Nuestros avances en tecnología han superado nuestros avances en conciencia social
La investigación sobre coronavirus se redujo drásticamente tras la extinción del COVID-19, debilitando la preparación ante futuras pandemias emergentes. Rice critica el movimiento antivacunas como reflejo del egoísmo social y advierte sobre la pérdida de liderazgo científico estadounidense frente a China.
- Charles M. Rice ganó el Premio Nobel de Medicina en 2020 por descubrir el virus de la hepatitis C
- La investigación sobre coronavirus se desplomó tras el fin del covid-19, debilitando la preparación ante futuras pandemias
- España prevé erradicar la hepatitis C en 2030; Egipto ya curó al 95% de su población
- China está invirtiendo significativamente en ciencia básica e integrándola con su estrategia de defensa
Charles M. Rice, ganador del Nobel de Medicina 2020, advierte que la capacidad de respuesta global ante pandemias es hoy peor que antes del COVID-19, mientras disminuye la inversión en investigación de enfermedades infecciosas.
Charles M. Rice ganó el Premio Nobel de Medicina en 2020 por descubrir el virus de la hepatitis C, un hallazgo que compartió con Harvey James Alter y Michael Houghton. Hoy dirige el Laboratorio de Virología y Enfermedades Infecciosas de la Universidad Rockefeller, y cuando viaja a Valencia como miembro del jurado de los Premios Jaime I, no trae consigo optimismo sobre el futuro de la salud global. Su advertencia es clara y perturbadora: nuestra capacidad para responder a una pandemia es peor ahora que antes del covid-19.
Rice ha pasado décadas estudiando virus, y su humor habitual es apostar siempre por ellos en una carrera de caballos. Los virus no respetan fronteras, mutan sin avisar, y seguimos sin entender completamente cómo funcionan. Cuando el covid-19 comenzó a desvanecerse, Rice esperaba que el mundo aprendiera la lección. Esperaba planes nacionales e internacionales para estar mejor preparados la próxima vez. Pero lo que vio fue lo opuesto: la investigación sobre coronavirus se desplomó. En Estados Unidos específicamente, la capacidad para detectar y responder a una epidemia emergente que podría convertirse en pandemia es mucho peor ahora que al inicio del covid-19. Eso es lo que le sorprende y lo que lo alarma. El milagro de desarrollar una vacuna eficaz en menos de un año y distribuirla a millones de personas probablemente salvó millones de vidas. Fue asombroso. Y ahora, dice Rice, estamos repitiendo los mismos errores. O peor aún, estamos cometiendo errores nuevos.
La gente olvida rápido. Rice lo ve en la velocidad con la que se está desmantelando el apoyo a la investigación sobre enfermedades infecciosas y preparación ante pandemias. Lo ve también en un contraste que lo desconcerta: Estados Unidos inventó la cura para la hepatitis C, pero no puede implementarla con el éxito que ha logrado España, que prevé erradicar la enfermedad en 2030. Taiwán ya lo hizo. Egipto, un país que cargaba con una de las mayores prevalencias de hepatitis C crónica del mundo, curó a más del 95 por ciento de su población. ¿Por qué no Estados Unidos? Rice cree que se debe a la desorganización. Requiere una convergencia del sector de salud pública, el gobierno y los pagadores. Egipto lo logró mediante un acuerdo con una compañía farmacéutica que permitió fabricar el medicamento localmente a un precio que el sistema de salud pública podía soportar. En términos de compasión y humanitarismo, dice Rice, necesitamos mejorar a nivel mundial.
Pero hay otro problema que lo preocupa aún más: vivimos en una era con los mayores avances médicos de la historia, y paradójicamente coincide con un aumento agresivo de los movimientos antivacunas y el negacionismo. Rice quiere entender por qué. Todos los datos que conoce sobre el riesgo frente al beneficio de las vacunas dicen que son milagrosas. Antes de las vacunas, la mitad de los niños morían antes del primer año de vida. Eso ya no ocurre. Sí, existen efectos secundarios. Su esposa se vacunó contra el covid-19 y 15 horas después estaba en cama con fiebre y escalofríos. Pero eso no significa que nadie deba vacunarse. Si esas personas contraen la enfermedad, es peor. Lo que lo decepciona es que haya gente sin problemas graves que rechace las vacunas, especialmente las que generan inmunidad colectiva. Parece reflejar una disminución del altruismo, una falta de disposición a incomodarse por otros seres humanos. Y luego está el problema de las fuentes de información. Las encuestas muestran que cada vez es más difícil saber en qué confía la gente. La forma más efectiva de transmitir creencias es dentro de la familia, y cuando perteneces a un grupo que comparte una creencia, la adquieres por ósmosis. Existe una presión social muy fuerte. Durante la evolución de los primates y los humanos, hubo un tiempo en el que era más importante llegar a un consenso que hacer las cosas bien o discutir quién tenía razón. Nuestros cerebros pueden haber evolucionado de tal manera que buscamos el consenso por encima de todo.
