El sonido sigue siendo el talón de Aquiles de los televisores modernos
En un tiempo en que la imagen televisiva ha alcanzado una nitidez casi táctil, el sonido permanece como el eslabón olvidado de la experiencia doméstica. Tres sistemas —el Sony HT-S40R, el LG S40TR y el TCL A65K— fueron sometidos a prueba en las mismas condiciones para responder una pregunta que muchos hogares se formulan en silencio: ¿cuánto cuesta, realmente, escuchar bien? La respuesta no es única, porque cada equipo encarna una filosofía distinta sobre lo que significa transformar un salón en un lugar donde el cine ocurre de verdad.
- El audio integrado de los televisores modernos sigue siendo el punto débil de una experiencia visual que, en cambio, ha evolucionado de forma espectacular.
- La abundancia de opciones en el mercado genera confusión: no todos los sistemas están pensados para el mismo usuario ni prometen las mismas prestaciones.
- Los tres equipos se instalaron en idénticas condiciones —misma sala, mismo televisor, mismo contenido— para garantizar una comparación sin ventajas artificiales.
- El Sony HT-S40R lidera en inmersión gracias a sus altavoces traseros independientes, el TCL A65K en tecnología y sencillez, y el LG S40TR en el equilibrio entre potencia, instalación y precio.
- La elección final no depende de cuál es objetivamente superior, sino de qué prioriza cada usuario: profundidad sonora, comodidad tecnológica o relación calidad-precio.
Los televisores actuales han perfeccionado la imagen hasta extremos notables, pero su sonido integrado sigue siendo plano e incapaz de acompañar la experiencia visual que prometen. Para quienes quieren dar el salto a un audio a la altura, el mercado ofrece desde barras compactas hasta sistemas completos con altavoces traseros. El problema es que tanta variedad desorienta. Por eso se pusieron a prueba tres sistemas con enfoques radicalmente distintos, instalados uno a uno en las mismas condiciones para una comparación justa.
El Sony HT-S40R es el más veterano y el más ambicioso: una configuración 5.1 con barra, subwoofer, amplificador inalámbrico y dos altavoces traseros independientes. Su instalación exige más tiempo, pero una vez en marcha no necesita aplicación ni cuenta de usuario. En modo Cinema fue el que mayor sensación de inmersión ofreció, con efectos que se distribuían con amplitud por la sala, diálogos nítidos y hasta 600 W sin distorsión.
El TCL A65K apuesta por la tecnología más avanzada con la instalación más sencilla: barra y subwoofer inalámbrico compatibles con Dolby Atmos y DTS:X. Bastó conectar un cable HDMI eARC para empezar. Su sonido resultó equilibrado y la escena sonora, convincente, aunque sin alcanzar la envolvencia real que aportan los altavoces traseros del Sony.
El LG S40TR ocupa un punto medio muy bien resuelto: barra, subwoofer y dos altavoces traseros en una configuración 4.1 que amplía el sonido sin la complejidad de un sistema 5.1. Fue el modelo que transmitió mayor sensación de potencia durante las pruebas, con graves definidos y una inmersión reforzada por los traseros. Su instalación resultó rápida e intuitiva, sin necesidad de crear ninguna cuenta.
Ninguno de los tres es objetivamente superior: el Sony es para quien quiere cine en casa sin concesiones, el TCL para quien prioriza tecnología y comodidad, y el LG para quien busca el mejor equilibrio entre prestaciones, sencillez y precio.
Los televisores modernos ofrecen pantallas cada vez más grandes y con mejor definición, pero hay un problema que persiste: el sonido sigue siendo su talón de Aquiles. Mientras que la imagen ha avanzado a pasos agigantados, el audio integrado en la mayoría de los aparatos sigue siendo plano, sin cuerpo, incapaz de transportar al espectador a la experiencia que el contenido promete. Por eso quienes quieren disfrutar de películas, series o música de verdad recurren a proyectores, barras de sonido y sistemas home cinema completos. La buena noticia es que mejorar la experiencia no requiere ni una instalación complicada ni una inversión astronómica.
