En el tejido de las relaciones entre naciones vecinas, las palabras de un líder pueden convertirse en fracturas que tardan años en sanar. El presidente argentino Javier Milei viajó a São Paulo esta semana y, al respaldar la candidatura de Flavio Bolsonaro, lanzó insultos directos contra el presidente Lula y un magistrado brasileño, desencadenando una crisis diplomática entre los dos pilares del Mercosur. Argentina descartó formalmente cualquier disculpa, mientras Brasil retiró a su representante diplomático de Buenos Aires, señal inequívoca de que la relación ha cruzado un umbral peligroso. Lo