Cada año, cuando llega la noche del 11 de septiembre, dos columnas de luz se elevan sobre el horizonte de Nueva York como testigos silenciosos de una herida que no cierra. En el vigésimo quinto aniversario de los ataques de 2001, esos haces —visibles desde más de 160 kilómetros— recuerdan a las 2.977 personas que murieron y al mundo que cambió con ellas. La luz viaja donde la memoria necesita forma, y la humanidad sigue encontrando en ese gesto una manera de sostener lo que no puede olvidarse.
Dos haces de luz visibles desde 160 km rinden homenaje a víctimas del 11S
Miles de personas murieron en los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, dejando un legado de pérdida y trauma que se conmemora 25 años después.