En un mundo donde los cielos se han convertido en nuevo terreno de disputa estratégica, el presidente Trump ha impuesto aranceles de hasta el 100% sobre drones importados y sus componentes, apuntando directamente al dominio chino de una industria que Washington considera crítica para la seguridad nacional. La medida, que entrará en vigor principalmente el 3 de septiembre, no es solo un ajuste comercial: es una declaración de que el control sobre la tecnología aérea no tripulada pertenece al ámbito de la soberanía. Como tantas veces en la historia, la economía y la geopolítica se funden en una