En laboratorios de investigación de todo el mundo, personas con parálisis recuperan algo que parecía perdido para siempre: la capacidad de actuar sobre el entorno mediante el pensamiento. Las interfaces cerebro-máquina traducen actividad neuronal en órdenes de máquina, abriendo una puerta real pero estrecha, muy distinta a la omnisciencia que el cine ha prometido durante décadas. La neurociencia avanza con precisión creciente, pero el cerebro humano —único, plástico, subjetivo— resiste toda reducción a código descifrable, recordándonos que la mente sigue siendo el territorio más complejo que l
Las interfaces cerebro-máquina ya permiten controlar ordenadores con el pensamiento
Pacientes con parálisis se benefician de interfaces cerebro-máquina que restauran capacidades de comunicación y control motor.