En La Plata, un equipo de bioquímicos y científicos del CONICET y la Universidad Nacional acaba de cruzar un umbral que ningún laboratorio público argentino había alcanzado antes: la acreditación internacional IRAM-ISO 15189 para el diagnóstico de enfermedades lisosomales raras. Para quienes padecen la enfermedad de Fabry —una patología genética que afecta a poquísimas personas pero con consecuencias devastadoras— este reconocimiento no es un galardón burocrático, sino la promesa concreta de que sus años de incertidumbre médica pueden, por fin, tener un final. La ciencia pública argentina demu
Bioquímica de O'Higgins integra equipo que logra acreditación internacional histórica
Años de incertidumbre antes de una respuesta que ahora existe en Argentina
¿Por qué es tan difícil diagnosticar estas enfermedades raras?
Porque son tan pocas las personas que las padecen que muchos médicos nunca las ven. Los síntomas pueden parecer los de otras enfermedades más comunes. Y los estudios que se necesitan son muy especializados, no están en cualquier laboratorio.
¿Cuánto tiempo puede pasar antes de que alguien sepa qué tiene?
Años. Hay pacientes que recorren consultorio tras consultorio durante años antes de obtener un diagnóstico preciso. Es un tiempo de incertidumbre y angustia.
¿Qué cambia ahora con esta acreditación?
Que hay un lugar en Argentina donde los pacientes pueden ir sabiendo que los análisis que se les harán cumplen con estándares internacionales de calidad. No es solo que el laboratorio sea bueno. Es que está certificado internacionalmente.
¿Por qué fue tan difícil obtener esta acreditación?
Porque implica demostrar que cada paso del proceso, desde que llega la muestra hasta que se emite el resultado, funciona bajo un sistema de gestión de calidad riguroso. No es solo tener buenos profesionales. Es tener todo documentado, controlado, verificable.
¿Qué significa que sea el primer laboratorio público en lograrlo?
Que durante años, los pacientes argentinos que necesitaban este diagnóstico tenían que ir a laboratorios privados o al extranjero. Ahora tienen una opción en el sistema público.
Le Pouls
- Las enfermedades lisosomales raras afectan a menos de una persona cada dos mil habitantes, y su diagnóstico puede tardar años porque los síntomas se confunden y los estudios especializados escasean.
- Hasta ahora, ningún laboratorio público argentino contaba con la certificación internacional que garantiza rigor técnico en este tipo de diagnósticos, dejando a los pacientes sin una referencia nacional confiable.
- El equipo del DIEL —liderado por la Dra. Paula Rozenfeld y compuesto por bioquímicos, técnicos y administrativos— trabajó para demostrar que cada paso del proceso diagnóstico cumple con estándares internacionales exigentes.
- La acreditación IRAM-ISO 15189 convierte al DIEL en el primer laboratorio del CONICET y de una universidad pública en obtener este reconocimiento, posicionándolo como referencia nacional para enfermedades lisosomales.
- Pacientes de todo el país pueden ahora acceder a diagnósticos especializados bajo estándares internacionales dentro del sistema público, reduciendo los tiempos de incertidumbre que marcan estas trayectorias médicas.
En La Plata, un equipo de bioquímicos y científicos del CONICET y la Universidad Nacional acaba de cruzar un umbral que ningún laboratorio público argentino había alcanzado antes: la acreditación internacional IRAM-ISO 15189 para el diagnóstico de enfermedades lisosomales raras. Para quienes padecen la enfermedad de Fabry —una patología genética que afecta a poquísimas personas pero con consecuencias devastadoras— este reconocimiento no es un galardón burocrático, sino la promesa concreta de que sus años de incertidumbre médica pueden, por fin, tener un final. La ciencia pública argentina demuestra, una vez más, que la excelencia técnica y el acceso equitativo no son objetivos contradictorios.
Romina Ceci creció en O'Higgins, estudió bioquímica en La Plata y hoy integra el equipo que logró algo inédito en la Argentina pública: la acreditación IRAM-ISO 15189 para el Laboratorio de Diagnóstico e Investigación de Enfermedades Lisosomales, el DIEL. El reconocimiento certifica que sus procesos cumplen con los estándares internacionales más rigurosos de calidad técnica. Para un laboratorio especializado en enfermedades raras, eso no es un detalle menor: es la diferencia entre poder decirle a un paciente que puede ser diagnosticado con certeza, o tener que enviarlo a buscar respuestas en otro lugar.
El DIEL pertenece al Instituto de Investigaciones Bioquímicas de La Plata, dependiente de la UNLP y el CONICET, y su especialidad es la enfermedad de Fabry, una patología genética devastadora que afecta a muy pocas personas. El equipo que logró la acreditación incluye a la Dra. Paula Rozenfeld, el Bioq. Domingo Procopio, el Lic. Bioq. Mariano Fernandez, el Tec. Francisco Lobos, el Lic. Matías Zapiola y los administrativos Martina Goldberg y Joaquín Reynoso. Juntos demostraron que podían realizar los estudios necesarios con la precisión que exigen los criterios internacionales.
