A mediados de agosto, el secretario de Guerra Pete Hegseth llegó a Panamá como mensajero de una nueva doctrina hemisférica: la idea de que el crimen organizado transnacional solo puede ser derrotado si las naciones de América Latina y el Caribe actúan como un solo cuerpo. El Escudo de las Américas, con sus 18 países aliados, encarna esa apuesta colectiva en un momento en que los cárteles operan con una sofisticación que desafía las fronteras nacionales. La pregunta que flota sobre el foro no es si la voluntad política existe, sino si esa voluntad puede transformarse en acción concreta antes de