En el verano de 2020, el colapso de una plataforma de hielo en el fiordo de Milne, al norte de Canadá, selló el destino de uno de los ecosistemas acuáticos más singulares del planeta. Un lago epishelf del tamaño de Formentera, que había coexistido con el océano Ártico durante milenios gracias a un equilibrio glacial casi milagroso, desapareció en cuestión de meses. Lo que la naturaleza tardó miles de años en construir, el cambio climático lo deshizo en el tiempo que tarda una estación en cambiar.
Un lago ártico del tamaño de Formentera desaparece en meses por colapso del hielo
La desaparición del ecosistema afectó a comunidades biológicas únicas adaptadas a condiciones extremas de oscuridad permanente bajo el hielo, incluyendo estrellas frágiles, anémonas y vieiras.
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