A los 70 años, el historiador británico Timothy Garton Ash recibe el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales en un momento que él mismo califica de dramático: Europa afronta simultáneamente una amenaza militar rusa, una presión política estadounidense y una competencia económica china que sacuden certezas que parecían inamovibles desde hace ochenta años. Garton Ash ha construido su vida intelectual en la frontera entre el archivo y el terreno, entre el rigor académico y la urgencia del testigo, convencido de que los hechos —más que nunca— son un acto de resistencia.
Timothy Garton Ash: «Este premio llega en un momento bastante dramático»
Llegar a los hechos es más importante que nunca
¿Por qué crees que Garton Ash insiste tanto en estar presente en los eventos, en lugar de simplemente estudiar documentos después?
Porque cree que la historia no es solo lo que quedó escrito. Es lo que la gente dice en privado, lo que siente, cómo respira un lugar. Cuando estuvo en Gdansk con los astilleros, estaba viendo la revolución mientras sucedía, no leyendo sobre ella años después.
Pero eso plantea una pregunta: ¿qué tan confiable es esa observación en tiempo real? Un periodista en el terreno ve una parte de la verdad, no toda. ¿Cómo Garton Ash reconcilia eso con el rigor histórico?
Creo que eso es exactamente lo que él llama "historia del presente". No es periodismo puro ni historia pura. Es ambas cosas, con las limitaciones de ambas.
¿Y cuando dice que Europa enfrenta un "triple desafío enorme", está siendo alarmista o es una evaluación seria?
Está siendo preciso. Rusia ataca militarmente. Estados Unidos está menos comprometido con la seguridad europea. China compite económicamente. Eso es verificable.
Aunque hay que notar que la "presión política estadounidense" es su interpretación de la política estadounidense actual. Otros podrían describirlo diferente. Y cuando dice que Europa nunca ha enfrentado esto, bueno, la Guerra Fría fue bastante simultánea también.
Justo. Pero su punto es que entonces había una estructura clara: la OTAN, la Guerra Fría. Ahora es más ambiguo, más frágil.
¿Crees que su pesimismo de la inteligencia y optimismo de la voluntad es suficiente para enfrentar lo que describe?
No sé si es suficiente. Pero es honesto. No te vende falsas esperanzas. Te dice: mira la realidad, ahora actúa.
Lo que me intriga es que pide reformas profundas pero no especifica exactamente cómo Europa las implementaría en este momento de fragmentación que él mismo describe.
Ese es el trabajo que queda por hacer, supongo. Él diagnostica. Otros tienen que prescribir.
El Pulso
- Europa enfrenta un triple desafío sin precedentes: ataque militar de Rusia, presión política de Estados Unidos y competencia económica de China, todo al mismo tiempo.
- Garton Ash advierte que la relación transatlántica, pilar de la seguridad occidental durante ocho décadas, puede haber cambiado de forma irreversible con o sin Trump.
- El populismo, la desigualdad, la inmigración y la fragmentación del espacio público erosionan las democracias liberales desde dentro, como demuestra la irrupción de la extrema derecha en el propio Reino Unido post-Brexit.
- El historiador reclama reformas concretas: aplicar el informe Draghi, construir una política europea de seguridad real y crear un espacio digital propio para el continente.
- Su advertencia más silenciosa y más grave apunta a la pérdida del espacio público compartido y a la erosión de la libertad de expresión que toda democracia necesita para sobrevivir.
A los 70 años, el historiador británico Timothy Garton Ash recibe el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales en un momento que él mismo califica de dramático: Europa afronta simultáneamente una amenaza militar rusa, una presión política estadounidense y una competencia económica china que sacuden certezas que parecían inamovibles desde hace ochenta años. Garton Ash ha construido su vida intelectual en la frontera entre el archivo y el terreno, entre el rigor académico y la urgencia del testigo, convencido de que los hechos —más que nunca— son un acto de resistencia.
