En el umbral de la Asamblea General de la ONU, Donald Trump lleva a Nueva York no solo un discurso, sino una estrategia de confrontación con el orden multilateral: sanciones sin precedente contra el Tribunal Penal Internacional que, al bloquear transacciones en dólares, podrían paralizar la institución que ordenó el arresto de Netanyahu. En un momento en que la inflación presiona al electorado estadounidense y Oriente Próximo arde, el presidente convierte el escenario diplomático global en extensión de sus batallas domésticas e ideológicas. La tensión entre la soberanía nacional y la justicia
Trump lleva sus batallas a la ONU mientras se multiplican sus problemas internos
Trump rechazó categóricamente esta solicitud, dejando establecido que Netanyahu tendría total libertad
¿Por qué Trump elegiría este momento, con tantos problemas internos, para ir a la ONU a pelear con instituciones internacionales?
Porque para él, la confrontación es la política. Mientras la inflación golpea en casa y sus números electorales caen, necesita un escenario donde pueda verse fuerte, donde pueda decir que está defendiendo a Estados Unidos contra enemigos externos.
Pero ¿cuáles son realmente esos enemigos? El TPI no es una amenaza militar. Es un tribunal. ¿Qué gana Trump sancionándolo?
Gana proteger a Netanyahu. Las órdenes de arresto contra el primer ministro israelí son un problema político para Trump, así que elimina el problema eliminando la capacidad del tribunal de actuar.
¿Puede realmente hacer eso? ¿Tiene ese poder?
Técnicamente, sí. Estados Unidos controla el acceso al sistema financiero mundial. Si prohíbe transacciones en dólares con el TPI, el tribunal queda prácticamente paralizado. Pero eso también significa que Trump está usando el poder financiero estadounidense para interferir en la justicia internacional.
Y eso es exactamente lo que hizo el año pasado en su discurso. Atacó el multilateralismo, atacó los acuerdos climáticos, atacó la ONU. Esta es la continuación de esa estrategia.
¿Qué pasa con los líderes que lo escuchan? ¿Macron va a responder de nuevo?
nLuke: Probablemente. Pero lo importante es que Trump está estableciendo un patrón: Estados Unidos no juega por las reglas internacionales que ayudó a crear. Eso tiene consecuencias que van más allá de esta semana.
Y mientras tanto, la gente en Nueva York se prepara para protestas masivas. El alcalde Mamdani cambió de postura porque sabe que esto puede descontrolarse.
Le Pouls
- Trump llega a la ONU cargando presiones simultáneas: inflación doméstica, encuestas adversas para los republicanos y un conflicto en Irán del que no encuentra salida limpia.
- Las sanciones proyectadas contra el TPI cortarían el acceso del tribunal al sistema financiero en dólares, lo que equivaldría a asfixiar económicamente a la principal corte de justicia internacional del mundo.
- La medida es una represalia directa por las órdenes de arresto emitidas hace dos años contra Netanyahu y Gallant por presuntos crímenes de guerra en Gaza, órdenes que Trump se ha negado a ejecutar en suelo estadounidense.
- El alcalde demócrata de Nueva York, Mamdani, que llamó a Netanyahu 'criminal de guerra', ha suavizado su postura ante la visita del premier israelí, priorizando ahora el orden público sobre la confrontación política.
- Con 130 jefes de Estado presentes, la semana en Nueva York se perfila como un choque abierto entre la visión soberanista de Trump y los defensores del multilateralismo, tal como ocurrió el año pasado cuando Macron respondió públicamente a sus embates.
En el umbral de la Asamblea General de la ONU, Donald Trump lleva a Nueva York no solo un discurso, sino una estrategia de confrontación con el orden multilateral: sanciones sin precedente contra el Tribunal Penal Internacional que, al bloquear transacciones en dólares, podrían paralizar la institución que ordenó el arresto de Netanyahu. En un momento en que la inflación presiona al electorado estadounidense y Oriente Próximo arde, el presidente convierte el escenario diplomático global en extensión de sus batallas domésticas e ideológicas. La tensión entre la soberanía nacional y la justicia internacional rara vez ha sido tan explícita.
Donald Trump llega esta semana a Nueva York con la intención de convertir el escenario de la Asamblea General de la ONU en tribuna para sus confrontaciones globales. El martes pronunciará un discurso ante más de 130 jefes de Estado en un momento en que los problemas se acumulan: la inflación presiona la economía doméstica, las perspectivas electorales para los republicanos son desfavorables, y en Oriente Próximo la situación se agrava con los hutíes de Yemen amenazando con ampliar el conflicto regional. La intervención militar en Irán, de la que ahora parece difícil retirarse, será uno de los temas centrales de la semana.
Pero lo que acapara la atención mediática es el plan de sanciones contra el Tribunal Penal Internacional. Según documentos consultados por The Wall Street Journal, las medidas prohibirían la mayoría de las transacciones en dólares con el tribunal, con un período de gracia de seis a siete meses. El efecto sería potencialmente devastador: al aislar al TPI del sistema financiero global, la institución con sede en La Haya perdería capacidad operativa real. La acción es una represalia directa por las órdenes de arresto emitidas contra el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu y su entonces ministro de Defensa Yoav Gallant, acusados de responsabilidad criminal por presuntos crímenes de guerra en Gaza desde el 8 de octubre de 2023.
