En el cruce entre la ambición diplomática y la asimetría del poder, Donald Trump recibió a Volodímir Zelenski en la Casa Blanca con la promesa de convocar una cumbre trilateral que incluya a Vladimir Putin y que, según el presidente estadounidense, podría poner fin a la guerra en Ucrania. El gesto marca un giro notable: Washington ha abandonado sus exigencias de alto el fuego previo y ha moderado su presión sobre Moscú, acercándose a los términos que el Kremlin ha favorecido desde el inicio. En el fondo, la pregunta que pesa sobre Kiev no es si habrá negociaciones, sino a qué precio llegará la
Trump impulsa cumbre trilateral con Putin y Zelenski para terminar guerra en Ucrania
Podemos llegar a un acuerdo de paz mientras ellos luchan
¿Por qué Trump cambió de repente su posición sobre el alto el fuego? Hace poco lo exigía como condición previa.
Después de reunirse con Putin el viernes, Trump retiró esa exigencia. Ahora dice que pueden negociar la paz mientras continúan los combates. Es un cambio de estrategia que beneficia la posición del Kremlin.
Pero ¿sabemos realmente qué Putin le dijo a Trump en esa reunión? El comunicado oficial no detalla eso. Estamos infiriendo que Putin influyó en Trump, pero no tenemos confirmación directa.
¿Qué tan diferente fue esta reunión Trump-Zelenski comparada con la de febrero?
Completamente distinto en tono. En febrero terminó en amargura, con Trump suspendiendo ayuda. Esta vez Zelenski está agradeciendo a Trump constantemente, aunque los riesgos reales para Ucrania son mayores.
Exacto. El tono mejoró, pero eso podría ser porque Zelenski siente que no tiene opción. Trump controla la ayuda militar. El cambio de atmósfera no necesariamente significa que los intereses de Ucrania estén mejor protegidos.
¿Qué pidió Zelenski específicamente?
Armas, garantías de seguridad, y mencionó un programa de baterías Patriot financiadas por Europa. Fue muy claro: necesita "todo" de Estados Unidos y sus aliados.
Pero Trump eludió la pregunta sobre garantías de seguridad. Eso es importante. Zelenski pidió algo concreto y Trump no respondió. Eso sugiere que las garantías podrían no estar sobre la mesa.
¿Puede Trump realmente convocar a Putin a una cumbre?
Trump dice que Putin espera su llamada, así que al menos hay disposición de comunicación. Pero convocar a Putin a una reunión trilateral es otra cosa. Requeriría que Putin viera beneficio en negociar.
Y aquí está el problema: si Trump ya ha retirado sus exigencias de alto el fuego y ha abandonado la amenaza de sanciones, ¿qué incentivo tiene Putin para sentarse a negociar? Trump ya le ha dado lo que quería.
Le Pouls
- Trump retiró sus condiciones de alto el fuego y descartó nuevas sanciones a Rusia tras reunirse con Putin, alineando la postura de Washington con la del Kremlin antes de sentarse con Zelenski.
- El ambiente entre Trump y Zelenski mejoró respecto al tenso encuentro de febrero, pero la cordialidad superficial no oculta que Ucrania enfrenta una presión creciente para hacer concesiones territoriales.
- Zelenski insistió en que su país necesita armas, financiamiento y garantías de seguridad concretas —incluyendo baterías Patriot— mientras Rusia intensifica sus ataques con misiles y drones.
- Trump afirmó que presionaría a Zelenski para llegar a un acuerdo y minimizó la necesidad de un alto el fuego, declarando que la paz puede negociarse mientras el conflicto continúa.
- Una delegación de líderes europeos —Merz, Macron, Starmer, Meloni y Von der Leyen— se sumó a las conversaciones, pero la incógnita central sigue siendo si Putin aceptará sentarse en una mesa trilateral y bajo qué condiciones.
En el cruce entre la ambición diplomática y la asimetría del poder, Donald Trump recibió a Volodímir Zelenski en la Casa Blanca con la promesa de convocar una cumbre trilateral que incluya a Vladimir Putin y que, según el presidente estadounidense, podría poner fin a la guerra en Ucrania. El gesto marca un giro notable: Washington ha abandonado sus exigencias de alto el fuego previo y ha moderado su presión sobre Moscú, acercándose a los términos que el Kremlin ha favorecido desde el inicio. En el fondo, la pregunta que pesa sobre Kiev no es si habrá negociaciones, sino a qué precio llegará la paz.
El lunes, Donald Trump recibió a Volodímir Zelenski en el Despacho Oval con una promesa ambiciosa: convocar una cumbre trilateral con Vladimir Putin que, según él, podría terminar la guerra en Ucrania. "Si todo sale bien, creo que habrá una posibilidad razonable de poner fin a la guerra", declaró el presidente estadounidense ante las cámaras.
El contraste con el encuentro de febrero era evidente. Aquella reunión terminó en lo que muchos analistas calificaron de humillación para Zelenski: Trump suspendió brevemente la ayuda militar y el vicepresidente Vance criticó públicamente al mandatario ucraniano. Esta vez, Zelenski agradeció repetidamente a su anfitrión y expresó disposición para la cumbre, aunque dejó claro que Ucrania seguía necesitando apoyo militar, financiero y garantías de seguridad tanto de Washington como de sus aliados europeos.