En los últimos años, la oferta se ha multiplicado. Hoy es posible encontrar desde modelos compactos que mejoran el audio del televisor en cuestión de minutos, hasta sistemas con altavoces traseros y subwoofer capaces de convertir cualquier salón en una verdadera sala de proyección. Pero esa variedad también genera confusión. No todos los equipos ofrecen las mismas prestaciones ni están pensados para el mismo tipo de usuario. Para ayudar a orientarse en ese mercado, se probaron tres sistemas con enfoques radicalmente distintos: el Sony HT-S40R, un home cinema 5.1 tradicional con altavoces traseros independientes; el LG S40TR, una barra de sonido 4.1 con altavoces traseros y subwoofer; y el TCL A65K, una propuesta 3.1.2 compatible con Dolby Atmos y DTS:X.
La evaluación consideró varios aspectos clave: la facilidad de instalación y configuración, el diseño y la construcción, la experiencia de uso, la calidad del sonido, la conectividad disponible y, por supuesto, la relación entre lo que ofrece cada modelo y su precio. Para garantizar una comparación justa, los tres equipos se instalaron uno a uno en el mismo televisor, en la misma sala, utilizando el mismo contenido audiovisual y el mismo nivel de volumen. El Sony HT-S40R, lanzado al mercado en 2021, sigue siendo el más completo de los tres. Su configuración 5.1 incluye una barra de sonido, un subwoofer, un amplificador inalámbrico y dos altavoces traseros independientes, todo pensado para ofrecer una experiencia de cine genuinamente inmersiva. La instalación requiere más tiempo que la de los otros dos modelos debido a la cantidad de componentes, pero una vez configurado, el uso es intuitivo: no necesita aplicación ni cuenta de usuario, todo se controla desde el mando a distancia. Durante las pruebas, especialmente en el modo Cinema, fue el equipo que proporcionó la mayor sensación de inmersión, particularmente en escenas de acción donde los efectos se distribuían con amplitud gracias a los altavoces traseros. Los diálogos se escuchaban con claridad, el subwoofer aportaba profundidad a los graves sin eclipsar el resto del conjunto, y con una potencia de hasta 600 W llenaba sin dificultad una sala de tamaño medio sin distorsión incluso a volumen máximo.
El TCL A65K es el modelo más reciente y el que incorpora las tecnologías de sonido más avanzadas. Se trata de una barra de sonido 3.1.2 formada por la barra y un subwoofer inalámbrico, compatible con Dolby Atmos y DTS:X, que busca crear una experiencia envolvente sin necesidad de instalar altavoces traseros repartidos por la habitación. Su instalación fue la más sencilla de las tres: bastó conectar la barra al televisor mediante HDMI eARC y emparejar el subwoofer. Durante la prueba ofreció un sonido muy equilibrado con diálogos claros y un subwoofer que aportaba profundidad sin restar protagonismo al resto del conjunto. Las tecnologías Dolby Atmos y DTS:X ayudaban a crear una escena sonora más amplia, especialmente con contenido compatible. Sin embargo, aunque la sensación envolvente resultaba convincente, no alcanzaba el nivel del Sony gracias a sus altavoces traseros. El TCL compensa esa diferencia con un conjunto de tecnologías muy completo, un sonido equilibrado y un diseño compacto y moderno.
