En la memoria cultural de Cuba persiste la figura de Roberto Fernández Retamar como uno de esos intelectuales que no separan el pensamiento de la acción: poeta, ensayista, maestro y guardián institucional de la herencia martiana durante más de cuatro décadas. Su reinterpretación de José Martí desde la perspectiva revolucionaria marcó un antes y un después en los estudios culturales de la isla tras 1959. Como ocurre con quienes tejen su vida entera alrededor de una causa, su legado no termina con su ausencia, sino que continúa interrogando a las generaciones que lo suceden.