En los pasillos del Consejo de Seguridad, donde el poder se mide en votos silenciosos y señales diplomáticas, la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU sufrió el viernes un colapso que transformó en pocas horas una aspiración legítima en una pregunta existencial: ¿tiene sentido continuar? La expresidenta chilena, que en julio reunía seis apoyos, obtuvo apenas dos en la segunda votación informal, mientras otras candidatas latinoamericanas consolidaban su avance. En la historia de las grandes instituciones, pocas caídas son tan reveladoras como las que ocurren no por