Timothy Garton Ash no estudia la historia desde la distancia: a los 70 años, profesor emérito en Oxford e investigador en Stanford, lleva cuatro décadas caminando dentro de los acontecimientos mientras ocurren. Recorrió los astilleros de Gdansk, conversó con disidentes tras el Telón de Acero y compartió confidencias con Václav Havel antes de que se convirtiera en presidente. A esa mezcla de rigor académico y presencia en el terreno la llamó él mismo «historia del presente».
La Academia Española acaba de reconocer esa trayectoria con el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales. El galardón llega, según sus propias palabras, «en un momento bastante dramático». Europa afronta un triple desafío simultáneo que Garton Ash describe como enorme: ataque militar ruso, presión política estadounidense y competencia económica china. Certezas que parecían permanentes durante ochenta años se revelan frágiles.
En octubre, coincidiendo con la ceremonia en Oviedo, Taurus publicará su nuevo libro, «Europa en siete capítulos y medio», una introducción breve y ambiciosa al continente que él define como el más antiguo y el más nuevo del mundo: antiguo porque los griegos lo nombraron, nuevo porque ninguna otra región ha construido un entramado político de integración comparable.
Garton Ash no habla con dramatismo, pero tampoco con ilusiones. Advierte de que Europa haría bien en asumir que Estados Unidos no volverá a ser el garante de seguridad que fue, y que el populismo —alimentado por la desigualdad, la inmigración y la desaparición de un espacio público compartido— no desapareció con Biden. El Brexit, observa con sorna, ha producido una paradoja: la europeización de la política británica, con la irrupción de un gran partido populista de extrema derecha que antes no existía.
Sin embargo, no se rinde al pesimismo. Su fórmula, tomada de Gramsci, es «pesimismo de la inteligencia y optimismo de la voluntad». Ve potencial desaprovechado en Europa y reclama reformas concretas: aplicar el informe Draghi, construir una política europea de seguridad real y crear un espacio digital propio. Pero lo que más le preocupa es algo más silencioso que Putin, Xi o Trump: la pérdida del espacio público común y la erosión de la libertad de expresión que necesita la democracia. Ante una sala llena de periodistas, dejó su frase más significativa: «Llegar a los hechos es más importante que nunca».
Timothy Garton Ash no es el tipo de historiador que estudia el pasado desde la distancia segura de un archivo. A los 70 años, profesor emérito en Oxford e investigador en Stanford, ha pasado cuatro décadas caminando dentro de la historia mientras ocurría. Mientras otros observaban el colapso de la Unión Soviética desde despachos universitarios, él recorría los astilleros de Gdansk, conversaba con disidentes tras el Telón de Acero y compartía confidencias con Václav Havel antes de que se convirtiera en presidente. Esa combinación de rigor académico y urgencia periodística es lo que él mismo bautizó como "historia del presente": una mezcla entre investigación profunda y estar allí, en el terreno, contando lo que sucede.
La Academia Española acaba de reconocer esa trayectoria con el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales. Pero el timing del galardón no es casual. Garton Ash lleva décadas advirtiendo sobre las grietas de las democracias liberales occidentales, y ahora contempla una Europa que vuelve a sentirse vulnerable de formas que parecían superadas. "Este premio llega en un momento bastante dramático", reconoció ante los periodistas cuando se conoció la noticia. El historiador británico se ha convertido en una especie de conciencia intelectual europea, una voz que nunca se ha limitado a estudiar documentos sino que ha insistido en combinar los archivos con el barro de la realidad.
Su nuevo libro, que Taurus publicará en octubre coincidiendo con la ceremonia de entrega en Oviedo, se titula "Europa en siete capítulos y medio". El título tiene algo de ironía británica y algo de declaración intelectual. En menos de 40.000 palabras, promete contar todo lo que uno querría saber sobre Europa: geografía, historia, cultura, civilización, barbarie, comida, cine, fútbol, política y futuro. Ese medio capítulo final trata precisamente sobre lo que viene después, aunque como señala con cierta sorna, nadie conoce realmente el futuro. El subtítulo es aún más sugerente: "La introducción más breve al continente más antiguo y más nuevo del mundo". Antiguo porque fueron los griegos quienes comenzaron a nombrarlo como continente. Nuevo porque, según Garton Ash, ninguna otra región del planeta ha construido un entramado político comparable al europeo, con sus estructuras de integración y cooperación sin paralelo.