No es la primera vez que Trump lleva su retórica al foro multilateral. El año pasado tildó la lucha climática de 'estafa', acusó a la ONU de financiar migración ilegal y atacó las fronteras abiertas, provocando una respuesta apasionada de Emmanuel Macron en defensa del multilateralismo. Esta semana el patrón amenaza con repetirse con mayor intensidad.
En paralelo, el alcalde demócrata de Nueva York, Zohran Mamdani, que en julio llamó a Netanyahu 'criminal de guerra' y pidió a Trump ejecutar la orden de arresto del TPI, ha moderado su postura. Ante la inminencia de manifestaciones masivas frente a la ONU, Mamdani ha señalado que su prioridad ahora es la seguridad pública y la movilidad urbana, dejando en segundo plano la confrontación política directa.
Donald Trump llega a Nueva York esta semana con la intención de llevar sus conflictos al escenario global. El martes pronunciará un discurso ante la Asamblea General de la ONU en un momento en el que los problemas se acumulan tanto dentro como fuera de las fronteras estadounidenses. La inflación sigue presionando la economía doméstica, las encuestas auguran resultados desfavorables para los republicanos en las próximas elecciones de medio mandato, y en Oriente Próximo la situación se complica cada vez más con los hutíes de Yemen amenazando con expandir el conflicto regional. La intervención militar en Irán, de la cual ahora parece no saber cómo retirarse, será uno de los temas centrales de la semana en Naciones Unidas. Según Mike Waltz, embajador estadounidense ante la ONU, Trump utilizará su intervención para destacar cómo su administración ha abordado desafíos complejos alrededor del mundo, con especial énfasis en garantizar que Irán nunca desarrolle armas nucleares.
Más allá del discurso formal, la semana en Nueva York incluirá encuentros bilaterales con líderes de diversos países, desde Delcy Rodríguez de Venezuela hasta Volodímir Zelenski de Ucrania. Pero lo que realmente ocupa la atención de los medios estadounidenses es un plan que Trump trae consigo: sanciones de gran envergadura contra el Tribunal Penal Internacional. Aunque aún no está claro cuándo las anunciará, varias publicaciones han adelantado que estas medidas representarían un ataque sin precedentes contra una de las instituciones más importantes de la justicia internacional.
Esta no es la primera vez que Trump lleva su retórica confrontacional a la ONU. El año pasado pronunció un discurso que fue prácticamente una declaración de guerra contra el multilateralismo. Afirmó que la lucha contra el cambio climático era una de las mayores estafas de la historia, pidió terminar con lo que llamó el fracasado experimento de las fronteras abiertas, y acusó sin evidencia a la ONU de financiar oleadas de migrantes para que cruzaran ilegalmente hacia Estados Unidos. Emmanuel Macron, presidente de Francia, se vio obligado a responder con una apasionada defensa del multilateralismo frente a lo que caracterizó como la ley del más fuerte. Esta semana, alrededor de 130 jefes de Estado y de Gobierno participarán en la Asamblea General.
Las sanciones planeadas contra el Tribunal Penal Internacional representarían una escalada significativa. Según documentos consultados por The Wall Street Journal y declaraciones de altos funcionarios estadounidenses, estas medidas prohibirían la mayoría de las transacciones en dólares con el tribunal, con un período de gracia de seis a siete meses antes de su entrada en vigor. El impacto sería potencialmente paralizante: al aislar al TPI del sistema financiero mundial, la institución con sede en La Haya perdería la capacidad de operar en la moneda que domina el comercio internacional. Esta acción representaría una represalia directa contra las órdenes de arresto que el tribunal emitió hace dos años contra el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu y su entonces ministro de Defensa Yoav Gallant, a quienes acusó de tener responsabilidad criminal por presuntos crímenes de guerra y contra la humanidad cometidos en Gaza desde el 8 de octubre de 2023, el día después del ataque de Hamás contra Israel.
La posición de Trump respecto a Netanyahu ha quedado completamente clara en los últimos días. El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, un demócrata, había declarado públicamente en julio que Netanyahu no era bienvenido en la ciudad, refiriéndose a él como criminal de guerra y autor de un genocidio horrible. Mamdani pidió entonces a la administración Trump que ejecutara la orden de arresto del TPI cuando Netanyahu pisara suelo estadounidense para hablar ante la ONU. Trump rechazó categóricamente esta solicitud, dejando establecido que Netanyahu tendría total libertad de movimiento en territorio estadounidense. El alcalde, sin embargo, ha moderado su retórica en los últimos días. Consciente de que el Departamento de Policía de Nueva York se prepara para manifestaciones masivas frente a Naciones Unidas durante la visita del líder israelí, Mamdani ha señalado que su prioridad ahora es la seguridad pública y mantener la movilidad de la ciudad, más que participar activamente en las protestas.
Citations marquantes
El presidente destacará cómo él y su Administración han afrontado problemas complejos en todo el mundo. Abordará la importancia de garantizar que Irán nunca posea un arma nuclear— Mike Waltz, embajador estadounidense ante la ONU
Es hora de terminar con este fracasado experimento de fronteras abiertas— Donald Trump, en su discurso ante la ONU el año anterior