Durante una visita oficial a Irlanda que combinaba diplomacia y golf, Donald Trump declaró que una isla irlandesa unificada 'sería fantástica', reavivando una de las heridas históricas más profundas del Atlántico Norte. Sus palabras, pronunciadas con aparente ligereza, aterrizaron en Londres como una provocación calculada y en Dublín como una chispa que movilizó a más de diez mil personas a las calles. La reunificación irlandesa —pendiente desde la partición de 1921— no es un tema que ningún líder mundial pueda tocar sin mover el suelo bajo los pies de tres naciones.
Trump afirma en Irlanda que una isla unificada "sería fantástica"
Más de 10.000 personas protestaron en las calles de Dublín contra la visita de Trump.
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