Allen evalúa duramente su filmografía, reconociendo que algunas películas son buenas pero ninguna alcanza el nivel de clásicos como Rashomon o El séptimo sello. Diferencia la cultura de cancelación del movimiento Me Too, valorando este último por sus avances en derechos de las mujeres mientras critica los efectos perniciosos de la cancelación.
Woody Allen afirma: "Nunca hice una gran película" en reflexión sobre su carrera
Solo rezas para no sentirse avergonzado
¿Cómo es posible que alguien que ha hecho cincuenta películas diga que nunca hizo una gran película? ¿No es eso una contradicción?
No si entiendes que para él, "grande" tiene un significado muy específico. No es sobre cantidad ni reconocimiento. Es sobre alcanzar algo que trascienda, que se compare con Rashomon o El séptimo sello. Eso es un estándar casi imposible.
Pero entonces, ¿por qué siguió haciendo películas durante décadas?
Porque la necesidad de crear no viene del éxito. Viene de adentro. Él lo dijo: esperas que sea algo grandioso, pero al final solo rezas para no sentirse avergonzado. Es suficiente.
¿Y la cancelación? ¿Realmente no lo afectó?
Lo afectó menos porque llegó tarde. Si hubiera pasado a los treinta años, habría sido devastador. Pero cuando ocurrió, ya había construido su legado. Eso es un privilegio que no todos tienen.
¿Entonces cree que el Me Too fue diferente de la cancelación?
Para él, sí. La cancelación es un mecanismo que no resuelve nada. Pero el Me Too avanzó derechos reales. Eso tiene valor, aunque haya sido incómodo para él.
¿Por qué abandona el cine por la novela y el teatro?
Porque el cine cambió. Ya no es una experiencia colectiva en salas. Para él, eso era lo esencial. Sin eso, prefiere escribir donde pueda controlar la experiencia de otra manera.
The Pulse
- Allen dirigió más de 50 películas y afirma que ninguna alcanza el nivel de clásicos como Rashomon o El séptimo sello
- Diferencia la cultura de cancelación del movimiento Me Too, valorando este último por sus avances en derechos de las mujeres
- Tiene una novela próxima a publicarse, What's With Baum, prevista para septiembre
- Lamenta la pérdida de la experiencia colectiva en salas de cine y se inclina hacia la escritura de novelas y teatro
Allen evalúa duramente su filmografía, reconociendo que algunas películas son buenas pero ninguna alcanza el nivel de clásicos como Rashomon o El séptimo sello. Diferencia la cultura de cancelación del movimiento Me Too, valorando este último por sus avances en derechos de las mujeres mientras critica los efectos perniciosos de la cancelación.
Woody Allen afirma en entrevista que nunca realizó una gran película, a pesar de sus 50+ obras. El cineasta reflexiona sobre éxito, cancelación y la transformación del cine contemporáneo.
Woody Allen, con casi noventa años, se sentó frente a un micrófono en el Club Random Podcast para hablar de su carrera, su legado y lo que lo mantiene en movimiento. La conversación fue una lección de autocrítica sin filtros: el hombre que ha dirigido más de cincuenta películas, cuyas obras han ganado premios y ocupado lugares en listas de lo mejor del cine, afirmó sin rodeos que nunca hizo una gran película.
No fue una frase dicha a la ligera. Allen la sostuvo, la explicó, la defendió con la precisión de alguien que ha pasado décadas pensando en cine. "Creo que nunca hice una gran película. Algunas son buenas, pero no una gran película", dijo. Luego nombró sus referencias: Rashomon, Ladrón de bicicletas, El séptimo sello. Esos eran los clásicos que él admiraba, el estándar contra el cual medía su propia obra. Y en esa medida, encontraba que sus películas, aunque respetables, no llegaban.
Esta no es la voz de un hombre amargado. Es la de alguien que entiende la diferencia entre hacer algo competente y hacer algo que trascienda. "Cuando uno se sienta a escribir o a filmar, siempre espera que será algo grandioso, pero al final solo reza para no sentirse avergonzado", reconoció. Hay una honestidad brutal en eso, una aceptación de que la brecha entre la ambición y la realización es casi siempre insalvable.
La entrevista tocó otros temas que han definido los últimos años de su vida pública: la cancelación, el movimiento Me Too, la vejez. Allen fue claro en sus distinciones. La cultura de la cancelación, dijo, es "un fenómeno pernicioso", un mecanismo que no resuelve nada de fondo. Pero el Me Too fue diferente. "El movimiento Me Too, por el valor que tuvo en avanzar los derechos de las mujeres, es algo valioso", afirmó. Reconoció también que si la cancelación lo hubiera alcanzado a los treinta o cuarenta años, habría sido devastadora. Pero llegó cuando ya había hecho cuarenta y cinco películas, cuando ya podía retirarse sin problemas.
Habló de su familia con una calidez que contrasta con la imagen pública que muchos tienen de él. Su matrimonio con Soon Yi lo describió como "idílico". Sobre sus hijas, dijo que mantiene una relación cercana, aunque no crecieron como "niñas de Hollywood". Nunca les impuso sus películas, aunque sí les mostró El tesoro de Sierra Madre, porque la considera una gran película americana. Incluso la terapia, que lo ayudó, no lo transformó en lo que esperaba: "Pensé que saldría siendo un hombre nuevo, pero solo logré un pequeño progreso".
Pero lo que más le preocupa ahora es el cine mismo. Allen creció haciendo películas para que se vieran en salas, con cientos de personas compartiendo la experiencia en la oscuridad. El streaming no lo interesa. "Si no puedo estrenar en salas, prefiero escribir novelas o teatro", dijo. Para él, la emoción del séptimo arte está en el ritual: ir al cine, esperar en la fila, vivir la película en grupo. Esa experiencia colectiva se está perdiendo, y con ella, algo que él considera esencial.
Por eso ahora escribe. Tiene una novela próxima a publicarse, What's With Baum, prevista para septiembre. "No tengo idea de cómo responderá la gente. Espero que los entretenga, pero no lo sé. Me divertí escribiéndola, pero eso no significa que por un segundo alguien se divierta leyéndola", confesó con la misma ironía que ha caracterizado su obra. También mencionó una obra de teatro que pronto llegará a Estados Unidos. El teatro, dijo, le resulta más estimulante que el cine porque puede ver la reacción del público en tiempo real.
Al final, Allen resumió su perspectiva con una paradoja que lo define: "Una vida con ilusiones es imperdonable y una vida sin ilusiones es insoportable". Es la frase de alguien que ha vivido entre esos dos polos, que ha mantenido las ilusiones sobre lo que podría hacer mientras aceptaba que nunca haría lo que realmente quería. Sus ídolos, Groucho Marx, Tennessee Williams, Fellini, Bergman, fueron sus fans. Pero eso, dijo, no significa que haya hecho una gran película. Y tal vez esa sea la verdad más importante que compartió en la entrevista: que el reconocimiento y la admiración de otros nunca fueron lo que lo movió. Lo que lo movió fue la necesidad de crear, de intentar, de no sentirse avergonzado. Todo lo demás, incluso la grandeza, fue siempre secundario.
Notable Quotes
Creo que nunca hice una gran película. Algunas son buenas, pero no una gran película— Woody Allen
El movimiento Me Too, por el valor que tuvo en avanzar los derechos de las mujeres, es algo valioso— Woody Allen