El Starship de SpaceX, con 29 motores, será el cohete más potente jamás construido, superando en tamaño y peso al legendario Saturno 5 del programa Apolo. Boeing ha retrasado indefinidamente el lanzamiento de su cápsula Starliner tras descubrir problemas en el último minuto, mientras que su primer intento en 2019 fracasó por un fallo de software.
SpaceX acelera su supercohete Starship mientras Boeing cancela el lanzamiento de Starliner
Veintinueve motores encendidos a la vez, un récord casi igualado solo por los rusos
¿Por qué el fracaso de Boeing importa tanto si SpaceX está avanzando tan rápido?
Porque la NASA necesitaba dos proveedores independientes para llevar astronautas a la órbita baja. Si Boeing sigue retrasándose, la agencia depende completamente de SpaceX, lo que concentra un riesgo enorme en una sola empresa.
Aunque justo hay que decir que SpaceX ya ha demostrado que puede hacer esto. Han llevado astronautas a la Estación Espacial dos veces. Boeing aún no ha completado una sola misión tripulada.
¿Qué tan realista es el lanzamiento de septiembre que promete Musk?
SpaceX ha demostrado que puede construir y probar a velocidades extraordinarias. Pero las autoridades aeronáuticas aún no han dado autorización, y este es un cohete completamente nuevo con veintinueve motores encendidos simultáneamente.
Exacto. El optimismo de Musk sobre los plazos es legendario. Podría ser septiembre, pero también podría ser octubre, noviembre, o más tarde. Lo que es cierto es que están construyendo más rápido que cualquiera.
¿Qué significa que dejen caer el Super Heavy en el golfo de México?
En este primer vuelo, no intentarán recuperar nada. Solo quieren ver si el cohete puede despegar, si el Starship puede alcanzar órbita, y si la segunda etapa puede frenar. Es un vuelo de prueba puro.
Y eso es importante porque muestra que SpaceX está dispuesta a destruir un cohete de miles de millones de dólares para aprender. La reutilización viene después, una vez que sepan que funciona.
¿Por qué el metano necesita ser recuperado en lugar de simplemente liberado?
Es un gas de efecto invernadero. Descargar miles de toneladas a la atmósfera durante las pruebas tendría un impacto ambiental significativo.
Aunque hay que notar que el artículo no especifica cuánto metano estamos hablando o cuál es exactamente el impacto regulatorio. Solo dice que está prohibido, pero no entra en detalles.
O Pulso
- SpaceX planea lanzar el Starship completo en septiembre de 2021
- El Super Heavy tendrá 29 motores y será 10 metros más alto y 2.000 toneladas más pesado que el Saturno 5
- Boeing canceló indefinidamente el lanzamiento del Starliner tras problemas técnicos en el último minuto
- La torre de lanzamiento en Boca Chica se construyó en ocho segmentos en tiempo récord
El Starship de SpaceX, con 29 motores, será el cohete más potente jamás construido, superando en tamaño y peso al legendario Saturno 5 del programa Apolo. Boeing ha retrasado indefinidamente el lanzamiento de su cápsula Starliner tras descubrir problemas en el último minuto, mientras que su primer intento en 2019 fracasó por un fallo de software.
SpaceX prepara el lanzamiento del Starship completo para septiembre, un cohete más grande que el Saturno 5, mientras Boeing cancela indefinidamente su cápsula Starliner tras fallos técnicos repetidos.
Mientras Blue Origin y Virgin Galactic celebraban sus primeros vuelos turísticos suborbital, la carrera espacial más ambiciosa seguía un camino mucho más accidentado. Boeing se vio obligada a cancelar indefinidamente el lanzamiento de su cápsula Starliner después de que problemas técnicos descubiertos en el último momento obligaran a retirar la nave del sitio de lanzamiento y devolverla al hangar. El despegue estaba programado para el martes, luego se posponía al miércoles, y finalmente la cápsula regresaba a mantenimiento sin haber volado.
