En Santiago de Cuba, mientras los jubilados soportan horas de espera bajo el sol para acceder a sus propias pensiones, el Estado ha respondido con sopa, bebidas y sillas —gestos de alivio que, en su misma generosidad, confiesan la profundidad del problema que no se quiere resolver. Es una imagen antigua en la historia humana: el poder que administra el sufrimiento en lugar de suprimirlo, convirtiendo la resignación en virtud y la espera en costumbre. La crisis de efectivo y las limitaciones estructurales del sistema bancario cubano llevan años empujando a adultos mayores a madrugar o acampar d
Santiago de Cuba ofrece sopa y sillas en lugar de solucionar el acceso al efectivo de jubilados
Adultos mayores expuestos a largas esperas bajo el sol, incluyendo un caso de un anciano de 90 años que se desmayó en marzo de 2024 mientras hacía cola para cobrar su jubilación.