En el umbral de una de las salidas a bolsa más ambiciosas de la historia tecnológica, Anthropic se presenta ante los mercados no con promesas de prosperidad, sino con advertencias sobre el abismo. Su CEO, Dario Amodei, dedica más energía a señalar los peligros existenciales de la inteligencia artificial —ciberataques, armas biológicas, sistemas que escapan al control humano— que a seducir a los inversores de Wall Street. Es una paradoja reveladora de nuestro tiempo: la empresa que busca recaudar hasta 100.000 millones de dólares es también la que más insiste en que la tecnología que vende podr