En un momento donde las tensiones comerciales entre México y Estados Unidos amenazaban con escalar, una llamada telefónica entre Claudia Sheinbaum y Donald Trump abrió un compás de espera de noventa días: tiempo prestado, no ganado, pero suficiente para que la diplomacia intente lo que los aranceles no pueden. La pausa suspende los gravámenes del treinta por ciento anunciados para las importaciones mexicanas, preservando el grueso del comercio bilateral bajo el amparo del T-MEC, mientras ambas naciones se preparan para la revisión formal del tratado en 2026.
Sheinbaum y Trump acuerdan pausa de 90 días en aranceles para negociar acuerdo de largo plazo
Nos quedamos como estamos. Son 90 días para seguir platicando.
¿Por qué Trump aceptó pausar estos aranceles si había sido tan enfático al anunciarlos?
Porque una pausa de noventa días le permite reclamar victoria mientras mantiene presión. Los otros aranceles siguen en pie. Es negociación, no rendición.
¿Qué gana México realmente con esto?
Tiempo. Evita el golpe inmediato del treinta por ciento, y el ochenta y cuatro por ciento de su comercio sigue protegido. Pero también está en una posición vulnerable si no logra un acuerdo en noventa días.
¿Qué son exactamente esas barreras no arancelarias que Trump menciona?
Regulaciones, requisitos laborales, normas de inversión. Cosas que no son impuestos directos pero que afectan cómo se comercia. Están en el tratado, pero ambos países las ven diferente.
¿Esto significa que el T-MEC está en riesgo?
No está en riesgo inmediato, pero la revisión de dos mil veintiséis es inevitable. Estos noventa días son el preludio. México está posicionándose mejor que otros países, pero el resultado dependerá de lo que negocie.
¿Qué pasa si no llegan a un acuerdo en noventa días?
Los aranceles del treinta por ciento vuelven. Y entonces sí, el T-MEC estaría en territorio peligroso. Por eso Sheinbaum dice que no hizo concesiones ahora: necesita margen para negociar después.
Der Puls
- Trump había amenazado con imponer aranceles del 30% a todas las importaciones mexicanas a partir del viernes, una medida que habría sacudido profundamente la economía de ambos países.
- La llamada entre Sheinbaum y Trump logró suspender esa escalada en el último momento, aunque aranceles del 25% sobre automóviles y del 50% sobre acero, aluminio y cobre permanecen intactos.
- México entró a la pausa sin ceder terreno adicional: Sheinbaum subrayó que no se hicieron concesiones nuevas y que el 84.4% del comercio bilateral sigue protegido sin aranceles bajo el T-MEC.
- Las negociaciones de los próximos noventa días abordarán barreras no arancelarias, diferencias laborales y de propiedad intelectual, preparando el camino para la revisión formal del T-MEC en 2026.
- México llega a esta etapa en una posición relativamente favorable frente a otras naciones, con un acuerdo de seguridad bilateral casi listo para firmarse la semana siguiente.
En un momento donde las tensiones comerciales entre México y Estados Unidos amenazaban con escalar, una llamada telefónica entre Claudia Sheinbaum y Donald Trump abrió un compás de espera de noventa días: tiempo prestado, no ganado, pero suficiente para que la diplomacia intente lo que los aranceles no pueden. La pausa suspende los gravámenes del treinta por ciento anunciados para las importaciones mexicanas, preservando el grueso del comercio bilateral bajo el amparo del T-MEC, mientras ambas naciones se preparan para la revisión formal del tratado en 2026.
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció el jueves que una conversación telefónica con Donald Trump había producido un acuerdo para pausar durante noventa días los aranceles del treinta por ciento que el mandatario estadounidense planeaba imponer a las importaciones mexicanas desde el viernes. Ambos líderes confirmaron el acuerdo casi simultáneamente en sus respectivas plataformas digitales. El período de pausa servirá para construir un entendimiento comercial de mayor alcance entre las dos naciones.
Trump aclaró que la suspensión no alcanzaba a todos los gravámenes: los aranceles del veinticinco por ciento sobre importaciones fuera del T-MEC, los del veinticinco por ciento sobre automóviles y los del cincuenta por ciento sobre acero, aluminio y cobre continuarían vigentes. Sheinbaum, por su parte, señaló que México no había realizado concesiones adicionales para obtener la pausa, y que el acuerdo simplemente mantenía el estado actual mientras proseguía el diálogo.
Marcelo Ebrard, secretario de Economía y participante en la llamada, destacó que el ochenta y cuatro punto cuatro por ciento del comercio bilateral permanece protegido bajo el T-MEC sin pagar aranceles, lo que posiciona a México favorablemente respecto a cualquier otra nación en su relación comercial con Estados Unidos. Ebrard describió los noventa días como una preparación para la revisión formal del tratado, prevista para 2026.
