En el otoño epidemiológico de 2026, Colombia se encuentra ante un recordatorio de que las enfermedades que parecían desterradas nunca abandonan del todo el horizonte humano: quince casos de sarampión importados han cruzado sus fronteras, traídos por la circulación viral que persiste en América Latina. Sin transmisión sostenida aún dentro del territorio, el país dispone de una ventana para actuar, y las autoridades sanitarias la señalan con urgencia hacia una herramienta que ya existe, es gratuita y está al alcance de millones: la vacuna. La historia del sarampión es, en el fondo, la historia d