Ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente estadounidense pronunció palabras que raramente se escuchan en ese recinto con tanta crudeza: la amenaza de destrucción total contra Irán, entrelazada con una promesa de paz condicionada al calendario electoral de noviembre. Siete meses después de que comenzara un conflicto que iba a resolverse rápidamente, Trump reveló en el foro diplomático más visible del mundo que el ritmo de la guerra no lo dictan las condiciones del campo de batalla, sino la política interior de Washington. Es un momento que invita a reflexionar sobre cuándo