Rice teme que la ciencia estadounidense esté perdiendo su liderazgo mundial. De hecho, ya está sucediendo. Están perdiendo terreno frente a la investigación en China. La comunidad investigadora, los organismos de financiamiento, están desanimados por la incertidumbre del futuro. Obtienes una subvención de cinco años, tienes postdoctorandos y estudiantes trabajando en ello, y mañana recibes un correo diciendo que no hay más dinero. China, en cambio, está invirtiendo mucho dinero en ciencia básica e integrando esa investigación con el ejército y la estrategia de defensa. Un amigo de Rice que trabaja en la industria farmacéutica le dijo: esto va a ser un desastre para ustedes. Y respondió: nos vamos a China.
Lo que mantiene a Rice despierto por las noches es la virosfera. Con la secuenciación de plantas y animales, hemos descubierto que es inmensa. Los virus están por todas partes. No es sorprendente que ocasionalmente algo se introduzca en la especie humana y cause problemas. Pero hay esperanza en la investigación sobre inmunidad entrenada, una respuesta que persiste después de la infección y afecta cómo reaccionamos a un patógeno diferente y no relacionado. Si se infecta a ratones con una versión adaptada del SARS-CoV-2, enferman, pierden peso y se recuperan. Si luego infectas a esos mismos animales con una dosis normalmente letal del virus de la gripe, estarán protegidos. Si pudiéramos entender mejor eso, podríamos provocar ese tipo de respuesta cuando aparezca un nuevo virus para el que no tengamos vacuna o tratamiento. Una vacuna universal podría ser posible. Pero estamos muy abajo en la curva de aprendizaje en términos de lo que entendemos sobre biología. Por eso debemos apoyar la investigación fundamental, que es el motor de los avances médicos. Si la desalientas, ¿de dónde va a salir?
Rice no cree que podamos predecir cuándo ocurrirá la próxima pandemia. Podría ser el año que viene. Podría ser natural o resultado de un experimento de ganancia de función que se filtró de un laboratorio. No sabemos si el SARS-CoV-2 fue un virus natural que apareció en un mercado de animales salvajes en China, o si fue aislado del medio ambiente, adaptado para funcionar en células humanas en un laboratorio y luego se escapó. Probablemente nunca lo sabremos. Lo que sí sabe es que nuestros avances en tecnología han superado nuestros avances en conciencia social y sociología. Seguimos atrapados en esta competencia tribal cuando tenemos los medios tecnológicos para producir suficiente comida para alimentar al mundo y hacer grandes progresos en el control de las enfermedades. Sin embargo, malgastamos todo este dinero peleando entre nosotros. Esa es su opinión. Y es la opinión de alguien que ha dedicado su vida a entender cómo los virus nos amenazan, y cómo podríamos estar mejor preparados si simplemente tuviéramos la voluntad de estarlo.
Notable Quotes
Nuestra capacidad para responder a una nueva epidemia emergente que podría convertirse en pandemia es mucho peor ahora que al principio del covid-19— Charles M. Rice
La gente tiende a olvidar muy rápido. Me sorprende la velocidad a la que se está diezmando el apoyo a la investigación sobre enfermedades infecciosas— Charles M. Rice
The Hearth Conversation Another angle on the story
Usted dice que nuestra capacidad de respuesta es peor ahora que antes del covid-19. ¿Cómo es posible que hayamos olvidado tan rápido?
La gente olvida muy rápido. Cuando la amenaza desaparece, desaparece también el sentido de urgencia. Vi cómo la investigación sobre coronavirus se desplomó casi tan rápido como el virus mismo.
Pero ¿no deberíamos haber aprendido? ¿No deberíamos estar mejor preparados?
Uno pensaría eso. Esperaba que viéramos planes nacionales e internacionales para la próxima vez. En cambio, vimos lo opuesto. La financiación se cortó. Los investigadores se fueron. Es como si colectivamente dijéramos: problema resuelto, siguiente.
Menciona que Estados Unidos no puede implementar la cura de la hepatitis C como lo hace España. ¿Qué falta?
Requiere una convergencia de salud pública, gobierno y pagadores. Necesitamos estar organizados de una manera que no lo estamos. Egipto lo logró porque negoció un acuerdo que permitía fabricar el medicamento localmente a un precio sostenible. Fue pragmático y compasivo al mismo tiempo.
¿Cree que el movimiento antivacunas refleja algo más profundo que solo desconfianza?
Creo que refleja una disminución del altruismo. La gente no está dispuesta a incomodarse por otros seres humanos. Y hay una presión social muy fuerte dentro de los grupos. Nuestros cerebros evolucionaron para buscar consenso, no para cuestionar.
¿Teme realmente que China nos supere en investigación biomédica?
Ya está sucediendo. Están invirtiendo mucho dinero en ciencia básica e integrándola con su estrategia de defensa. Aquí, los investigadores están desanimados. Obtienes una subvención de cinco años y mañana te dicen que no hay más dinero.
¿Hay algo que lo haga optimista?
La investigación en inmunidad entrenada. Si pudiéramos entender cómo el cuerpo desarrolla protección cruzada contra patógenos diferentes, podríamos crear una vacuna universal. Pero eso requiere inversión sostenida en ciencia fundamental. Y eso es lo que estamos perdiendo.