Trabajadores canadienses enfrentan incertidumbre por aranceles de Trump mientras empresa negocia pausa

Trabajadores reportan preocupación por posible pérdida de empleos y reducción de flujo laboral en empresas cercanas si la guerra comercial se intensifica.
Va a doler de todos modos. O te enfrentas a ello ahora, o en el futuro.
Un empleado de Martinrea reconoce que Canadá debe estar dispuesto a soportar dolor económico a corto plazo para lograr independencia a largo plazo.
Mark

¿Por qué un fabricante de autopartes canadiense estaría tan preocupado por aranceles si el comercio entre ambos países está equilibrado?

Mimi

Porque el equilibrio es frágil. Martinrea no es solo canadiense; emplea al doble de personas en Estados Unidos que en Canadá. Un arancel del veinticinco por ciento no solo afecta lo que venden a Estados Unidos, sino también cómo compran componentes, cómo coordinan producción entre plantas. Toda la cadena se quiebra.

Mark

Los trabajadores parecen optimistas a pesar de la amenaza. ¿Qué explica esa confianza?

Mimi

Parte es fe en el gobierno canadiense, que mostró disposición a responder con sus propias medidas. Pero hay algo más: algunos trabajadores, como Jariwalla, ven esto como una oportunidad para que Canadá sea menos dependiente. No es optimismo ingenuo; es la aceptación de que el dolor a corto plazo podría traer fortaleza a largo plazo.

Mark

Wildeboer menciona que muchos empleados estadounidenses de Martinrea apoyan a Trump. ¿Eso no lo pone en una posición incómoda?

Mimi

Exactamente. Él entiende el mensaje de Trump sobre economía fuerte e inflación baja. Pero los aranceles producen lo opuesto: inflación más alta, menos empleos. Es una contradicción que los trabajadores estadounidenses eventualmente sentirán en sus bolsillos. Eso podría cambiar las cosas en dos años.

Mark

¿Por qué Trump se obsesionó tanto con el fentanilo si menos del uno por ciento viene de Canadá?

Mimi

Porque es una narrativa que funciona políticamente. La seguridad fronteriza es un tema que resuena con su base. Trudeau lo supo y lo usó: en lugar de solo negociar aranceles, negoció inversión en seguridad fronteriza. Convirtió una disputa comercial en una de seguridad nacional.

Mark

¿Crees que treinta días serán suficientes para resolver esto?

Mimi

No. Jariwalla lo dijo claramente: esto podría tomar uno o dos años en asentarse. La pausa es una tregua, no una solución. Es tiempo para que ambos lados se preparen para una batalla más larga.

  • Martinrea International emplea aproximadamente 19.000 personas, con el doble en Estados Unidos que en Canadá
  • Canadá mantiene un superávit comercial de alrededor de 40.000 millones de dólares con Estados Unidos
  • Trump impuso aranceles del 25% a productos canadienses; Trudeau negoció una pausa de 30 días
  • Menos del 1% del fentanilo traficado en Estados Unidos proviene de Canadá

El cofundador de Martinrea cuestiona la lógica de los aranceles, señalando que Canadá y EE.UU. operan como una unidad integrada en manufactura automotriz con comercio prácticamente equilibrado. Trabajadores de la empresa confían en respuestas del gobierno canadiense y movimientos como 'Compre canadiense', aunque algunos temen pérdida de empleos si la guerra comercial se prolonga.

Empleados de Martinrea International, fabricante de autopartes con 19.000 trabajadores en Norteamérica, expresan preocupación pero cautioso optimismo ante la pausa de 30 días en aranceles del 25% impuestos por Trump a productos canadienses.

Rob Wildeboer, cofundador de Martinrea International, estaba perplejo. En las horas previas al anuncio del primer ministro canadiense Justin Trudeau sobre una pausa de treinta días en los aranceles del veinticinco por ciento que Donald Trump había impuesto a los productos canadienses, el ejecutivo se preguntaba en voz alta por qué destruir una relación comercial que funcionaba. "¿Por qué hacerlo estallar?", preguntó a CNN mientras mostraba las instalaciones de su fábrica en Vaughan, Ontario, a las afueras de Toronto. "No conozco a nadie en nuestra empresa que quiera aranceles entre Canadá y Estados Unidos, porque trabajamos muy bien como una unidad".

