En el tablero global de la infraestructura aeroportuaria, Aena ha elegido la consolidación sobre la expansión: el gestor español renuncia a competir por los aeropuertos sicilianos de Catania y Comiso para dedicar sus energías a integrar las recientes adquisiciones en Reino Unido y Brasil, y a prepararse para el exigente ciclo regulatorio DORA III en España. Es una decisión que habla menos de debilidad que de disciplina estratégica, y que deja el campo abierto a una decena de gigantes internacionales que ven en el sur de Europa una oportunidad de crecimiento difícil de ignorar.