En un momento en que la política estadounidense se vuelve cada vez más impredecible, Canadá busca reposicionarse en el tablero global explorando una figura de 'miembro asociado' con la Unión Europea. La propuesta, impulsada por figuras como Mark Carney, no aspira a una adhesión plena sino a un vínculo institucional más profundo que permita diversificar alianzas sin renunciar a la autonomía. Es el movimiento de un país mediano que, atrapado entre la dependencia histórica y la incertidumbre presente, apuesta por la diversificación como forma de supervivencia estratégica.
UE y Canadá negocian acuerdos estratégicos para reforzar lazos en la 'era Trump'
Politics & Governance