Von der Leyen reafirma que la UE defenderá siempre el orden internacional

Ver el mundo tal como es no disminuye nuestra determinación de luchar por el mundo que queremos
Von der Leyen intenta reconciliar el realismo geopolítico con la defensa de los principios europeos ante el Parlamento Europeo.

Von der Leyen aclaró que ver el mundo realista no disminuye la determinación de la UE de luchar por sus valores, fundada como proyecto de paz. Sus palabras del lunes sobre que Europa no puede ser guardiana del orden antiguo generaron críticas de socialdemócratas y otros grupos parlamentarios europeos.

  • Von der Leyen reafirmó el compromiso de la UE con el derecho internacional y la Carta de Naciones Unidas ante el Parlamento Europeo el miércoles
  • Sus declaraciones del lunes sobre que Europa no puede ser guardiana del antiguo orden mundial generaron críticas de socialdemócratas y otros grupos
  • Iratxe García, líder del grupo S&D, acusó a Von der Leyen de responder con complacencia ante violaciones del orden internacional
  • Valerie Hayer, líder de Renew Europe, advirtió que Europa no puede ser subcontrata de Estados Unidos

La presidenta de la Comisión Europea reafirma ante el Parlamento Europeo que la UE defenderá siempre el derecho internacional y la Carta de Naciones Unidas, zanjando controversia por sus declaraciones previas sobre el "antiguo orden mundial".

Ursula von der Leyen se presentó ante el Parlamento Europeo el miércoles para aclarar unas palabras que, apenas cuarenta y ocho horas antes, habían encendido una tormenta política en Bruselas. El lunes, ante los embajadores de la Unión Europea reunidos en Estrasburgo, la presidenta de la Comisión Europea había dicho algo que sonó como una ruptura: que Europa no podía ser guardiana del antiguo orden mundial. Ahora, frente a los eurodiputados, buscaba recomponer el mensaje. "Ver el mundo tal como es no disminuye en absoluto nuestra determinación de lucha por el mundo que queremos", explicó. "La UE se fundó como un proyecto de paz".

La controversia había germinado rápidamente. Von der Leyen había intentado expresar una visión "realista" de la geopolítica contemporánea, sugiriendo que invocar el respeto al derecho internacional no garantizaba su cumplimiento. Pero el tono de su intervención fue inusualmente áspero. Se preguntó en voz alta si la narrativa de un mundo basado en normas era una ayuda o un obstáculo para la credibilidad europea. Esas palabras resonaron como una invitación a abandonar los principios que han sostenido la construcción europea desde sus orígenes. Los socialdemócratas españoles, representados por eurodiputados como Jonás Fernández, reaccionaron con dureza. Fernández escribió que Von der Leyen se estaba ganando una moción de censura.

António Costa, presidente del Consejo Europeo, respondió al día siguiente con un discurso que buscaba equilibrar sin confrontar. Ante el mismo foro de diplomáticos, el portugués reafirmó que la Unión Europea sería siempre un socio confiable, un defensor del orden internacional basado en normas y un guardián de la Carta de Naciones Unidas. Mencionó doce cumbres internacionales celebradas en 2025 y nueve asociaciones de seguridad y defensa como prueba del compromiso europeo. Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva de la Comisión a cargo de Competencia y Transición Limpia, fue más allá: calificó las palabras de Von der Leyen como "poco afortunadas". El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, también intervino, advirtiendo que los valores de Europa no deberían cambiar y que la alternativa al orden internacional era el desorden que históricamente había conducido al continente a dos guerras mundiales.

En su intervención del miércoles, Von der Leyen volvió a la cuestión de Irán, donde se había negado a criticar los ataques de Israel y Estados Unidos. Repitió su argumento de que no había razón para llorar la caída del régimen de los ayatolás. "Muchos iraníes han celebrado la caída de Jamenei", dijo, argumentando que el pueblo iraní merecía libertad, dignidad y el derecho a decidir su propio futuro. Pero sus palabras no apaciguaron a sus críticos en la Eurocámara.

