En el cruce entre el poder militar y la soberanía política, el estrecho de Ormuz se ha convertido en el escenario donde Washington y Teherán libran una batalla de narrativas tan intensa como la que se desarrolla en sus aguas. Trump declaró el lunes desde el Despacho Oval que la Armada estadounidense controla al cien por ciento el paso estratégico tras desminarlo, mientras Irán sostiene que el bloqueo permanece vigente y lo condiciona a exigencias políticas de largo alcance. Lo que está en juego no es solo el tránsito de una quinta parte del petróleo mundial, sino la pregunta más antigua de la