El LG S40TR representa un punto medio inteligente. Es una barra de sonido 4.1 formada por la barra, un subwoofer y dos altavoces traseros, una configuración que amplía la escena sonora sin la complejidad de un sistema 5.1 completo. A pesar de incorporar cuatro elementos, su instalación resultó rápida e intuitiva, y no requiere crear ninguna cuenta para empezar a utilizarlo. Durante la prueba fue el modelo que transmitió la mayor sensación de potencia con el mismo contenido y nivel de volumen. Los diálogos se escuchaban con claridad, el subwoofer aportaba graves profundos y bien definidos, y los dos altavoces traseros ampliaban el sonido reforzando la sensación de inmersión. Para quienes buscan mejorar de forma notable la experiencia de su televisor sin complicarse demasiado, este equilibrio entre potencia sonora, facilidad de instalación y precio lo convierte en la opción más práctica.
La elección entre los tres depende de las prioridades de cada usuario. Quien busque montar un auténtico cine en casa sin dar el salto a sistemas mucho más caros encontrará en el Sony HT-S40R la inmersión que desea. Quien prefiera la tecnología más avanzada con la instalación más sencilla optará por el TCL A65K. Y quien quiera el mejor equilibrio entre potencia, facilidad de uso y precio elegirá el LG S40TR. Ninguno es objetivamente mejor que los otros; cada uno responde a una necesidad distinta.
Notable Quotes
El Sony HT-S40R fue el equipo que proporcionó la mayor sensación de inmersión, especialmente en escenas de acción— Evaluación de la prueba
El LG S40TR fue el modelo que transmitió una mayor sensación de potencia utilizando exactamente el mismo contenido audiovisual— Evaluación de la prueba
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué sigue siendo tan importante el sonido en la experiencia de ver películas en casa si las pantallas son cada vez mejores?
Porque una imagen perfecta sin sonido inmersivo es como ver una película con el volumen apagado. El sonido es lo que te transporta, lo que te hace sentir que estás dentro de la escena. Un televisor moderno puede mostrar cada detalle visual, pero si los diálogos suenan planos y los efectos no tienen profundidad, la experiencia se queda a mitad de camino.
¿Cuál es la diferencia fundamental entre estos tres sistemas? ¿Por qué no hay un claro ganador?
Porque resuelven el problema de formas distintas. El Sony apuesta por la inmersión total con altavoces distribuidos por la sala. El TCL confía en la tecnología para crear esa sensación sin necesidad de cables por todas partes. El LG busca el equilibrio: algo de inmersión, pero sin complicaciones. Depende de qué valores más: la experiencia cinematográfica pura, la tecnología de punta o la practicidad.
¿Qué significa realmente esa configuración 5.1 o 3.1.2 que aparece en todas partes?
Son números que te dicen cómo está distribuido el sonido. El primer número es la cantidad de canales principales. El segundo es el subwoofer, que maneja los graves. Si hay un tercer número, como en el TCL, son canales de altura que crean efectos tridimensionales. Cuanto más compleja la configuración, más envolvente puede ser la experiencia, pero también más complicada la instalación.
¿Hay algo que todos estos sistemas hagan mal?
El Sony no tiene Dolby Atmos, que es lo que usan las películas más nuevas para crear esos efectos de sonido que vienen de arriba. El TCL no alcanza la inmersión del Sony porque le faltan esos altavoces traseros independientes. El LG está en el medio, así que tampoco es perfecto en ningún sentido. Pero eso es precisamente lo que los hace realistas: cada uno gana en algo y pierde en otra cosa.
Si tuviera que elegir uno para una sala pequeña, ¿cuál sería?
El TCL sin dudarlo. Es el más compacto, la instalación es la más sencilla, y en una sala pequeña la falta de altavoces traseros no se nota tanto. Además, con Dolby Atmos puedes disfrutar de las películas más recientes sin problemas. El Sony necesita espacio para los altavoces traseros, y el LG también requiere planificación.
¿Y si lo que me importa es simplemente que suene bien, sin obsesionarme con la tecnología?
Entonces el LG es tu respuesta. Suena potente, equilibrado, los diálogos se entienden perfectamente, y la instalación no te va a dar dolores de cabeza. No es el más inmersivo ni el más tecnológico, pero es el que mejor resuelve el problema de forma práctica.