La Starliner forma parte de un contrato de la NASA por más de 4.800 millones de dólares para construir dos cápsulas tripulables capaces de viajar de forma autónoma a la órbita baja. SpaceX también participa en el programa con una asignación de aproximadamente 3.000 millones. El historial de Boeing en este proyecto no era prometedor: su primer intento en diciembre de 2019, sin tripulación, llegó a la Estación Espacial pero un fallo de software le impidió acoplarse. Pasaron más de dieciocho meses antes de que la empresa preparara una segunda cápsula, presumiblemente con los problemas resueltos. Ahora, con esta nueva cancelación, el calendario se abría nuevamente a la incertidumbre.
Mientras tanto, SpaceX aceleraba sus operaciones bajo un ritmo que parecía desafiar los límites de lo posible. Elon Musk impulsaba la preparación del Starship completo para un lanzamiento que podría ocurrir ya en septiembre, una misión que promete ser el evento espacial más espectacular desde la era de los viajes a la Luna. La etapa superior del Starship ya había realizado numerosos vuelos de prueba hasta quince kilómetros de altura, aunque la mayoría terminaba en lo que la compañía llamaba con ironía un RUD—Rapid Unscheduled Disassembly—, es decir, la nave se desintegraba al intentar aterrizar. Pero el vuelo más reciente cambió todo: la nave completó un ballet aéreo durante su descenso y se posó verticalmente junto a la plataforma de lanzamiento, una hazaña técnica comparable solo a los aterrizajes rutinarios de los cohetes Falcon.
Ahora ese Starship, el número veinte en la serie, se montaría sobre un cohete aún más grande: el Super Heavy. El resultado sería un lanzador monumental, diez metros más alto y casi dos mil toneladas más pesado que el Saturno 5 del programa Apolo. Para despegar, encendería simultáneamente veintinueve motores, un número que solo era superado por el N-1 soviético, que montaba treinta. Pero el N-1 despegó apenas cuatro veces, terminando siempre convertido en chatarra en la estepa de Baikonur. La construcción de este monstruo se realizó en tiempo récord en un simple hangar de montaje en Boca Chica, en el golfo de México. Una vez puesto en posición vertical sobre una plataforma transportadora de treinta ruedas, la instalación de los veintinueve motores se completó en menos de cuarenta y ocho horas.
La infraestructura de lanzamiento se levantó con velocidad igualmente asombrosa. La torre de lanzamiento, de ciento cuarenta y seis metros de altura, se construyó en ocho segmentos apilados mediante una grúa monumental. A mediados de mayo, el sitio era solo arena y matorrales; para agosto, la costa presentaba una estructura más alta que cualquiera jamás construida en Cabo Cañaveral. Junto a la torre se erigió una plataforma circular de nueve metros de diámetro para sostener el cohete, además de un complejo de enormes depósitos para almacenar oxígeno y combustible. Para el metano, que no podía ser descargado a la atmósfera por razones ambientales, se instalaron sistemas de recuperación para recolectarlo cuando se vaciaran los tanques después de las pruebas.
Musk confiaba en realizar el lanzamiento antes de que terminara el verano, aunque las autoridades aeronáuticas aún no habían otorgado autorización. En este primer intento, el Super Heavy no sería recuperado; simplemente se dejaría caer en el golfo de México. La segunda etapa también sería desechada, frenando antes de completar su primera órbita cerca de Hawái. Pero en futuros lanzamientos, ambos segmentos serían reutilizables, la clave para reducir los costos de cada vuelo de una manera que hace apenas una década habría parecido imposible. Mientras Boeing seguía atrapada en los ciclos de retrasos y reparaciones, SpaceX estaba construyendo el futuro del transporte espacial a una velocidad que desafiaba toda precedencia.
Citações Notáveis
La instalación de los 29 motores se hizo en menos de 48 horas— Descripción del proceso de construcción en Boca Chica
El N-1 solo despegó cuatro veces para terminar siempre hecho un amasijo de chatarra en la estepa de Baikonur— Comparación histórica con el cohete lunar ruso