En un movimiento que revela la geometría del poder comercial del siglo XXI, Donald Trump ofreció una tregua arancelaria de noventa días a más de setenta y cinco naciones dispuestas al diálogo, mientras endurecía simultáneamente su postura contra China, elevando los gravámenes al 125%. La decisión no es solo una táctica negociadora: es un mapa de alianzas en construcción, donde la cooperación se premia y la represalia se castiga. Pekín respondió con firmeza propia, escalando sus aranceles y acudiendo a la OMC, convirtiendo el intercambio comercial en un pulso de voluntades entre las dos economí
Trump pausa aranceles 90 días pero eleva gravámenes a China al 125%
Si Apple traslada costos, un iPhone podría costar 30% más
¿Por qué Trump decidió castigar a China con 125% de aranceles mientras ofrecía una tregua a otros países?
Porque China respondió a sus medidas anteriores con represalias propias. Trump lo interpretó como una falta de respeto, así que escaló inmediatamente. Para los demás países que no contraatacaron, ofreció negociación.
¿Qué significa realmente esa pausa de noventa días para los mercados?
Significa que Wall Street vio una salida temporal de la incertidumbre. Menos aranceles para la mayoría de socios comerciales significa menores costos para las empresas tecnológicas. Por eso el Nasdaq subió diez por ciento en un día.
Pero Apple sigue atrapada en China, ¿verdad?
Exactamente. Apple depende de fábricas chinas para fabricar iPhones. Con aranceles de 104%, si traslada esos costos al consumidor, un iPhone podría costar treinta o cuarenta por ciento más. Eso es un problema real.
¿Qué está pasando con China internacionalmente?
China presentó una queja ante la OMC y la Unión Europea ya respondió aumentando sus propios aranceles a 25% sobre productos estadounidenses. Es una reacción en cadena. Nadie quiere quedarse atrás.
¿Y Perú qué hace en todo esto?
Perú negocia. Su canciller pidió que le suspendan el arancel del 10% porque el país tiene un TLC con Estados Unidos y casi no hay conflicto comercial entre ambos. Es una posición más débil que China, pero también más flexible.
Der Puls
- La guerra arancelaria entre Washington y Pekín alcanzó un nuevo umbral crítico: China elevó sus represalias del 34% al 84% y Trump respondió llevando los gravámenes chinos al 125%, dejando el comercio bilateral al borde del colapso.
- Apple y otras multinacionales con cadenas de suministro ancladas en China enfrentan aranceles del 104% sobre sus exportaciones, con el riesgo real de que el precio del iPhone suba entre 30% y 40% para el consumidor global.
- Los mercados financieros celebraron la pausa con euforia: el Nasdaq 100 disparó un 10% y el S&P 500 avanzó 8.5%, mientras el Bitcoin subió y el oro retrocedió, señalando un giro del refugio hacia el riesgo.
- Perú activó su diplomacia comercial: el canciller Schialer solicitó formalmente la suspensión del arancel mínimo del 10%, argumentando el sólido marco del TLC vigente, y recibió una respuesta preliminar positiva de Washington.
En un movimiento que revela la geometría del poder comercial del siglo XXI, Donald Trump ofreció una tregua arancelaria de noventa días a más de setenta y cinco naciones dispuestas al diálogo, mientras endurecía simultáneamente su postura contra China, elevando los gravámenes al 125%. La decisión no es solo una táctica negociadora: es un mapa de alianzas en construcción, donde la cooperación se premia y la represalia se castiga. Pekín respondió con firmeza propia, escalando sus aranceles y acudiendo a la OMC, convirtiendo el intercambio comercial en un pulso de voluntades entre las dos economías más grandes del planeta.
El miércoles, Donald Trump anunció una política comercial de doble velocidad: una pausa de noventa días en aranceles para los países que eligieran el diálogo sobre la represalia, y un aumento inmediato al 125% en los gravámenes contra China. La medida llegó después de que Pekín escalara sus propias restricciones, elevando sus aranceles de represalia del 34% al 84% sobre productos estadounidenses, en respuesta a los gravámenes del 104% que Washington había impuesto previamente.
Más de setenta y cinco países accedieron a la tregua, obteniendo una reducción al arancel recíproco del 10% durante el período de negociación. Trump lo anunció por Truth Social, presentándolo como una oportunidad para que empresas trasladaran operaciones a suelo estadounidense. China, en cambio, recibió un trato radicalmente distinto: su Ministerio de Comercio advirtió que Pekín tenía la voluntad y los medios para luchar hasta el final, y presentó una queja formal ante la OMC.
