En el umbral entre la guerra y la diplomacia, Donald Trump anunció desde el Air Force One que aplazaba lo que describía como el mayor ataque militar desde la Segunda Guerra Mundial, dando paso a negociaciones con Irán que comenzarían ese mismo lunes por la tarde. La decisión, impulsada por Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Catar, no clausura el conflicto sino que lo suspende: el estrecho de Ormuz y el programa nuclear iraní permanecen como las preguntas que la humanidad lleva décadas sin responder, ahora depositadas, una vez más, en manos de negociadores cuyas sillas aún no tienen nombr