Tras recibir un golpe judicial que limitó su herramienta arancelaria más ambiciosa, Donald Trump recurrió a leyes comerciales de décadas pasadas —algunas firmadas en plena Guerra Fría— para mantener viva su visión proteccionista. El Tribunal Supremo estadounidense dictaminó que los aranceles impuestos bajo la IEEPA de 1977 equivalen a impuestos y, por tanto, exigen el respaldo del Congreso; Trump respondió anunciando un arancel global del 10% amparado en la Ley de Comercio de 1974. En la historia del poder ejecutivo, este episodio ilustra la tensión perenne entre la voluntad de un presidente d
Trump anuncia arancel global del 10% tras revés del Supremo, amparado en ley de 1974
Es un proceso un poco más largo, pero tengo alternativas muy poderosas
¿Por qué el Supremo anuló los aranceles anteriores si Trump tiene estas otras leyes disponibles?
Porque Trump estaba usando la IEEPA, una ley de emergencia de 1977, en tiempos de paz. El tribunal dijo que eso no era válido, que los aranceles son impuestos y necesitan el Congreso. Pero las otras leyes que mencionó fueron diseñadas específicamente para dar poder presidencial en comercio.
Entonces, ¿estas nuevas leyes son más débiles o simplemente diferentes?
Son diferentes. La de 1974 permite hasta el 15% durante 150 días. No es débil, pero sí es temporal. Trump reconoce que es un proceso más largo, más complicado. Pero le permite seguir adelante sin el Congreso.
¿Qué significa que Trump haya mencionado tres leyes distintas?
Que está tejiendo una red legal. No confía en una sola. Usa la de 1974 como base, pero también invoca investigaciones bajo la Sección 301 y otras normas. Es como decir: tengo múltiples caminos para llegar al mismo lugar.
¿Cuál es el riesgo para Trump en este enfoque?
Que cada una de estas leyes tiene límites. La de 1974 dura 150 días. La de 1930 es muy antigua y podría parecer un precedente peligroso. El Supremo podría volver a intervenir si considera que está abusando de estos poderes.
¿Por qué Trump parecía molesto en su declaración?
Porque perdió su estrategia principal. Quería usar la IEEPA, que le daba más flexibilidad. Ahora tiene que arreglárselas con leyes antiguas y procesos más lentos. Es una victoria parcial para él, pero no la que quería.
Il Polso
- El Tribunal Supremo anuló parcialmente la estrategia arancelaria central de Trump al declarar que los gravámenes basados en la IEEPA requieren aprobación legislativa, dejando al presidente sin su principal instrumento comercial.
- En cuestión de horas, Trump anunció un arancel global del 10% para los próximos tres días, demostrando que no tiene intención de ceder terreno en su agenda proteccionista.
- La Casa Blanca recurrió a un arsenal de leyes históricas —de 1930, 1962 y 1974— para rodear el obstáculo judicial sin pasar por el Congreso.
- Trump admitió que el nuevo camino es 'un proceso un poco más largo', señalando que su política comercial continuará, aunque con mayor complejidad burocrática y plazos más acotados.
- La disputa sitúa al país ante una pregunta constitucional de fondo: ¿hasta dónde puede llegar el poder ejecutivo en materia arancelaria sin el concurso del poder legislativo?
Tras recibir un golpe judicial que limitó su herramienta arancelaria más ambiciosa, Donald Trump recurrió a leyes comerciales de décadas pasadas —algunas firmadas en plena Guerra Fría— para mantener viva su visión proteccionista. El Tribunal Supremo estadounidense dictaminó que los aranceles impuestos bajo la IEEPA de 1977 equivalen a impuestos y, por tanto, exigen el respaldo del Congreso; Trump respondió anunciando un arancel global del 10% amparado en la Ley de Comercio de 1974. En la historia del poder ejecutivo, este episodio ilustra la tensión perenne entre la voluntad de un presidente de actuar con rapidez y los frenos institucionales diseñados para distribuir ese poder.
Donald Trump anunció el viernes la imposición de un arancel global del 10% en un plazo de tres días, apenas horas después de que la Corte Suprema de Estados Unidos anulara parcialmente su estrategia arancelaria más ambiciosa. El fallo judicial lo obligó a buscar un nuevo sustento legal, y lo encontró en la Ley de Comercio de 1974, una norma de casi medio siglo que permite al presidente imponer aranceles de hasta el 15% durante períodos de 150 días sin necesidad de aprobación del Congreso.
