La nueva Licencia 52C permite a empresas estadounidenses negociar libremente con PDVSA en compra, venta y transporte de petróleo, pero Washington controla dónde se depositan los pagos. El representante demócrata Joaquín Castro busca investigar el destino de miles de millones de dólares en transacciones, especialmente los acuerdos con el empresario Alejandro Betancourt.