Lo que hace histórico este logro es que el DIEL se convirtió en el primer laboratorio del CONICET y de una universidad pública argentina en obtener esta acreditación. Las enfermedades poco frecuentes son tan raras que muchos médicos nunca las ven en su práctica; los síntomas se confunden, los estudios especializados no están disponibles en cualquier lado, y los pacientes suelen pasar años yendo de consultorio en consultorio antes de obtener un diagnóstico certero. La norma IRAM-ISO 15189 certifica que toda la estructura del laboratorio —desde la recepción de una muestra hasta la emisión del resultado— funciona bajo un sistema de gestión de calidad documentado y controlado.
Para Ceci, el reconocimiento tiene un significado que excede lo profesional: su trayectoria desde O'Higgins hasta convertirse en parte de un equipo que amplía el acceso al diagnóstico especializado es también un motivo de orgullo para su comunidad de origen. El laboratorio platense está ahora en condiciones de atender a pacientes de todo el país. Es una respuesta que antes, sencillamente, no existía en el sector público argentino.
Romina Ceci creció en O'Higgins, estudió bioquímica en La Plata y ahora forma parte de un equipo que acaba de lograr algo que ningún laboratorio público argentino había conseguido antes. El Laboratorio de Diagnóstico e Investigación de Enfermedades Lisosomales, conocido como DIEL, obtuvo la acreditación IRAM-ISO 15189, un reconocimiento internacional que certifica que sus procesos cumplen con los más rigurosos estándares de calidad técnica. Para un laboratorio especializado en enfermedades raras, esto no es un premio decorativo. Es la diferencia entre poder decir a un paciente "sí, podemos diagnosticarte con certeza" o tener que enviarlo a buscar respuestas en otro lado.
El DIEL pertenece al Instituto de Investigaciones Bioquímicas de La Plata, una institución que depende de la Universidad Nacional de La Plata y del CONICET. Su especialidad es la enfermedad de Fabry, una patología genética que afecta a muy pocas personas pero que, cuando aparece, es devastadora. Ceci trabaja en ese equipo junto a la Dra. Paula Rozenfeld, el Bioq. Domingo Procopio, el Lic. Bioq. Mariano Fernandez, el Tec. Francisco Lobos, el Lic. Matías Zapiola y los administrativos Martina Goldberg y Joaquín Reynoso. Juntos demostraron que podían realizar los estudios necesarios para diagnosticar la enfermedad de Fabry con la precisión y el rigor que exigen los estándares internacionales.
Lo que hace histórico este logro es que el DIEL se convirtió en el primer laboratorio del CONICET y de una universidad pública argentina en obtener esta acreditación. Eso significa que ahora hay un lugar en el país donde los pacientes pueden llegar sabiendo que los análisis que se les harán responden a criterios internacionales de competencia técnica. No es un detalle menor. Las enfermedades poco frecuentes, por definición, afectan a menos de una persona cada dos mil habitantes. Son tan raras que muchos médicos nunca las ven en su práctica. Los síntomas pueden confundirse con los de otras enfermedades. Los estudios especializados que se necesitan no están disponibles en cualquier lado. El resultado es que los pacientes a menudo pasan años yendo de un consultorio a otro antes de obtener un diagnóstico certero.
La acreditación IRAM-ISO 15189 no solo reconoce que el DIEL tiene profesionales competentes. Certifica que toda la estructura del laboratorio funciona bajo un sistema de gestión de calidad riguroso. Desde el momento en que llega una muestra hasta que se emite el resultado, cada paso está documentado, controlado y sometido a estándares internacionales. Eso garantiza que los resultados sean confiables y técnicamente válidos. Para un paciente que ha estado años buscando respuestas, eso es lo que importa: poder confiar en lo que le dicen.
Para Ceci, el reconocimiento tiene un significado que va más allá de lo profesional. Es una bioquímica de O'Higgins que se formó en La Plata y ahora es parte de un equipo que está mejorando el acceso al diagnóstico de enfermedades que, por su complejidad y baja frecuencia, representan uno de los principales desafíos del sistema de salud. Su trayectoria científica es también un motivo de orgullo para su comunidad de origen. El laboratorio platense ahora está en condiciones de atender a pacientes de todo el país que necesitan diagnósticos especializados para enfermedades lisosomales. Es una respuesta que antes no existía en el sector público argentino.
Citations marquantes
El DIEL se convirtió en el primer laboratorio del CONICET y de una universidad pública argentina en obtener esta acreditación— Diario Democracia