Cada agosto, el cielo recuerda a quienes lo miran que el universo reparte sus maravillas con geografía propia. En 2026, México no estará en el camino del eclipse solar total del 12 de agosto —reservado para Groenlandia, Islandia, España y el norte de Rusia—, pero el territorio nacional sí recibirá dos regalos propios: la lluvia de Perseidas en su punto máximo entre el 12 y 13 de agosto, favorecida por una Luna nueva, y un eclipse lunar parcial de tonalidades rojizas en la noche del 27 al 28 de agosto. La bóveda celeste, siempre selectiva, ofrece a cada lugar su propia versión del asombro.