ligeramente, cotizando alrededor de 4.410 dólares la onza. El dólar se debilitó frente a la mayoría de las divisas del Grupo de los 10. Pero la atención real se centró en el yen japonés, que se mantuvo en 159,31 por dólar. En agosto, se había depreciado más del 1%, revirtiendo en parte los esfuerzos conjuntos de Estados Unidos y Japón para fortalecer la moneda a principios de mes. Los inversores permanecían atentos a cualquier señal de intervención de las autoridades japonesas, que ya habían demostrado su disposición a actuar, incluso mediante acciones coordinadas con el Tesoro estadounidense.

Chris Zaccarelli de Northlight Asset Management resumió lo que muchos pensaban: la gran sorpresa de un informe que no contenía sorpresas era que una situación en la que la inflación no se estaba acelerando, junto con el débil informe de empleo reciente, le daba a la Reserva Federal más tiempo para esperar. Pero ese tiempo de espera no significaba certeza. Los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo se mantenían elevados, impulsados por la inflación aún por encima del objetivo y el aumento de los déficits presupuestarios. Se esperaba que la venta de bonos a 30 años del jueves tuviera el precio más alto en 25 años. Los operadores seguían atentos, buscando pistas sobre si los responsables políticos podrían mantener las tasas sin cambios o si nuevos datos los obligarían a actuar.

La lectura de la inflación y un informe de empleo más moderado de lo esperado podrían mantener a raya a los funcionarios más intransigentes de la Reserva Federal en septiembre, pero mantenemos la cautela respecto a las perspectivas de inflación a corto plazo.
— Gary Schlossberg, estratega global del Wells Fargo Investment Institute
La gran sorpresa de un informe que no contenía sorpresas es que una situación en la que la inflación no se está acelerando, junto con el reciente y débil informe de empleo, le da a la Reserva Federal más tiempo para esperar.
— Chris Zaccarelli, Northlight Asset Management
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