Las consecuencias ya son visibles en corporaciones como Apple, cuya cadena de suministro depende de fábricas chinas. Con aranceles del 104% sobre sus exportaciones, la compañía podría trasladar esos costos al consumidor, lo que implicaría aumentos de entre treinta y cuarenta por ciento en el precio del iPhone a nivel global.
Los mercados reaccionaron con entusiasmo a la pausa: el Nasdaq 100 saltó un 10%, impulsado por gigantes como NVIDIA, Tesla y Apple, mientras el S&P 500 avanzó 8.5%. El Bitcoin también se benefició del renovado apetito por riesgo, mientras el oro perdió terreno como activo de refugio.
Perú no quedó al margen. El canciller Elmer Schialer solicitó oficialmente la suspensión del arancel mínimo del 10%, recordando que el 98% del comercio bilateral ya está libre de gravámenes gracias al TLC vigente. Tras reunirse con el subsecretario Christopher Landau, Schialer informó que la respuesta fue positiva y que la propuesta sería evaluada por instancias clave del gobierno estadounidense.
El miércoles por la mañana, Donald Trump anunció una estrategia comercial de dos velocidades: una pausa de noventa días en los aranceles para países dispuestos a negociar, y un aumento inmediato a 125% en los gravámenes contra China. La decisión llegó después de que Pekín escalara sus propias represalias comerciales, elevando sus aranceles de represalia del 34% al 84% sobre productos estadounidenses a partir del 10 de abril, en respuesta a los gravámenes del 104% que Trump había impuesto previamente a las exportaciones chinas.
Según el presidente estadounidense, más de setenta y cinco países han optado por el diálogo en lugar de represalias, lo que les permite acceder a una reducción sustancial del arancel recíproco del 10% durante el período de tregua. Trump comunicó la medida a través de Truth Social, presentándola como una oportunidad para que empresas trasladaran operaciones a Estados Unidos con cero aranceles y trámites acelerados. Sin embargo, China recibió un trato radicalmente distinto. El gobierno chino, a través de su Ministerio de Comercio, respondió con firmeza: si Washington intensificaba sus restricciones, Pekín tenía la voluntad y los medios para tomar contramedidas y luchar hasta el final. También presentó una queja formal ante la Organización Mundial del Comercio.
La escalada comercial entre ambas potencias ya está generando consecuencias visibles en corporaciones multinacionales. Apple, cuya cadena de suministro depende fuertemente de fábricas en China, enfrenta ahora aranceles del 104% sobre sus exportaciones hacia Estados Unidos. Si la compañía decide trasladar estos costos al consumidor final, los precios de dispositivos como el iPhone podrían aumentar entre treinta y cuarenta por ciento en el mercado global. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, calificó como desafortunado que China volviera a aumentar sus aranceles, mientras que Trump respondió con un llamado directo a las empresas para que reubicaran sus operaciones.
Los mercados financieros reaccionaron con entusiasmo a la pausa arancelaria. El Nasdaq 100 saltó explosivamente diez por ciento, impulsado por la perspectiva de menores barreras comerciales para gigantes tecnológicos como NVIDIA, Tesla y Apple. El S&P 500 avanzó ocho punto cinco por ciento, reflejando un optimismo más amplio sobre la economía estadounidense. El alivio en las tensiones comerciales redujo presiones sobre las cadenas de suministro y mejoró las perspectivas para el consumo e inversión. El Bitcoin también se benefició del renovado apetito por riesgo en un entorno de mayor liquidez global y debilitamiento del dólar. En contraste, el oro retrocedió, perdiendo fuerza como activo de refugio ante el mayor apetito especulativo.
Perú, como socio comercial de Estados Unidos, también se vio afectado por la nueva política arancelaria. El canciller Elmer Schialer solicitó oficialmente la suspensión del arancel mínimo del 10% impuesto por Trump, argumentando que el Perú mantiene una relación comercial sólida y diversificada con Washington, a diferencia de China. Schialer destacó que el noventa y ocho por ciento del comercio bilateral está libre de gravámenes gracias al Tratado de Libre Comercio, y el dos por ciento restante enfrenta un arancel promedio de apenas dos punto tres por ciento. Tras reunirse con el subsecretario de Estado Christopher Landau, el ministro peruano informó que la respuesta fue positiva y que la propuesta sería evaluada por instancias clave del gobierno estadounidense.
Bemerkenswerte Zitate
Si Estados Unidos insiste en intensificar aún más sus restricciones económicas y comerciales, China tiene la firme voluntad y los abundantes medios para tomar las contramedidas necesarias— Ministerio de Comercio chino
Hemos pedido que esta medida se suspenda y que empecemos a negociar otras cuestiones que son de interés mutuo— Elmer Schialer, canciller de Perú