Uno de cada seis adultos completamente inmunizado en apenas dos meses
En el umbral de la primavera de 2021, Estados Unidos alcanzó un momento de inflexión en su lucha contra la pandemia: uno de cada seis adultos había completado su esquema de vacunación contra la COVID-19, superando en apenas 58 días la meta que el gobierno de Biden se había propuesto para cien. Es el tipo de hito que recuerda que las grandes crisis colectivas, cuando encuentran voluntad política y capacidad logística, pueden doblegarse ante el esfuerzo humano organizado.
- La campaña de vacunación estadounidense superó su propia ambición: 121 millones de dosis administradas en menos de dos meses, cuando la meta era llegar a 100 millones en cien días.
- Casi 43 millones de adultos —el 16,7% de la población mayor de edad— ya estaban completamente inmunizados, con los mayores de 65 años representando el 40% de ese grupo.
- Pfizer lideró la distribución con 21 millones de personas completamente vacunadas, seguida por Moderna con 19,7 millones y Johnson & Johnson con 2,15 millones gracias a su esquema de dosis única.
- El ritmo acelerado llevó a Biden a contemplar doblar la meta original: pasar de 100 a 200 millones de dosis para el 30 de abril, el día 100 exacto de su mandato presidencial.
A mediados de marzo de 2021, con apenas dos meses en el cargo, el gobierno de Joe Biden había superado uno de sus compromisos más visibles: administrar 100 millones de dosis de vacuna contra la COVID-19 en los primeros 100 días de mandato. El objetivo se cumplió el día 58, con más de 121 millones de dosis ya aplicadas en todo el país.
Los datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades mostraban que cerca de 43 millones de adultos —aproximadamente uno de cada seis— habían completado su esquema de vacunación. Entre ellos, cuatro de cada diez tenían más de 65 años, reflejo de la prioridad que las autoridades sanitarias habían otorgado desde el inicio a los grupos más vulnerables.
Tres fabricantes sostenían la campaña: Pfizer encabezaba la lista con 21 millones de personas completamente vacunadas con sus dos dosis, Moderna seguía con 19,7 millones, y Johnson & Johnson —cuya vacuna requiere una sola inyección— había inmunizado a 2,15 millones. Eran las únicas tres opciones autorizadas para uso de emergencia en el país.
Ante el ritmo sostenido de la operación logística, que había escalado significativamente desde el cambio de gobierno, Biden comenzó a evaluar la posibilidad de duplicar la meta original: llegar a 200 millones de dosis administradas para el 30 de abril, el día exacto en que se cumplirían 100 días de su presidencia.
A mediados de marzo, cuando apenas llevaba dos meses en el cargo, el gobierno de Joe Biden había alcanzado un hito que parecía ambicioso semanas antes: más de 121 millones de dosis de vacuna contra la COVID-19 administradas en territorio estadounidense. El ritmo de la campaña de inmunización había superado incluso las expectativas que el propio presidente se había fijado al asumir el poder.
Según los datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, casi 43 millones de adultos mayores de 18 años estaban ya completamente inmunizados contra el virus. Esa cifra representaba el 16,7 por ciento de toda la población adulta del país, es decir, aproximadamente uno de cada seis estadounidenses. Entre quienes habían completado su esquema de vacunación, el 40 por ciento tenía más de 65 años, reflejando la prioridad que las autoridades sanitarias habían dado a los grupos de mayor riesgo desde el inicio de la campaña.
La distribución de vacunas revelaba el dominio de dos fabricantes en particular. Pfizer había llegado a 21 millones de personas completamente vacunadas con sus dos dosis. Moderna seguía de cerca con 19,7 millones de adultos que habían recibido ambas inyecciones. Johnson & Johnson, cuya vacuna requería una sola dosis, había inmunizado completamente a 2,15 millones de personas. Las tres eran las únicas opciones autorizadas para uso de emergencia en Estados Unidos en ese momento, aunque los esquemas diferían: Pfizer y Moderna exigían dos aplicaciones separadas por varias semanas, mientras que Johnson & Johnson ofrecía protección con una sola inyección.
El gobierno Biden había establecido como meta inicial administrar 100 millones de dosis en sus primeros 100 días de mandato. Ese objetivo se alcanzó el viernes anterior al sábado en que se reportaron estos números, cuando apenas habían transcurrido 58 días desde la toma de posesión presidencial. El logro no pasó desapercibido en la Casa Blanca. Ante el ritmo acelerado de la campaña, Biden comenzó a considerar la posibilidad de duplicar esa meta original, apuntando ahora a administrar 200 millones de dosis para el 30 de abril, fecha que marcaría exactamente 100 días de su presidencia.
La campaña de vacunación había comenzado el 14 de diciembre del año anterior, todavía bajo la administración Trump. Pero fue con el cambio de gobierno cuando la operación logística se aceleró significativamente, movilizando recursos federales, coordinando con farmacias locales y centros de salud, y ampliando los sitios de vacunación en todo el país. Para mediados de marzo, la infraestructura estaba funcionando a un ritmo que permitía contemplar objetivos aún más ambiciosos.
Notable Quotes
El gobierno Biden superó el viernes su objetivo inicial de administrar 100 millones de vacunas en los primeros 100 días, alcanzándolo en solo 58 días de mandato— Datos de los CDC reportados el 20 de marzo de 2021
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué importa que uno de cada seis adultos esté completamente vacunado en este momento específico de marzo?
Porque en ese punto, la vacunación era todavía una carrera contra el tiempo. Cada semana que pasaba sin inmunidad de grupo significaba más hospitalizaciones, más muertes. El ritmo importaba tanto como el número.
Pero 43 millones suena como mucho. ¿No es suficiente?
No lo era. Con 330 millones de habitantes, incluso 43 millones de adultos completamente vacunados dejaba a la mayoría del país aún vulnerable. Necesitaban llegar a cifras mucho más altas para frenar realmente la transmisión.
¿Por qué Biden duplicó su meta? ¿Fue solo ambición política?
Probablemente fue ambición, sí, pero también pragmatismo. Si estaban administrando dosis más rápido de lo previsto, ¿por qué no apuntar más alto? Cada dosis adicional era una vida potencialmente salvada.
¿Qué dice el hecho de que el 40 por ciento de los vacunados sean mayores de 65 años?
Dice que la estrategia funcionaba. Los adultos mayores eran el grupo de mayor riesgo, así que priorizarlos tenía sentido epidemiológico. Pero también significa que la mayoría de la población más joven aún estaba esperando su turno.
¿Por qué Pfizer vacunó a tantas más personas que Johnson & Johnson?
Pfizer llegó primero y tenía más dosis disponibles. Johnson & Johnson, aunque más simple de administrar con una sola inyección, simplemente no tenía el volumen de producción en ese momento.