En los pasillos de Bruselas, la Unión Europea se enfrenta a una de las tensiones más reveladoras de su historia reciente: la dificultad de mantener una postura colectiva cuando los intereses nacionales, las negociaciones diplomáticas secretas y las presiones económicas tiran en direcciones distintas. El lunes, un acuerdo provisional para renovar las sanciones contra casi tres mil objetivos rusos se derrumbó en el último momento, bloqueado por Letonia, después de que Francia y Eslovaquia presionaran para excluir a los oligarcas Usmanov y Fridman de la lista negra. Lo que está en juego no es sol