Cuando un crucero zarpó de Ushuaia en abril de 2026 con casos de hantavirus a bordo, Argentina no solo contuvo el brote: convirtió la crisis en un acto de solidaridad científica global. La revista The Lancet reconoció cómo la ANLIS Malbrán coordinó investigaciones en tres provincias, sumó al CDC estadounidense como aliado, y transfirió herramientas diagnósticas a trece países que realizaron casi seis mil determinaciones. En un mundo donde las epidemias no respetan fronteras, Argentina eligió compartir el conocimiento como primera línea de defensa colectiva.