Iratxe García, líder del grupo socialdemócrata, lanzó un ataque que trascendió la cuestión del orden internacional. Señaló que el problema no era si ese orden era nuevo o viejo, sino quién permitía que fuera violado. Acusó a Von der Leyen de responder con complacencia y apaciguamiento, abriendo la puerta a que autócratas como Trump y Netanyahu lo pisotearan sin consecuencias. García fue más allá, recordando la posición de Von der Leyen respecto a la guerra de Israel en Gaza. "Usted justificó el ataque contra Irán diciendo que no se debe llorar el régimen iraní", dijo. "Pero una cosa es no llorar por la dictadura de los ayatolás, y otra muy distinta es guardar silencio ante la muerte de inocentes".

Valerie Hayer, líder de los liberales de Renew Europe y cercana al presidente francés Emmanuel Macron, también criticó a Von der Leyen. Señaló que Estados Unidos dejaría de bombardear en algún momento, y entonces le tocaría a Europa hacer el trabajo diplomático. "No podemos ser la subcontrata de Estados Unidos", dijo Hayer. "Europa tiene que ser respetada". Argumentó que el interés de la Unión Europea era mantener el sistema multilateral, y que su defensa no era ingenuidad sino una cuestión de supervivencia política y estratégica.

Lo que emergía de este intercambio era una tensión fundamental: cómo podía la Unión Europea ser realista sobre el poder sin abandonar los principios que la definían. Von der Leyen había intentado navegar esa tensión y había tropezado. Sus críticos no cuestionaban la necesidad del realismo geopolítico, sino la forma en que ella lo había expresado, temiendo que socavara la capacidad de Europa para defender sus propios intereses en un mundo donde potencias más grandes jugaban sin las mismas restricciones normativas.

El problema no es si el orden mundial es nuevo o viejo, el problema es quién permite que se viole. Y cuando Europa responde con complacencia y apaciguamiento, lo que se está haciendo es abrir la puerta a que autócratas como Trump y Netanyahu lo pisoteen sin consecuencias.
— Iratxe García, líder del grupo socialdemócrata
No podemos ser la subcontrata de Estados Unidos. Europa tiene que ser respetada.
— Valerie Hayer, líder de Renew Europe
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué causó tanta alarma lo que Von der Leyen dijo el lunes? Parecía una observación bastante obvia sobre cómo funciona el poder.

Model

Porque en la política europea, las palabras tienen peso histórico. Cuando la presidenta de la Comisión sugiere que el orden internacional basado en normas podría ser un obstáculo, no está haciendo un comentario académico. Está cuestionando el fundamento mismo de la legitimidad europea.

Inventor

Pero ella aclaró que seguía comprometida con esas normas. ¿No debería haber sido suficiente?

Model

No, porque el daño ya estaba hecho. Sus críticos no dudaban de su intención, sino de lo que su lenguaje revelaba: una disposición a pensar lo impensable. Y eso asusta a quienes creen que Europa solo tiene poder si permanece unida alrededor de esos principios.

Inventor

¿Entonces el debate es realmente sobre Irán, o es sobre algo más profundo?

Model

Es sobre ambas cosas. Irán es el caso de prueba. Cuando Von der Leyen se niega a criticar los bombardeos, sus críticos ven a una Europa que se está volviendo cómplice de potencias más fuertes. Y eso, combinado con su lenguaje sobre el orden internacional, sugiere una Europa que está renunciando a su papel como guardiana de normas.

Inventor

¿Puede Europa realmente ser realista sin parecer que está abandonando sus valores?

Model

Esa es la pregunta que Von der Leyen no pudo responder el lunes. Y es la pregunta que Europa seguirá enfrentando mientras intenta encontrar su lugar en un mundo donde el poder y las normas están cada vez más desalineados.

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