En los cielos de la antigua zona militar de Brdy, República Checa, dos drones de ala fija se turnaron para sostener una señal 5G ininterrumpida sobre casi 1.900 corredores en junio de 2026, demostrando que la infraestructura de telecomunicaciones puede desprenderse del suelo. T-Mobile y Primoco UAV respondieron así a una pregunta que persigue a ingenieros y gestores de emergencias por igual: ¿puede la conectividad seguir a las personas allí donde la tierra no ofrece torres ni cables? La respuesta, por primera vez a esta escala y con esta autonomía, fue afirmativa.