Pero la Europa que Ash observa hoy enfrenta un triple desafío simultáneo que describe como "enorme". Europa está bajo ataque militar por parte de Rusia, bajo ataque político por parte de Estados Unidos y bajo ataque económico por parte de China. Nunca antes ha afrontado una presión convergente de esta magnitud. La frase resume casi una vida de estudio: la idea de que el continente prosperó durante décadas creyendo que ciertas certezas eran permanentes. Ahora descubre que quizá no lo eran. La relación transatlántica es uno de esos pilares que se tambalea. Garton Ash no habla con dramatismo, pero tampoco con ilusiones excesivas. "En Europa haríamos bien en trabajar bajo la hipótesis de que Estados Unidos no volverá a ser lo que fue durante los últimos ochenta años, especialmente como garante de nuestra seguridad. Y si finalmente ocurre, tendremos suerte".
A finales de 2020, cuando el mundo respiraba aliviado ante la llegada de las vacunas y Joe Biden prometía pasar página tras la primera presidencia de Donald Trump, Garton Ash publicó "El futuro del liberalismo". A contracorriente del entusiasmo general, advirtió de que aquello podía ser un espejismo. El problema no había desaparecido. Cinco años después, parece pensar que la factura ha terminado llegando. El historiador ha dedicado años a estudiar el populismo, un fenómeno que según él no puede explicarse solo desde la política. "Seguimos viviendo en cierto modo en un mundo posterior a 2008", señaló, enumerando las causas: desigualdad extrema, inmigración, desaparición de un espacio público compartido y presiones externas. En Reino Unido observa una ironía especialmente amarga. "El resultado del Brexit ha sido la europeización de la política británica", resumió con cierta sorna. "Nunca habíamos tenido un gran partido populista nacionalista de extrema derecha. Ahora lo tenemos".
El hombre que pasó años estudiando las fracturas de Europa oriental observa ahora cómo las grietas aparecen en el propio corazón occidental. Y sin embargo, no se considera pesimista, o al menos no del todo. "Mi fórmula siempre es: pesimismo de la inteligencia y optimismo de la voluntad", una frase tomada del pensador italiano Antonio Gramsci que atraviesa casi toda su obra. Garton Ash desconfía de las visiones complacientes del mundo. "La simple acumulación de problemas obliga a preocuparse", explicó al referirse a la inteligencia artificial, el cambio climático o el nuevo equilibrio global. Y añadió una advertencia incómoda en tiempos de mensajes rápidos: "No sirve de nada intentar convencernos de que las cosas no son tan malas".
Aunque tampoco cree en la resignación. Ve potencial desaprovechado en Europa: económico, tecnológico, intelectual y político. Reclama reformas profundas: aplicar el informe Draghi, construir una verdadera política europea de seguridad y crear un espacio digital propio. Pero quizá lo que más preocupa a Garton Ash no sean Putin, Xi Jinping o Trump, a quienes situó prácticamente empatados entre los líderes que más inquietud le generan, sino algo más silencioso: la pérdida de un espacio público común. "Estamos perdiendo el tipo de libertad de expresión que necesita una democracia", lamentó. Y mirando a una sala llena de periodistas dejó probablemente la frase más significativa de toda la conversación. "Uno de mis libros se llama Los hechos son subversivos. Llegar a los hechos es más importante que nunca".
Citas Notables
Este premio llega en un momento bastante dramático— Timothy Garton Ash, al conocerse el galardón
Europa está hoy bajo ataque militar por parte de Rusia, bajo ataque político por parte de Estados Unidos y bajo ataque económico por parte de China. Nunca hemos afrontado un triple desafío tan enorme— Timothy Garton Ash