Bajo la cortesía diplomática, sin embargo, se ocultaban cambios de fondo. Días antes, Trump había retirado sus exigencias de alto el fuego como condición previa a las negociaciones y abandonado la amenaza de nuevas sanciones a Moscú, acercándose a la postura del Kremlin. Cuando se le preguntó si presionaría a Zelenski para llegar a un acuerdo, respondió que sí, lo que abre la puerta a que Kiev deba ceder territorios que considera vitales para su seguridad futura.
Zelenski fue explícito sobre las necesidades de su país: armas, garantías de seguridad y, en particular, baterías de defensa aérea Patriot financiadas por aliados europeos, mientras Rusia intensifica sus ataques con misiles y drones. Trump, en cambio, minimizó estas demandas y afirmó que la paz puede negociarse incluso mientras el conflicto continúa.
Tras la reunión bilateral, ambos líderes se encontraron con una delegación europea encabezada por Merz, Macron, Starmer, Meloni y Von der Leyen, además del secretario general de la OTAN y el presidente finlandés. Lo que permanece sin respuesta es si Putin aceptará sentarse en esa mesa trilateral, y si un eventual acuerdo será uno que Ucrania pueda aceptar sin sacrificar lo que considera irrenunciable.
Donald Trump llegó al Despacho Oval el lunes con una promesa ambiciosa: reunir a Vladimir Putin y Volodímir Zelenski en una cumbre trilateral que, según él, podría terminar la guerra en Ucrania. "Si todo sale bien hoy, tendremos una reunión trilateral y creo que habrá una posibilidad razonable de poner fin a la guerra cuando lo hagamos", declaró Trump mientras recibía al presidente ucraniano en la Casa Blanca para conversaciones que el gobierno estadounidense considera cruciales.
La atmósfera entre los dos líderes había cambiado notablemente desde su último encuentro en febrero, cuando la reunión terminó en lo que analistas describieron como una humillación para Zelenski. En esa ocasión, Trump suspendió brevemente la ayuda militar estadounidense a Ucrania, y el vicepresidente J.D. Vance criticó públicamente al mandatario ucraniano por lo que consideró ingratitud hacia el apoyo estadounidense. Esta vez, Zelenski agradeció repetidamente a Trump y expresó disposición para la cumbre trilateral, aunque subrayó que su país seguía necesitando tanto el respaldo militar y financiero de Estados Unidos como el de sus aliados europeos.
Pero bajo la cortesía diplomática del encuentro se escondían cambios significativos en la postura estadounidense. Trump había retirado el viernes anterior sus exigencias de un alto el fuego como condición previa para nuevas negociaciones, después de reunirse con Putin. También abandonó su amenaza de imponer sanciones a Moscú, alineándose efectivamente con la posición del Kremlin de que las conversaciones deben enfocarse en una solución a largo plazo. El presidente estadounidense anunció que hablaría con Putin después de las reuniones del 18 de agosto, señalando que el líder ruso esperaba su llamada. Cuando se le preguntó si presionaría a Zelenski para llegar a un acuerdo, Trump respondió que así lo haría, lo que aumenta la posibilidad de que Kiev se vea forzada a hacer concesiones territoriales.
En cuanto a las garantías de seguridad que Ucrania ha solicitado repetidamente, Trump eludió la pregunta. En cambio, minimizó la necesidad de un alto el fuego para avanzar en las negociaciones de paz. "No creo que se necesite un alto el fuego, podemos llegar a un acuerdo de paz mientras ellos luchan", afirmó. Zelenski, por su parte, fue claro sobre lo que su país requería: "todo" de Estados Unidos y sus aliados, incluyendo armas y garantías de seguridad. Mencionó específicamente un programa para proporcionar baterías de defensa aérea Patriot, financiadas por aliados europeos, mientras Rusia intensifica sus ataques con misiles y drones contra territorio ucraniano.
Tras la reunión bilateral, Trump y Zelenski se encontrarían con una delegación de líderes europeos: el canciller alemán Friedrich Merz, el presidente francés Emmanuel Macron, el primer ministro británico Keir Starmer, la primera ministra italiana Giorgia Meloni, y la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen. También asistirían el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y el presidente finlandés Alexander Stubb, personalidades con las que Trump ha cultivado relaciones personales. Al estrechar la mano de Zelenski en la entrada de la Casa Blanca, Trump expresó su aprecio por el mensaje del presidente ucraniano a su pueblo.
Lo que quedaba sin resolver era si Trump podría efectivamente convocar a Putin a una mesa de negociaciones, y bajo qué términos. El presidente estadounidense había prometido durante su campaña terminar la guerra en su primer día en el cargo, una promesa que no cumplió. Ahora, meses después, estaba redoblando esfuerzos diplomáticos tras meses de intentos fallidos. Lo que permanecía incierto era si una cumbre trilateral, de llegar a realizarse, produciría un acuerdo que Ucrania pudiera aceptar sin sacrificar territorios que considera vitales para su seguridad futura.
Citations marquantes
Si todo sale bien hoy, tendremos una reunión trilateral y creo que habrá una posibilidad razonable de poner fin a la guerra cuando lo hagamos— Donald Trump, durante la reunión con Zelenski en el Despacho Oval
Ucrania necesitaría todo de Estados Unidos y sus aliados, incluyendo armas y garantías de seguridad, para poder llegar a un acuerdo— Volodímir Zelenski, en respuesta a Trump