Entre los temas que se abordarán durante las negociaciones figuran barreras no arancelarias —regulaciones y requisitos técnicos ya contemplados en el T-MEC—, así como diferencias en materia laboral y de propiedad intelectual. Sheinbaum indicó que la mayoría de las observaciones planteadas por el lado estadounidense ya habían sido respondidas. Además, mencionó que un acuerdo bilateral en materia de seguridad estaba prácticamente listo para firmarse la semana siguiente, añadiendo otro capítulo a una relación que, por ahora, elige el diálogo sobre la confrontación.
Claudia Sheinbaum anunció el jueves que tras una conversación telefónica con Donald Trump, ambos países habían llegado a un acuerdo para pausar durante noventa días los aranceles del treinta por ciento que el presidente estadounidense había amenazado con imponer a las importaciones mexicanas. La medida, que estaba programada para entrar en vigor el viernes, quedó suspendida. En su lugar, ambas naciones utilizarían ese trimestre para construir un acuerdo comercial de mayor alcance.
Trump había anunciado el doce de julio pasado su intención de gravar con ese treinta por ciento todas las importaciones provenientes de México. Sheinbaum confirmó en redes sociales que la llamada con el mandatario estadounidense había sido productiva, permitiendo evitar el aumento de aranceles y ganando tiempo para el diálogo. Trump, por su parte, publicó un mensaje similar en su plataforma Truth Social minutos después. Aunque la pausa representaba una victoria diplomática para México, Trump aclaró que otros aranceles seguían vigentes: veinticinco por ciento sobre importaciones fuera del Tratado México-Estados Unidos-Canadá, veinticinco por ciento sobre automóviles, y cincuenta por ciento sobre acero, aluminio y cobre.
Marcelo Ebrard, secretario de Economía de México, quien participó en la llamada, subrayó que el ochenta y cuatro punto cuatro por ciento del comercio bilateral quedaba protegido bajo el T-MEC, lo que significaba que ese volumen de intercambio continuaría sin pagar aranceles. Sheinbaum enfatizó que México no había hecho concesiones adicionales para lograr la pausa. El acuerdo, según explicó, simplemente mantenía el status quo mientras ambas naciones continuaban negociando. La presidenta mexicana señaló que durante la conversación se abordaron temas como el déficit comercial estadounidense y las inversiones de empresas norteamericanas en México, pero el acuerdo de ese día se limitaba a la suspensión de los aranceles más altos y la continuidad del diálogo.
Cuando se le preguntó sobre los aranceles que permanecían vigentes en automóviles, acero y productos como el tomate, Sheinbaum indicó que esos permanecerían como estaban, aunque no descartó que pudieran cambiar durante los noventa días de negociaciones. También mencionó que México tenía un acuerdo prácticamente listo para firmar con Estados Unidos en materia de seguridad, que se esperaba rubricar la semana siguiente.
Ebrard presentó la pausa de noventa días como un paso significativo hacia la renovación del T-MEC. El tratado comercial, que entró en vigor el primero de julio de dos mil veinte, requiere que los tres países miembros realicen una revisión conjunta seis años después de su entrada en vigor, es decir, en dos mil veintiséis. El secretario de Economía describió el acuerdo como una posición ventajosa para México comparada con cualquier otra nación, y señaló que las conversaciones de los próximos noventa días prepararían el terreno para esa revisión formal.
Trump también mencionó en su comunicado que México había acordado eliminar inmediatamente sus barreras comerciales no arancelarias, de las cuales dijo había muchas. Ebrard aclaró que estas barreras se refieren a condiciones de comercio que no son específicamente monetarias, sino que están relacionadas con regulaciones y requisitos entre ambos países. Explicó que estas condiciones ya están especificadas en el T-MEC, por lo que los noventa días de pausa servirían como preparación para la revisión del tratado.
Sheinbaum destacó que entre esas condiciones no arancelarias hay varias relacionadas con temas laborales, inversiones y otros asuntos que serían examinados durante las negociaciones. Señaló que funcionarios mexicanos se habían reunido con representantes estadounidenses de tratados comerciales, quienes plantearon una serie de temas que desde la perspectiva de Estados Unidos requerían revisión porque no se alineaban con el acuerdo. La mayoría de esas observaciones ya habían sido respondidas, aunque algunas seguían en revisión. Ebrard añadió que Estados Unidos y México tenían perspectivas diferentes en asuntos laborales y de propiedad intelectual, aspectos que serían revisados durante las negociaciones y con miras hacia la renovación del T-MEC.
Bemerkenswerte Zitate
Evitamos el aumento de aranceles anunciado para mañana y logramos 90 días para construir un acuerdo de largo plazo a partir del diálogo— Claudia Sheinbaum, presidenta de México
No es solo una prórroga, sino que es una condición muy ventajosa para México respecto a cualquier otro país— Marcelo Ebrard, secretario de Economía de México