Terremoto en Haití: la cifra de muertos asciende a 2.189

2.189 personas muertas, 12.268 heridas, 332 desaparecidas y aproximadamente 1,2 millones de personas afectadas, incluyendo 540.000 niños con acceso limitado a servicios básicos.
Será extremadamente difícil lograr que los niños regresen a la escuela en tres semanas
Bruno Maes de UNICEF advierte sobre los desafíos de reconstruir la educación tras el terremoto.

En la frágil tierra de Haití, un sismo de magnitud 7,2 volvió a recordarle al mundo que la vulnerabilidad no es solo geológica, sino también histórica y humana. El pasado sábado, la península suroeste del país fue sacudida con una violencia que dejó 2.189 muertos, más de 12.000 heridos y cerca de 650.000 personas en necesidad urgente de ayuda. Es el segundo desastre más mortífero de Latinoamérica en un cuarto de siglo, y llega sobre un pueblo que aún carga las cicatrices del terremoto de 2010. La tormenta tropical Grace, al dificultar el rescate, añade a la tragedia la sensación de que la naturaleza no concede tregua.

  • Un sismo de magnitud 7,2 destruyó más de 52.000 viviendas y dañó otras 77.000 en la península suroeste de Haití, borrando comunidades enteras como Marigot, donde cayeron 500 de sus 615 casas.
  • Las cifras de víctimas no dejaron de crecer día tras día, con 248 nuevas muertes confirmadas en las últimas 24 horas antes del reporte, mientras los equipos de rescate seguían extrayendo cuerpos de los escombros.
  • La tormenta tropical Grace llegó a empeorar la crisis, bloqueando caminos, inundando zonas afectadas y frenando las operaciones de búsqueda y rescate que Protección Civil mantenía activas.
  • UNICEF alertó que 540.000 niños tienen acceso limitado o nulo a servicios básicos, y que reabrir escuelas en tres semanas sería una tarea extremadamente difícil para familias, maestros y gobierno.
  • Con 650.000 personas necesitando ayuda humanitaria urgente —el 40% de la población de los departamentos más golpeados— la escala de la crisis supera con creces la capacidad de respuesta inmediata del país.

El sábado pasado, un terremoto de magnitud 7,2 sacudió la península suroeste de Haití y desató una cadena de pérdidas que los días siguientes no hicieron más que confirmar y ampliar. Al momento del recuento, las autoridades contabilizaban 2.189 muertos, 12.268 heridos y 332 desaparecidos. Solo en las últimas 24 horas antes del reporte, 248 nuevas muertes se habían sumado a la cifra total, señal de que los equipos de rescate aún encontraban víctimas entre los escombros.

La destrucción golpeó con especial dureza al departamento del Sur, donde se concentraron 1.832 de las muertes. La ciudad de Les Cayes, con cerca de 100.000 habitantes, se convirtió en el corazón de la tragedia, pero fue el pequeño pueblo de Marigot el que sufrió la devastación más completa: 500 de sus 615 viviendas quedaron en el suelo. En total, más de 52.000 casas fueron destruidas y otras 77.000 resultaron dañadas.

La llegada de la tormenta tropical Grace agravó una situación ya crítica, dificultando las operaciones de búsqueda y rescate con lluvias intensas. Las autoridades estimaban que unas 650.000 personas —cerca del 40% de la población en los tres departamentos más afectados— necesitaban ayuda humanitaria urgente, una escala de necesidad que iba mucho más allá de los heridos y los muertos.

Los niños representaban una de las caras más vulnerables de la crisis. UNICEF calculó que 1,2 millones de personas en total estaban afectadas, entre ellas 540.000 menores sin acceso adecuado a servicios básicos. Bruno Maes, representante del organismo en Haití, advirtió que reabrir las escuelas en tres semanas sería extremadamente difícil para padres, maestros y gobierno por igual.

Este sismo ya se perfila como el segundo más mortífero de Latinoamérica en los últimos 25 años, superado únicamente por el terremoto que devastó el mismo Haití en 2010 y que dejó cerca de 300.000 muertos. Sobre el país flota ahora una pregunta que trasciende los escombros: cuánto tiempo tomará no solo reconstruir lo que cayó, sino restituir las condiciones mínimas de vida que el terremoto arrasó.

El sábado pasado, un terremoto de magnitud 7,2 sacudió la península suroeste de Haití, dejando un rastro de destrucción que aún se mide en cifras que no dejan de crecer. Cuando las autoridades hicieron el recuento días después, el número de muertos había alcanzado los 2.189, con 12.268 heridos y 332 personas aún desaparecidas. Cada día traía nuevas víctimas confirmadas: el día anterior al reporte, se habían sumado 248 muertes más a la cuenta total, un recordatorio de que los equipos de rescate seguían encontrando cuerpos entre los escombros.

