Los robos dejan fuera de servicio el 24% de los cargadores públicos de coches eléctricos

Uno de cada cuatro cargadores instalados sigue sin funcionar
La infraestructura de recarga en España crece, pero casi un 24% de los puntos instalados permanecen inoperativos.

España ha construido miles de puntos de recarga eléctrica, pero casi uno de cada cuatro permanece mudo: instalado, financiado y, sin embargo, inútil. El robo de cables, los laberintos administrativos y los nudos técnicos en la red de distribución convierten la promesa de la movilidad limpia en una infraestructura a medias. Mientras el mercado de vehículos eléctricos avanza con convicción —más de 141.000 unidades vendidas en el primer semestre de 2026—, la red que debería sostenerlo se queda rezagada, atrapada entre la ambición y la gestión.

  • 17.821 cargadores ya instalados permanecen inoperativos, dejando sin servicio casi el 24% de toda la infraestructura pública de recarga en España.
  • Los robos de cables amenazan la viabilidad física de los puntos, mientras los permisos administrativos paralizan inversiones ya ejecutadas en trámites interminables.
  • El mercado acelera sin freno: la cuota de vehículos electrificados alcanzó el 21,8% en el primer semestre de 2026, agrandando la brecha con una red que no logra seguirle el ritmo.
  • Los cargadores de muy alta potencia crecen con dinamismo —337 nuevos puntos en seis meses—, pero el 70% de la red sigue siendo de baja potencia, insuficiente para la demanda emergente.
  • Desde Anfac, José López-Tafall lanza una advertencia clara: sin agilizar la burocracia y reducir los tiempos de activación, las inversiones realizadas no podrán aprovecharse y el desfase seguirá creciendo.

Al cierre del segundo trimestre de 2026, España contaba con más de 74.000 puntos de recarga pública instalados sobre el terreno. El problema es que solo funcionaban algo más de 56.000. Los casi 18.000 restantes —el 23,9% del total— estaban montados pero inoperativos, atrapados por una combinación de robos, burocracia y problemas técnicos de conexión a la red eléctrica.

Los robos de cables representan una amenaza constante y difícil de contener. Los permisos administrativos necesarios para activar nuevas estaciones se acumulan en colas sin fin, inmovilizando inversiones ya realizadas. Y la red de distribución eléctrica sigue siendo un cuello de botella técnico que frena la puesta en marcha de instalaciones listas para funcionar.

Esta parálisis contrasta con el dinamismo del mercado. Durante el primer semestre de 2026 se vendieron más de 141.000 vehículos electrificados en España, elevando su cuota hasta el 21,8%. Los conductores están eligiendo el coche eléctrico a un ritmo acelerado, pero la infraestructura que debería acompañarlos apenas mejoró 0,6 puntos en el índice de disponibilidad, que se situó en 15,4 sobre 100.

Hay señales de progreso en los segmentos más avanzados: los cargadores de muy alta potencia —250 kW o más— sumaron 337 nuevos puntos en seis meses, alcanzando ya el 90% de toda la infraestructura de alta potencia existente a finales de 2025. Pero estos representan apenas el 5% de la red operativa total, mientras que los puntos de baja potencia concentran cerca del 70%.

José López-Tafall, director general de Anfac, reconoce el comportamiento positivo del mercado pero advierte que la infraestructura de recarga sigue siendo el principal obstáculo para consolidar la transición eléctrica. Su mensaje es directo: acelerar los trámites y reducir los tiempos de activación debe convertirse en una prioridad urgente, o el desfase entre la demanda y la oferta de recarga no hará más que ensancharse.

España está construyendo una red de cargadores públicos para vehículos eléctricos, pero una de cada cuatro estaciones instaladas no funciona. Los números son claros: al cierre del segundo trimestre de 2026, había 17.821 puntos de recarga ya montados en el terreno que permanecían inoperativos. Si esos cargadores estuvieran activos, España tendría 74.503 puntos de acceso público disponibles. En cambio, solo funcionan poco más de 56.000, lo que significa que casi el 24% de la infraestructura instalada sigue sin prestar servicio.