Martinrea fabrica componentes para gigantes automotrices como Volvo, Stellantis y Ford. La empresa emplea aproximadamente diecinueve mil personas en todo el mundo, la mayoría distribuida entre Canadá, Estados Unidos y México. El comercio bilateral entre ambos países suma casi un billón de dólares anuales. Canadá mantiene un superávit comercial de alrededor de cuarenta mil millones de dólares, según el Servicio de Investigación del Congreso estadounidense, aunque Trump había afirmado erróneamente en Davos que Estados Unidos tenía un déficit de entre doscientos mil y doscientos cincuenta mil millones. Wildeboer señaló que si se excluye el petróleo crudo que las refinerías estadounidenses procesan con ganancias sustanciales, Estados Unidos en realidad tiene un superávit. El intercambio de piezas automotrices entre ambas naciones está prácticamente equilibrado. "Canadá es el mayor comprador de productos estadounidenses", argumentó Wildeboer. "Somos un gran cliente. Al fin y al cabo, creo que querrías conservar un cliente".

Antes del anuncio de Trudeau, los trabajadores de Martinrea expresaban confianza en la respuesta del gobierno canadiense. El primer ministro había amenazado con imponer aranceles a productos estadounidenses. Varias provincias retiraron alcohol estadounidense de las tiendas de licores controladas por el estado. El primer ministro de Ontario, Doug Ford, incluso rescindió el contrato provincial con Starlink, la empresa de Elon Musk, horas antes de que Trump y Trudeau negociaran en la tarde del lunes.

Sultan Egebesci, originario de Turquía y empleado de Martinrea durante tres años, considera la empresa su "segunda familia". Aunque admitía preocupación por una posible guerra comercial, intentaba mantener la calma. "Sé que cuando hagamos todo juntos, todo se arreglará", dijo, refiriéndose a los canadienses. Se sentía motivado por el movimiento "Compre canadiense" y buscaba etiquetas de "Hecho en Canadá" antes de hacer compras. Pisey Lim, otra empleada, expresaba confianza en la empresa, aunque notaba que amigos en otras compañías cercanas "se sienten un poco nerviosos" y "tienen miedo de perder su trabajo" debido a la reducción de flujo laboral.

Naitik Jariwalla, quien trabajaba en Martinrea desde hacía tres años, estaba preocupado por la posibilidad de desempleo pero creía que Canadá estaba "dando los pasos correctos". Advertía, sin embargo, que el asunto no desaparecería pronto. Era hora de prepararse para una batalla prolongada. Canadá debía enfrentarse a Estados Unidos "aunque duela un poco". "Puede que tarde uno o dos años en asentarse", dijo Jariwalla. "Pero es un buen momento para que Canadá se valga por sí mismo y deje de depender de otro país. Creo que va a ser bueno para Canadá. Va a doler de todos modos. O te enfrentas a ello ahora, o en el futuro".

Wildeboer señalaba una complejidad adicional: Martinrea emplea al doble de personas en Estados Unidos que en Canadá, principalmente en Michigan, donde Trump ganó por un margen estrecho en 2024. "Somos un gran negocio a nivel local", dijo. "Tenemos a cargo a mucha gente. Diría que a muchas de esas personas les gusta el presidente Trump y les gusta su mensaje: menor inflación, más empleos, economía fuerte. Pero con los aranceles y demás, están obteniendo una inflación más alta, menos empleos, una economía más débil". Wildeboer especulaba que esos empleados estadounidenses podrían reconsiderar su apoyo al presidente en las elecciones de mitad de mandato dentro de dos años.

El anuncio de Trudeau sobre la pausa de treinta días se enfocó casi exclusivamente en inversión canadiense en seguridad fronteriza y mitigación del fentanilo. Aunque menos del uno por ciento del fentanilo traficado en Estados Unidos proviene de Canadá, Trump había expresado obsesión con los opiáceos que entran por la frontera norte. Su administración afirmó que existía "una creciente presencia de cárteles mexicanos que operan laboratorios de síntesis de fentanilo y nitazeno en Canadá". En respuesta, Trudeau acordó nombrar un "Zar del Fentanilo" y dijo que Canadá seguiría a Estados Unidos en declarar los cárteles como organizaciones terroristas, aunque la presidenta de México consideraba poco útil esa designación. Wildeboer reconocía que la mayoría de los canadienses estarían de acuerdo en gastar más en defensa, proteger el Ártico de sobrevuelos chinos y rusos, y trabajar con Estados Unidos en seguridad fronteriza. La pregunta que quedaba sin respuesta era si treinta días serían suficientes para resolver una disputa que podría definir la relación comercial norteamericana durante años.

No conozco a nadie en nuestra empresa que quiera aranceles entre Canadá y Estados Unidos, porque trabajamos muy bien como una unidad
— Rob Wildeboer, cofundador de Martinrea International
Puede que tarde uno o dos años en asentarse. Pero es un buen momento para que Canadá se valga por sí mismo y deje de depender de otro país
— Naitik Jariwalla, empleado de Martinrea
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