La devastación no fue uniforme. El departamento del Sur concentró la mayoría de las pérdidas, con 1.832 muertas, mientras que Grand'Anse y Nippes sumaban 218 y 137 respectivamente. Dos muertes más se registraron en Noroeste. La ciudad de Les Cayes, capital del Sur con cerca de 100.000 habitantes, se convirtió en el epicentro de la tragedia humana, aunque el pueblo de Marigot sufrió quizás la devastación más completa: de sus 615 viviendas, 500 se derrumbaron. En total, más de 52.000 casas fueron destruidas y otras 77.000 sufrieron daños de consideración.

Lo que hizo la situación aún más crítica fue la llegada de la tormenta tropical Grace, cuyas fuertes lluvias complicaron las operaciones de búsqueda y rescate que Protección Civil mantenía activas. Las autoridades estimaban que aproximadamente 650.000 personas necesitaban ayuda humanitaria urgente, una cifra que representaba cerca del 40 por ciento de la población en los tres departamentos más golpeados por el sismo. Esa escala de necesidad inmediata pintaba un cuadro de crisis humanitaria que iba más allá de los números de muertos y heridos.

Los niños enfrentaban una vulnerabilidad particular. El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia calculaba que alrededor de 1,2 millones de personas en total estaban afectadas por el terremoto, incluidos 540.000 menores de edad. De esos niños, medio millón tenía acceso limitado o nulo a servicios básicos. Bruno Maes, representante de UNICEF en Haití, advirtió sobre la situación trágica que enfrentaban los menores haitianos y señaló específicamente los daños sufridos por las escuelas del país. En un comunicado, expresó su preocupación sobre la posibilidad de que los niños regresaran a las aulas de manera segura en apenas tres semanas: la tarea sería extremadamente difícil para padres, maestros y gobierno.

Este terremoto ya se perfilaba como el segundo más mortífero registrado en Latinoamérica durante los últimos veinticinco años. Solo lo superaba el devastador sismo de 2010 que también golpeó a Haití, dejando cerca de 300.000 muertos. El epicentro del sismo más reciente fue registrado cerca de la localidad de Petit Trou de Nippes. Mientras Protección Civil mantenía sus operaciones de búsqueda y rescate en marcha, la pregunta que flotaba sobre el país era cuánto tiempo tomaría no solo recuperarse de la destrucción física, sino reconstruir las estructuras de vida que el terremoto había arrasado.

Será extremadamente difícil para los padres, los maestros y el gobierno lograr que los niños regresen a la escuela de manera segura en sólo tres semanas a partir de ahora
— Bruno Maes, representante de UNICEF en Haití
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué la tormenta tropical Grace fue tan significativa en este momento?

Model

Porque llegó justo cuando los equipos de rescate estaban trabajando contra el tiempo. Las lluvias no solo dificultaban encontrar sobrevivientes, sino que también podían desestabilizar estructuras ya dañadas y complicar el acceso a zonas remotas.

Inventor

Mencionas que 650.000 personas necesitaban ayuda urgente. ¿Eso significa que la mayoría de la población de esos departamentos quedó sin hogar?

Model

No necesariamente sin hogar, pero sí sin acceso a lo básico. Algunos tenían casas dañadas pero habitables, otros estaban en refugios improvisados. La cifra refleja a quienes no podían alimentarse, acceder a agua limpia, o recibir atención médica por sus propios medios.

Inventor

¿Qué hace que Marigot sea un caso tan extremo?

Model

Fue casi aniquilado. Perder 500 de 615 casas significa que prácticamente no quedó infraestructura. No es solo pérdida de viviendas, es la desaparición de la vida comunitaria tal como existía.

Inventor

¿Por qué UNICEF enfatiza tanto el tema de las escuelas?

Model

Porque las escuelas son donde los niños no solo aprenden, sino donde reciben comidas, atención sanitaria, y cierta estabilidad. Cuando se cierran por desastre, los niños pierden todo eso simultáneamente. Y reconstruir escuelas toma tiempo que los niños no tienen.

Inventor

¿Cómo se compara esto con el terremoto de 2010?

Model

2010 fue más mortal en números absolutos, pero este es el segundo en veinticinco años. Haití no ha tenido tiempo de recuperarse realmente del primero. Eso significa que la infraestructura ya era frágil, y esta nueva sacudida golpea a un país que aún estaba cicatrizando.

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