Ucrania reporta tres muertos y ocho heridos en nuevos ataques rusos sobre Kherson

Tres civiles murieron y ocho resultaron heridos en los ataques rusos contra Kherson; millones de ucranianos carecen de electricidad, agua y calefacción.
Rusia busca inundar Europa con refugiados ucranianos
El primer ministro ucraniano caracteriza los ataques contra infraestructura como estrategia deliberada para forzar migración masiva.
Mark

¿Por qué Rusia está atacando específicamente la infraestructura energética en lugar de objetivos militares?

Mimi

Según el primer ministro ucraniano, es una estrategia deliberada para crear una crisis humanitaria que obligue a millones de personas a huir como refugiados hacia Europa. Pero el Kremlin dice que son represalias por ataques ucranianos contra objetivos rusos.

Luke

Eso es importante: tenemos dos narrativas completamente diferentes sobre la intención. Lo que sí podemos verificar es que más de mil ataques contra infraestructura ocurrieron desde octubre, y que millones quedaron sin electricidad, agua ni calefacción.

Mark

¿Qué tan efectivos serían los misiles Patriot que Ucrania está pidiendo?

Mimi

Serían un salto significativo en capacidad de defensa antiaérea. Occidente aún no los ha proporcionado a Ucrania, aunque Alemania sí los dio a Polonia.

Luke

Pero aquí hay una brecha: no sabemos si los Patriot resolverían el problema de los ataques con drones de bajo costo que Rusia está usando. El artículo no especifica qué tipo de armas están siendo lanzadas en estos bombardeos.

Mark

¿Cuánta gente ha huido de Ucrania?

Mimi

Millones desde que comenzó la invasión el 24 de febrero. Las autoridades temen que más huirán durante el invierno cuando las condiciones sean más duras.

Luke

El artículo dice "millones" pero no da un número exacto. Sabemos que es una cifra significativa, pero no podemos ser más precisos que eso con lo que está reportado aquí.

Mark

¿Qué tan reciente es esta información sobre Kherson?

Mimi

Es del lunes 12 de diciembre de 2022. Los ataques ocurrieron ese día, y las autoridades aún estaban confirmando cifras de víctimas.

Luke

Y es importante notar que el gobernador admitió que no podían confirmar un recuento exacto. Eso significa que el número de tres muertos y ocho heridos podría cambiar a medida que llegara más información.

  • Los bombardeos rusos sobre Kherson no llegaron todos a la vez, sino en oleadas calculadas que golpearon distintos barrios a lo largo del día, sembrando incertidumbre y dificultando el conteo de víctimas.
  • Las explosiones no solo mataron y hirieron civiles: cortaron el suministro eléctrico y dañaron tuberías de gas, empujando a la población a refugiarse en búnkeres en pleno invierno.
  • El primer ministro Shmyhal advirtió que Rusia no ataca infraestructura por azar, sino para desencadenar una crisis humanitaria que expulse a millones de ucranianos hacia Europa como refugiados.
  • Ucrania reclama con urgencia baterías de misiles Patriot y sistemas antiaéreos avanzados, pero hasta ese momento ningún país occidental había dado ese paso decisivo.
  • La llamada entre Zelensky y Biden, y la reunión de recaudación de fondos en París, reflejan la carrera contrarreloj de Kiev por obtener los medios para defender su propio cielo antes de que el invierno agrave aún más la crisis.

En el corazón del invierno, la ciudad de Kherson volvió a sangrar bajo una lluvia de bombardeos rusos que el lunes dejaron tres civiles muertos y ocho heridos, mientras la oscuridad y el frío se extendían por millones de hogares ucranianos. Los ataques, escalonados y dirigidos contra barrios residenciales e infraestructura energética, no son episodios aislados sino eslabones de una campaña sistemática que busca, según Kiev, quebrar la voluntad de un pueblo a través del sufrimiento cotidiano. Ante este horizonte, el primer ministro ucraniano alzó la voz ante el mundo para pedir los instrumentos que podrían cambiar la ecuación en el cielo: sistemas Patriot y defensas antiaéreas avanzadas que aún ningún aliado occidental ha entregado.

El lunes, Ucrania confirmó que tres civiles habían muerto y ocho resultaron heridos en una serie de bombardeos rusos sobre Kherson. Los ataques fueron escalonados: en el primero, dos personas murieron y cinco quedaron heridas en un pequeño distrito, con daños al suministro eléctrico. Horas después, el gobernador Yaroslav Yanushevich reportó un segundo bombardeo —calificado de «selectivo»— sobre el área residencial de Tavriski, que dejó un muerto, tres heridos y tuberías de gas dañadas. Las autoridades reconocieron que el recuento de víctimas aún no era definitivo, dado que los ataques continuaban y el acceso a todas las zonas afectadas seguía siendo limitado.