Los motivos son variados pero concretos. Los robos de cables representan una amenaza constante a la viabilidad de estos puntos. La burocracia administrativa también juega un papel importante: los permisos necesarios para activar nuevas estaciones se demoran, atrapando inversiones ya realizadas en trámites sin fin. Hay además problemas técnicos de conexión a la red de distribución eléctrica, que sigue siendo una de las principales barreras para poner en marcha nuevas instalaciones.

Esta situación contrasta con el dinamismo del mercado de vehículos electrificados en España. Durante el primer semestre de 2026, se vendieron más de 141.000 vehículos electrificados, elevando la cuota de mercado de este segmento hasta el 21,8%. Los compradores españoles están eligiendo coches eléctricos a un ritmo acelerado. Pero la infraestructura de recarga no está siguiendo el mismo paso. El indicador de disponibilidad de cargadores alcanzó apenas 15,4 puntos sobre 100 en el segundo trimestre, una mejora marginal de 0,6 puntos respecto al trimestre anterior.

La red de muy alta potencia —cargadores de 250 kW o más— muestra un comportamiento más dinámico. En el primer semestre de 2026 se instalaron 337 nuevos puntos de este tipo, alcanzando el 90% de toda la infraestructura de alta potencia que existía al cierre de 2025. Estos cargadores rápidos representan ahora el 5% de toda la infraestructura pública operativa. Sin embargo, la mayoría de la red sigue siendo de baja potencia: los puntos de hasta 22 kW concentran cerca del 70% de los cargadores disponibles.

José López-Tafall, director general de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), reconoce que el mercado electrificado está demostrando un comportamiento muy positivo. Pero advierte que la infraestructura de recarga sigue siendo el principal desafío para consolidar esta transformación. El crecimiento de la red es real, pero insuficiente. López-Tafall subraya que acelerar la tramitación burocrática y reducir los tiempos de activación debe convertirse en una prioridad. Sin eso, las inversiones ya realizadas no podrán aprovecharse plenamente, y el desfase entre la demanda de vehículos eléctricos y la disponibilidad de puntos de recarga seguirá ampliándose.

La infraestructura de recarga continúa siendo el principal desafío para consolidar esta transformación. La red sigue creciendo, pero todavía a un ritmo que debe acelerarse.
— José López-Tafall, director general de Anfac
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué un cargador instalado no funciona? Parece que debería ser simple: enchufar, activar, listo.

Model

Parece simple, pero no lo es. Hay cargadores que llevan meses o años montados en la calle sin poder usarse. Algunos esperan permisos administrativos. Otros están esperando que se conecten a la red eléctrica. Y algunos directamente han sido dañados.

Inventor

¿Dañados cómo?

Model

Robos de cables, principalmente. Un cable de cargador tiene valor en el mercado de chatarra. Alguien lo corta, se lo lleva, y el punto queda inutilizado. Es un problema recurrente.

Inventor

Entonces el robo es una razón, pero no la única.

Model

No. La burocracia es igual de grave. Los permisos para activar un cargador pueden tardar meses. Mientras tanto, la estación está ahí, lista, pero no funciona. Es dinero invertido que no genera valor.

Inventor

¿Y esto está frenando la adopción de coches eléctricos?

Model

No exactamente. La gente sigue comprando coches eléctricos. Pero crea incertidumbre. Si tienes un coche eléctrico y no encuentras cargadores disponibles, empiezas a dudar. El mercado crece más rápido que la infraestructura puede seguir.

Inventor

¿Cuál es la solución?

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Agilizar los trámites. Reducir los tiempos de activación. Proteger mejor los cargadores contra robos. Pero sobre todo, que la administración entienda que esto es urgente. El mercado ya está aquí.

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