El Supremo había determinado que los aranceles impuestos bajo la Ley de Poderes de Emergencia Económica Internacional de 1977 —la IEEPA— constituyen un impuesto y, como tal, requieren respaldo legislativo. Trump, visiblemente molesto, insistió en que el tribunal no había anulado los aranceles en sí, sino solo un uso específico de ellos, y anunció que firmaría una orden ejecutiva bajo la Sección 122 de la ley de 1974, además de iniciar investigaciones bajo la Sección 301.
En su comparecencia ante la prensa, Trump amplió su arsenal legal mencionando también la Ley de Expansión Comercial de 1962, firmada por Kennedy durante la Guerra Fría, y la histórica Ley Arancelaria Hawley-Smoot de 1930, que en su momento elevó los aranceles de importación a niveles sin precedentes para proteger la industria y la agricultura estadounidenses.
El presidente reconoció que este nuevo enfoque sería más lento y complejo que el anterior, pero aseguró contar con 'alternativas muy poderosas' para sostener su agenda proteccionista. La estrategia revela cómo Trump intenta navegar los límites constitucionales que la Corte le ha impuesto: recurriendo a leyes que otorgan poderes presidenciales específicos en comercio, busca mantener su capacidad de imponer gravámenes significativos mientras explora vías para hacer su política más permanente.
Donald Trump anunció el viernes que impondría un arancel global del 10% en los próximos tres días, apenas horas después de que la Corte Suprema de Estados Unidos anulara parcialmente su estrategia arancelaria estrella. La decisión judicial lo obligaba a buscar un nuevo camino legal, y Trump lo encontró en una ley de casi medio siglo de antigüedad.
La Ley de Comercio de 1974 es el instrumento que Trump invocará. Esta norma histórica otorga al presidente autoridad para imponer aranceles de hasta el 15% durante períodos de 150 días sin necesidad de aprobación del Congreso. Trump anunció que firmaría una orden ejecutiva bajo la Sección 122 de esa ley, además de iniciar investigaciones adicionales bajo la Sección 301 y otros marcos legales para justificar medidas contra lo que describió como prácticas comerciales desleales de otros países.
La Corte Suprema había golpeado su estrategia anterior al declarar que el Gobierno no posee facultades inherentes en tiempos de paz para imponer aranceles basándose en la Ley de Poderes de Emergencia Económica Internacional de 1977, la IEEPA. Los magistrados argumentaron que los aranceles constituyen un impuesto y, como tal, requieren aprobación legislativa. Trump, visiblemente molesto por el fallo, insistió en que la Corte no había anulado los aranceles en sí, sino solo un uso particular de ellos.
Pero Trump no se limitaría a una sola ley antigua. En su comparecencia ante la prensa, mencionó también la Ley de Expansión Comercial de 1962, firmada por John F. Kennedy durante la Guerra Fría, que amplió la autoridad presidencial para negociar acuerdos comerciales y modificar aranceles. Además invocó la Ley Arancelaria Hawley-Smoot de 1930, aprobada el 17 de junio de ese año, que había elevado los aranceles de importación a niveles históricos para proteger industrias y agricultores estadounidenses de la competencia extranjera.
Trump reconoció que este nuevo camino sería más complicado que su enfoque anterior. "Es un proceso un poco más largo. Intenté simplificar las cosas, pero no nos dejaron hacerlo", dijo, refiriéndose al obstáculo judicial. Sin embargo, aseguró contar con "alternativas muy poderosas" para mantener su política económica proteccionista a pesar de la derrota en los tribunales.
La estrategia revela cómo Trump busca navegar los límites constitucionales que la Corte Suprema le ha impuesto. Al recurrir a leyes que otorgan poderes presidenciales específicos en materia comercial, intenta eludir la necesidad de aprobación legislativa que el tribunal consideró indispensable. Aunque el proceso será más lento y complejo, Trump mantiene su capacidad de imponer gravámenes significativos durante períodos limitados, lo que le permite continuar con su agenda comercial mientras busca formas de hacerla más permanente o expansiva.
Citazioni salienti
Firmaré una orden para imponer un arancel global del 10% en virtud de la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, además de los aranceles normales que ya se están cobrando— Donald Trump
La Corte Suprema no anuló los aranceles. Simplemente anuló un uso particular de los aranceles de la IEEPA— Donald Trump