Mientras Kherson ardía, el primer ministro Denys Shmyhal hablaba con medios internacionales desde otro frente: el diplomático. En una entrevista con la emisora francesa LCI, solicitó baterías de misiles Patriot y sistemas avanzados de defensa antiaérea, argumentando que son indispensables para frenar una campaña aérea que ha dejado a millones de ucranianos sin electricidad, agua ni calefacción en pleno invierno. Shmyhal fue más lejos: acusó a Rusia de atacar deliberadamente la infraestructura civil para provocar una crisis humanitaria que fuerce a millones a huir hacia Europa. Hasta ese momento, ningún aliado occidental había entregado misiles Patriot a Ucrania.

Los números ilustran la magnitud de la ofensiva: más de mil ataques rusos contra infraestructura ucraniana desde octubre, incluyendo un fin de semana en que drones cerca de Odesa destruyeron instalaciones energéticas críticas. El Kremlin presentaba estos golpes como represalia por un supuesto ataque ucraniano al puente de Crimea. En ese contexto, el presidente Zelensky habló por teléfono con Biden, cuya Casa Blanca reafirmó el apoyo estadounidense a la defensa de Ucrania, mientras Kiev aguardaba respuestas concretas que pudieran cambiar el curso de una guerra que se libra tanto en el cielo como en el frío de los hogares sin luz.

El lunes por la mañana, las autoridades ucranianas confirmaron que tres civiles habían muerto y ocho más resultaron heridos en una serie de bombardeos rusos dirigidos contra la ciudad de Kherson. Los ataques no fueron simultáneos sino escalonados a lo largo del día, golpeando barrios residenciales en diferentes puntos de la ciudad.

En el primer incidente reportado, dos personas murieron y cinco quedaron heridas en un pequeño distrito de Kherson. Junto con las bajas, los ataques causaron daños significativos en el suministro de energía eléctrica de la zona. Las autoridades regionales emitieron recomendaciones inmediatas a los civiles para que se refugiaran en búnkeres y espacios protegidos. Horas después, el gobernador regional Yaroslav Yanushevich confirmó un segundo bombardeo, esta vez calificado como "selectivo", que impactó el área residencial de Tavriski. Ese ataque dejó un muerto y tres heridos adicionales, y también dañó las tuberías de distribución de gas de la zona.

El gobernador aclaró a través de su canal de Telegram que las autoridades ucranianas aún no podían ofrecer un recuento definitivo de víctimas, según reportó la agencia de noticias ucraniana Ukrinform. Esta incertidumbre sobre cifras exactas es común en situaciones de crisis donde los ataques continúan y el acceso a todas las áreas afectadas sigue siendo limitado.

Mientras Kherson enfrentaba estos bombardeos, el primer ministro ucraniano Denys Shmyhal estaba en conversaciones con medios internacionales pidiendo recursos militares más sofisticados. En una entrevista con la emisora francesa LCI, Shmyhal solicitó específicamente baterías de misiles Patriot y sistemas avanzados de defensa antiaérea. Argumentó que estos sistemas son esenciales para contrarrestar la campaña aérea rusa que ha dejado a millones de ucranianos sin electricidad, agua ni calefacción en medio del invierno. Hasta ese momento, ningún país occidental había proporcionado misiles Patriot a Ucrania, aunque Alemania sí había entregado ese sistema a Polonia, miembro de la OTAN.

Shmyhal también presentó una interpretación estratégica de los ataques rusos contra la infraestructura: afirmó que Rusia busca deliberadamente provocar una crisis humanitaria que fuerce a millones de ucranianos a huir hacia Europa como refugiados. Desde la invasión que comenzó el 24 de febrero, millones ya habían abandonado el país, y las autoridades temían que el invierno aceleraría esa migración forzada. El primer ministro también pidió tanques modernos y municiones de artillería adicionales durante una reunión de recaudación de fondos programada en París.

Los números subrayan la escala de la campaña: más de mil ataques rusos contra infraestructura ucraniana habían ocurrido desde octubre. Un fin de semana anterior, ataques con drones cerca del puerto de Odesa habían destruido instalaciones energéticas críticas, dejando sin electricidad a todos los clientes excepto hospitales, maternidades, plantas de vapor y estaciones de bombeo. El Kremlin justificaba estos ataques como represalia por lo que Moscú afirmaba era un ataque ucraniano contra un puente ruso en Crimea, territorio que Rusia anexionó en 2014.

El domingo, el presidente ucraniano Volodimir Zelensky habló por teléfono con el presidente estadounidense Joe Biden. La Casa Blanca emitió un comunicado señalando que Biden buscaba "enfatizar el continuo apoyo estadounidense a la defensa de Ucrania" en momentos en que Rusia seguía asaltando la infraestructura crítica del país. Estos contactos de alto nivel reflejaban la urgencia que Ucrania sentía respecto a la necesidad de sistemas de defensa más avanzados mientras la campaña de bombardeos rusa continuaba sin pausa.

Rusia desea inundar a Europa con refugiados ucranianos, y por eso está atacando infraestructura a fin de dejar sin agua ni electricidad a millones de personas en medio del frío invernal
— Denys Shmyhal, primer ministro de Ucrania, en entrevista con LCI
Las autoridades ucranianas no están en disposición de confirmar una cifra exacta de víctimas
— Yaroslav Yanushevich, gobernador de Kherson, a través de Telegram
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